Por propaganda política socialista me refiero a la difusión de mensajes ideológicos y políticos que promueven el socialismo como sistema económico y político superior. Este tipo de propaganda puede ser utilizada por cualquier grupo político, incluyendo partidos socialistas, comunistas, marxistas y otros grupos de izquierda.
La propaganda política socialista no es más que una herramienta de control social. Que es empleada para promover una falsa imagen de lo que en realidad representa una dictadura, con su represión y eliminación de las libertades individuales. Específicamente, la propaganda política socialista es una forma de comunicación que busca difundir la ideología socialista y los principios del colectivismo.
Desde el comienzo de la existencia de la Unión Soviética, por ejemplo. Fue la propaganda una herramienta importante para difundir la ideología comunista y los principios del colectivismo. Un ejemplo de propaganda política socialista es el «realismo socialista».
Al igual que la propaganda política-ideológica, la subversión ideológica es una de las técnicas usadas para influir en la opinión pública y en la cultura de una sociedad. Pero se diferencian en cuanto a sus objetivos y métodos. Por su parte, toda propaganda política-ideológica tiene como objetivo persuadir y convencer a las personas para que adopten ciertas ideas, creencias o comportamientos.
La propaganda es aplicada por el régimen castrista a todos los niveles, desde el gobierno, organizaciones sociales, empresas y otros actores. La propaganda puede ser más o menos explícita, y puede tener un tono positivo o negativo.
Se basa en la repetición constante de mensajes clave, y consignas políticas. En el uso de emociones, sentimientos y símbolos poderosos. Así como emblemas para asociar la ideología con valores y emociones positivas, a través de técnicas retóricas y persuasivas. La presentación de hechos y datos seleccionados de manera sesgada para apoyar la posición política oficialista.
Siendo más sutil que la propaganda, la subversión implicó la infiltración de agentes como actores dentro de las instituciones clave de nuestra sociedad. Estos ejercieron la promoción de ideas contrarias a los valores dominantes, la generación de conflictos y crisis que debilitaron la cohesión social y la sociedad civil.
Los regímenes totalitarios utilizan esas tácticas como la propaganda, la censura, la represión y la vigilancia para crear un clima de miedo y control, y para mantener a la población en un estado de dependencia y sumisión.
La polarización política se ha convertido en una herramienta común para movilizar a las masas y mantener el control político, y puede ser explotada por la izquierda. En ese sentido, el Foro de São Paulo y la Marea Rosa han tenido un impacto significativo en la política latinoamericana. Como en la forma en que se lleva a cabo la lucha política en la región.
La utilización de la ingeniería social y la polarización política-ideológica para influir en la cultura democrática es una estrategia. Puesta en práctica con éxito por la izquierda internacional en Latinoamérica, y ha sido objeto de análisis y críticas por parte de diversos sectores políticos y sociales.
La subversión ideológica ha sido empleada como estrategia para socavar las instituciones y valores democráticos a través de la infiltración y manipulación de los medios de comunicación, la educación, la cultura y la política.
En conjunto, la propaganda política-ideológica y la subversión ideológica son utilizadas por el régimen totalitario castrista para mantener su control sobre la población y reprimir cualquier disidencia. Mediante su maquinaria de propaganda política-ideológica ha logrado en cierta medida crear una imagen positiva del régimen, promover su ideología y valores, y controlar la información que se difunde a la población.
Al mismo tiempo que usa la subversión ideológica para socavar la resistencia y oposición al régimen. A través de técnicas como la desinformación, la manipulación de la opinión pública y la infiltración en grupos opositores para dividirlos y debilitarlos desde adentro.
Así, aunque puede pasar desapercibida, la propaganda política-ideológica está presente ante:
Uso de eslóganes y símbolos para promover una imagen positiva del sistema de salud pública cubano, como “La salud es un derecho humano” o la imagen del “Che Guevara” como médico revolucionario.
De esta forma apelan a los valores y principios ideológicos de la revolución cubana y que buscan generar una conexión emocional con el público objetivo. Además, el empleo de la imagen de algún “líder” como revolucionario es una forma de asociar el éxito del sistema de salud pública cubano con el supuesto legado y la imagen icónica de un líder revolucionario. Lo que también es una estrategia propagandística, para reforzar la lealtad y la identificación de los ciudadanos con el régimen.
Promoción de los supuestos logros del sistema de salud pública cubano a nivel nacional e internacional, como la alta esperanza de vida y la baja mortalidad infantil.
Estos son indicadores importantes de la salud de una población, y al promocionar estos logros, se intenta convencer a la población y a la comunidad internacional de que el sistema de salud público cubano es exitoso y efectivo en la atención a la salud de los ciudadanos. De esta manera, se busca generar confianza en el sistema de salud pública y en el gobierno que lo gestiona.
Difusión de información que enfatice la gratuidad y la accesibilidad del sistema de salud pública cubano para todos los ciudadanos, independientemente de su situación económica o social.
Al difundir información que destaque los beneficios del sistema de salud público cubano en términos de su acceso y gratuidad para todos los ciudadanos. La gratuidad y la accesibilidad son valores socialistas que se promueven en la ideología del Partido Comunista de Cuba y se presentan como una de las principales ventajas del sistema de salud cubano en comparación con los sistemas de salud privados de otros países capitalistas.
Por lo tanto, este tipo de propaganda busca destacar la supuesta superioridad del modelo de salud pública cubano teóricamente basado en los “principios socialistas” y la inexistente “justicia social”.
Utilización de medios de comunicación estatales para destacar la importancia del sistema de salud pública cubano para la revolución y el bienestar del pueblo cubano.
El objetivo de esta propaganda es reforzar la idea de que el sistema de salud pública es esencial para la estabilidad del régimen y el bienestar del pueblo, y que el gobierno es el garante de su éxito y continuidad. Al enfatizar la importancia del sistema de salud pública para la revolución, el régimen busca vincular la salud con su ideología y su proyecto político, generando una identificación entre el sistema de salud y el régimen político.
Empleo de discursos y mensajes que resalten la supuesta superioridad del sistema de salud pública cubano sobre los sistemas de salud de otros países, especialmente de los países capitalistas.
Esta táctica intenta reforzar la idea de que el sistema de salud público cubano es una manifestación directa del éxito y la superioridad del sistema político cubano en comparación con los sistemas políticos de otros países. Este mensaje está diseñado para mantener el apoyo popular y para reforzar la legitimidad del régimen político cubano ante el pueblo cubano y ante la comunidad internacional.
Este discurso revela la visión sesgada y desinformada de Castro sobre el trabajo de MSF y de otros profesionales de la salud. Profesionales con altos valores éticos y morales que dedican su vida a brindar asistencia médica a las víctimas de desastres naturales o humanos y de conflictos armados, sin ninguna discriminación de raza, sexo, religión, filosofía o política.
Castro muestra su habitual actitud arrogante y poco respetuosa hacia organizaciones internacionales de salud y a los colegas médicos de otros países.
Al denigrar a “Médicos sin Fronteras” y ofender a médicos de Estados Unidos, Europa y otras partes del mundo, Castro no solo mostró su falta de respeto y reconocimiento por el esfuerzo y la solidaridad de estas personas. También ignoró la importancia de la cooperación y el diálogo entre las diferentes comunidades para enfrentar los problemas de salud globales.
El déspota caudillo, parece estar más interesado en hacer propaganda y aumentar el prestigio de Cuba con un arribismo demagógico, sin de reconocer el trabajo de otros profesionales de la salud y su contribución a nivel mundial.
La participación de médicos cubanos en misiones internacionales ha sido objeto de denuncias internacionales debido a las condiciones en que trabajan, incluyendo el hecho de que son contratados por el gobierno cubano y reciben una parte muy pequeña de la remuneración que se paga por su trabajo.
Además, su participación en estas misiones a menudo es presentada como un acto de solidaridad y altruismo, aunque algunos cuestionan la verdadera motivación detrás de estas iniciativas, puesto que la mayoría de esos médicos vive en condiciones de pobreza, y ganan salarios por debajo de los 25 dólares diarios.
Miente directamente en cuanto a la gratuidad de los servicios de salud prestados por los médicos cubanos, y en ese sentido es importante señalar que, aunque los pacientes pueden no tener que pagar por el servicio en sí mismo. El costo de estos programas suele ser cubierto por el gobierno de la nación anfitriona o por organizaciones internacionales, lo que implica un gasto para los contribuyentes y los ciudadanos de esas naciones.
«Nuestro país a fines de este año tendrá la capacidad de operar no menos de 5 000 ó 6 000 pacientes diarios, en 24 centros que tienen ya su equipamiento completo y de los más modernos. Estamos todavía en la fase de entrenamiento. Si un país bloqueado como Cuba puede prestar ese servicio, ¿por qué no lo prestan otros países?, es la pregunta que hay que hacerse. Porque millones quedan ciegos y quién los atiende.»
En su soberbio alarde, con ínfulas de superioridad, Castro desnuda su ignorancia o engaña a exprofeso, primero porque ningún país del mundo arremetería semejante “delirio” de derrochar el escaso presupuesto público, en una sola problemática de salud.
Como en efecto, por solo citar un ejemplo, aún estamos esperando que lleguen las ambulancias por ese mismo año prometidas, ni hablar de la ignominia de prometer que toda urgencia sería atendida en menos de 10 minutos. ¿Cuántas muertes prevenibles han sucedido y suceden solo por esa absurda decisión de inversión?
Además, es importante tener en cuenta que los servicios de salud van más allá de la cantidad de pacientes atendidos diariamente y requieren de una inversión y planificación adecuada para brindar atención de calidad y prevenir muertes prevenibles. Es necesario evaluar el impacto real de las políticas de salud y tomar decisiones informadas basadas en datos y evidencia científica.
Otra falsedad a todas luces, entre retóricas ahorcadas, son las cifras a las que supuestamente llegarían a la isla ni siquiera igualan las internacionales. La intervención por cataratas es el procedimiento quirúrgico más prevalente de todas las especialidades médicas con un estimado de 3,7 millones de casos por año en los EE. UU., 7 millones en Europa y 20 millones en todo el mundo.
Esas palabras son una clara muestra de propaganda política en la que se enfatiza la supuesta capacidad de Cuba para proporcionar atención médica a un gran número de pacientes diarios, lo que podría ser utilizado para obtener beneficios políticos, en lugar de centrarse en la calidad de atención médica y en la planificación adecuada de la inversión en salud pública.
Reflejo de la importante diferencia entre hacer políticas de salud centradas en el bienestar de los seres humanos y hacer propaganda político-ideológica. Las políticas de salud centradas en las personas se enfocan en proporcionar atención médica de calidad y accesible a todas las personas, sin discriminación.
Por otro lado, la propaganda en la que se utilizan iniciativas de salud pública como medio para generar utilidad política, busca obtener ganancias políticas o influencia a través de la promoción de dichas iniciativas. En este caso, la atención médica y la salud de las personas son solo un medio para un fin político, en lugar de ser un fin en sí mismo.
Es crucial que las políticas de salud sean diseñadas y aplicadas para mejorar la salud de la población, y no para satisfacer intereses políticos. A su vez estas políticas deben ser evaluadas y monitoreadas constantemente a través de indicadores objetivos y confiables que midan su impacto real en la salud y bienestar de la población.
La verborrea política propagandística suele ser engañosa y no necesariamente reflejar la realidad de la situación de salud en el país, como en efecto ocurre en Cuba. Es importante que se realicen evaluaciones objetivas y se utilice la evidencia científica para diseñar e implementar políticas de salud efectivas que satisfagan las necesidades de la población.
Es transcendental que la evaluación de las políticas de salud sea ejecutada por organismos independientes y objetivos, que puedan analizar de manera lo más imparcial posible los resultados obtenidos y compararlos con los objetivos establecidos.
Esto permite una mayor transparencia y garantiza que las decisiones tomadas estén basadas en evidencia y no en intereses políticos o económicos. De esta manera, se pueden identificar las áreas de mejora y garantizar que se estén aplicando las políticas de manera efectiva para mejorar la salud de la población.
Pero en Cuba, no existen ONGs independientes, y la libertad de prensa y de expresión es limitada, lo que dificulta la fiscalización y verificación de las políticas de salud por parte de observadores independientes o de la propia población con sus denuncias.
Durante la pandemia del COVID-19 en Cuba aumentó el reporte de casos de represión y detenciones arbitrarias contra ciudadanos que se han manifestado en contra del gobierno y han denunciado la falta de insumos y medicamentos en los hospitales. También se han reportado restricciones en el acceso a internet y la censura de ciertos contenidos críticos hacia el gobierno. Y persecución y sanción de publicaciones en redes sociales.
En julio de 2021, el gobierno cubano aprobó una nueva ley de ordenamiento jurídico que incluía la modificación del Código Penal, lo que algunos críticos señalaron como una forma de criminalizar aún más la disidencia y limitar la libertad de expresión.
La ley establece sanciones para aquellos que difundan información falsa que «afecte el interés público, la salud, la seguridad o la economía del país«, lo que ha sido criticado por organizaciones de derechos humanos que argumentan que la ley es vaga y puede ser implementadas para reprimir la libertad de expresión y de prensa.
Aumentó el número de delitos castigados con la muerte y la cadena perpetua.
Incluye el castigo a personas u organizaciones que reciban financiación extranjera.
Impone más limitantes para cuestionar a las autoridades.
Criminaliza el uso de las redes sociales.
El feminicidio no está contemplado a pesar de la inclusión de otros delitos por razón de género.
En resumen, el régimen cubano ha respondido a las denuncias ciudadanas durante la pandemia con represión y censura, y con una nueva ley de ordenamiento jurídico dirigida a restringir aún más la libertad.
Por su parte la Subversión ideológica actúa ante:
Promoción de la idea de que el sistema de salud pública cubano es un ejemplo de igualdad y justicia social, a pesar de las deficiencias que pueda presentar, y que la salud es un derecho humano que debe ser garantizado por el Estado.
De esta manera, se busca mantener el apoyo del pueblo al régimen autocrático, incluso en situaciones en que el sistema de salud pública cubano no cumpla con las necesidades y expectativas de la población.
Fomento de la desconfianza hacia los sistemas de salud privados o de mercado, presentándolos como interesados solamente en el lucro y no en la atención a la salud de las personas, y presentación del sistema de salud pública cubano como la única alternativa posible para garantizar una atención sanitaria de calidad para toda la población.
Critica constante y denuncia de la influencia del capitalismo en la salud, enfatizando la supuesta mercantilización de la salud en otros países y presentando al sistema de salud pública cubano como una alternativa más humana y justa.
Aunque en realidad el deterioro de los sistemas de salud puede ser causado por una gran variedad de factores, incluyendo la falta de inversión en infraestructura, la corrupción, la mala gestión y la falta de recursos humanos y materiales.
Si bien estos problemas pueden ocurrir, y de hecho ocurren en cualquier sistema de salud, independientemente de su ideología política. También es cierto que todos los sistemas de salud socialistas han experimentado problemas de este tipo que se profundizan y extienden crónicamente.
Para muchos, la propaganda política socialista, la subversión ideológica y el deterioro de los sistemas de salud son temas distintos que deben ser abordados por separado. Pero en la inescrupulosa practica socialista bajo ley por dogma de que “el fin justifica los medios”, no solo están estrechamente relacionados, sino que pertenecen a un círculo de perpetuación de los males.
La propaganda política se utiliza directamente para ocultar las deficiencias y fallos del sistema de salud, mientras que el deterioro del sistema de salud puede conducir a un mayor uso de la propaganda para mantener la ilusión de que todo está bien.
En el contexto de la salud, la subversión ideológica puede llevar a la promoción de una idea errónea de que solo el sistema de salud público socialista puede garantizar el acceso a una atención sanitaria de calidad y que los sistemas de salud privados o de mercado son inmorales o injustos.
Esto puede llevar a una perpetuación del deterioro del sistema de salud público, ya que la población puede creer que no hay otra alternativa viable y por lo tanto no hay incentivos para mejorar el sistema existente.
Además, en los sistemas de salud socialistas, el conflicto de intereses también puede ser un factor importante. Los líderes políticos tienen intereses personales en el mantenimiento del statu quo, ya sea porque están obteniendo ganancias personales del sistema de salud o porque dependen de él para mantener su poder político.
Esto puede llevar a la supresión de la información crítica y a la promoción de la propaganda para mantener el control y evitar cambios necesarios en el sistema de salud. La propaganda política socialista usada para encubrir los problemas reales en el sistema de salud y desviar la atención hacia los logros ficticios, lo que perpetúa el problema.
Desgraciadamente fue en «Cuba en tiempos de pandemia» donde estalló la realidad y afloró la verdad oculta tras las consignas propagandísticas del castrismo.
En resumen, el deterioro de los sistemas de salud, la propaganda política socialista, y la subversión ideológica están relacionados y se refuerzan mutuamente en la medida en que los líderes políticos socialistas ganan poder e interponen sus intereses personales en la perpetuación del sistema de salud existente y la promoción de la propaganda.
Ahora bien, existe, aunque no esté clara para la mayoría y se utilicen indistintamente los términos, una amplia diferencia moral y ética entre la información, la promoción, el marketing o mercadotecnia, y la propaganda.
Por un lado, la información se refiere a la presentación objetiva, neutral y veraz, de datos o hechos, sin intención de persuadir ni influir en la opinión del receptor. Mientras que la promoción y el marketing son técnicas que tienen como objetivo promover productos o servicios de manera persuasiva, pero dentro de un marco ético y legal.
Como he definido antes, la propaganda, por otro lado, es una técnica de persuasión que busca manipular la opinión y la conducta de las personas mediante el uso de información parcial o falsa, y apelando a emociones y prejuicios. La propaganda a menudo tiene un propósito político o ideológico, y puede implementar tácticas manipulativas y engañosas o incluso fraudulentas para lograr sus objetivos.
Por lo tanto, mientras que la información, la promoción y el marketing se basan en la honestidad y la transparencia, la propaganda es una forma de comunicación manipuladora y engañosa que busca influir en la opinión y el comportamiento de las personas sin importar las repercusiones.
«– Cuando yo uso una palabra –insistió Humpty Dumpty (Tentetieso o Zanco Panco) con un tono de voz más bien desdeñoso– quiero decir lo que yo quiero que diga…ni más ni menos.– La cuestión –insistió Alicia– es si se puede hacer que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes.– La cuestión –zanjó Humpty Dumpty– es saber quién es el que manda…, eso es todo». —Lewis Carroll. (Alicia a través del espejo).
Acompáñenme ahora en este triste recorrido por la comunicación de salud de la autoproclamada “potencia medica” que tanto alaba el OPS, la OMS, y algunos en las democracias… la Propagandéticaiatros de «salud revolucionaria» más que cubana.
Cuando ninguno de esos medicamentos es “contra” el Covid-19, puesto que para esa fecha no existía tratamiento específico para la nueva enfermedad. De esa auténtica falacia por titular con el que manipularon dándole falsas esperanzas a mi pueblo, y quien sabe a cuantos más, se hicieron eco y cómplices no pocos medios. Tal y como era de esperar respecto a toda propaganda favorecedora al sistema de salud cubano y de la gestión de gobierno.
Algo que por demás fue poco denunciado a pesar de la envergadura de tan des informativa propaganda, quizás por los conocimientos técnicos que se requieren para poder identificar la realidad detrás del eslogan.
Esta afirmación representa una falacia de «argumento de autoridad», ya que se está utilizando el hecho de que se ha publicado por medios oficiales, para respaldar la afirmación de que Cuba ha producido 22 medicamentos contra el COVID-19. Sin embargo, no se proporcionan pruebas sólidas para respaldar esta afirmación que a todas luces es una exageración y una falsedad.
Lo que a ojos neófitos resultaba un alivio tranquilizante y esperanzador, no es más que una falsedad propagandística sin ética alguna al no estar respaldada por evidencia científica sólida y verificable.
Es importante tener en cuenta que la producción y aprobación de medicamentos es un proceso riguroso que implica ensayos clínicos y pruebas exhaustivas para garantizar su eficacia y seguridad sin detrimento de la ética.
Sin pruebas científicas confiables, afirmar que un país produce un gran o pequeño número de medicamentos contra una enfermedad específica, en este caso, COVID-19, es profundamente engañoso y vergonzosamente dañino.
Esto nos recuerda que jamás debemos olvidar que es imprescindible verificar la fuente de la información y buscar evidencia científica independiente y confiable antes de aceptar cualquier afirmación sobre medicamentos y tratamientos.
Por desgracias, hoy los grandes medios de difusión masiva, incluidos los estatales difunden información poco rigurosa, principalmente en cuestiones de la salud humana. El problema fundamental radica en la ausencia de contrapesos al oficialismo en los regímenes totalitarios como el del castrismo en Cuba.
Estas afirmaciones también representan podría considerarse como una falacia de información incompleta, ya que se está presentando información que no es completamente precisa o verificada como verdadera para respaldar una afirmación.
En este caso, la afirmación de que Cuba tiene 22 medicamentos el tratamiento del Covid-19 no está respaldada por evidencia científica y, por lo tanto, es inexacta, engañosa o directamente falsa.
En el caso citado, podría llevar a la gente a creer en la eficacia de estos supuestos medicamentos cuando no está científicamente demostrada, pudiendo aparecer en las personas una falsa seguridad que atenta contra las medidas epidemiológicas, y disminuyendo la atención hacia posibles terapéuticas efectivas fuera de la isla.
“La biotecnología cubana ha sentado cátedra en el panorama internacional por varias décadas” por el periodista Abel Reyes Montero. Pero lo que le puso la tapa al pomo fue que compartiendo este tweet del perfil “anónimo” falso que manejan varios esbirros de la Seguridad del Estado castrista:
“La bondad del sistema de salud de #Cuba, nos da la posibilidad de ayudar al mundo con nuestros modestos recursos, el interferon 2B se ha convertido en uno de los medicamentos más solicitados en el mundo. Después de los resultados alcanzados en #China, llega ahora a #Italia. — Guerrero Cubano(@GuerreroCuba) March 14, 2020”, la cadena TeleSur se pierde una vez más en el abismo de la falta de ética profesional y me explico brevemente respecto a toda esta campaña propagandística cubana.
Ignoremos por un instante la falacia de «argumento ad populum», ya que se está apelando a la popularidad del sistema de salud cubano, en intento de transferirá al medicamento (interferón 2B) prácticamente en desuso, para validar la eficacia y bondad de estos.
Además, se está utilizando información de un perfil anónimo «falso» para respaldar esta afirmación, lo que aumenta la falta de ética y credibilidad en la fuente y en la cadena de noticias que lo compartió, en este caso TeleSur.
Se hace evidente falta de profesionalismo de TeleSur al citar un perfil falso de Twitter como supuesta fuente confiable, nos sugiere que su reporte no fue rigurosamente verificado y puede no ser precisamente cierto, difundiendo así propaganda del régimen cubano. A todas luces la complicidad parcializada de TeleSur intenta darle visibilidad a tan vergonzoso perfil.
Cuando se proporciona información intencionalmente falsa o engañosa para respaldar una afirmación o argumento falaz que es utilizado con el fin de influir en las creencias o acciones de la persona a la que se dirige la información falsa. Quedan en evidencias las intenciones políticas por encima de la profesionalidad, la ética profesional, y en detrimento de los clientes, usuarios y seguidores.
Pasemos directamente a la “nimiedad” de que intenten hacer alarde con la ridícula cifra de 300 medicamentos, que para el 2018 (mejor año histórico) llegaron a 488 los productos reportados como producidos por la industria nacional de un total de 761 fármacos a los que le podemos restar los 153 productos “naturales”.
O sea, según los datos oficiales, explicados por el propio ministro de Salud Pública, Dr. José Angel Portal Miranda en el programa Mesa Redonda (otro de los más manipuladores creado por el paladín de la moringa, para explicar sus delirios en tiempos de ollas eléctricas).
Ahora, sin entrar en muchos detalles, veamos que de los 619 medicamentos debemos restarle los 172 productos “naturales” sin evidencias científicas para el tratamiento específico de enfermedades, por lo que el arsenal real es de 447 medicamentos. Si a estos le restamos los 116 medicamentos en falta, nos quedamos con 331 medicamentos en total.
Dicho de otra forma, en plena pandemia el arsenal terapéutico con el que contaban mis colegas en Cuba era de 331 medicamentos y como verá más adelante esta cifra contrasta trágicamente con los aproximadamente 100 000 productos farmacéuticos disponibles en los EE. UU. por ejemplo.
Pero ¿De qué están hablando cuando utilizan indistintamente los términos “fármacos” y “medicamentos”? Permítanme por favor, unos conceptos básicos indispensables para comprender este problema ético en cuestión.
Según reza en la “biblia azul de la farmacología”, la definición más amplia de un fármaco (del griego phármakon) implica a todo agente químico capaz de modificar el protoplasma vivo. Pero esta definición excede por mucho el interés y utilidad clínica en la práctica médica, más interesada en aquellas sustancias que al entrar en contacto con el organismo humano (por cualquier vía) muestre eficacia en la prevención, el diagnostico, y el tratamiento de enfermedades, con el mejor perfil de seguridad, o sea, idealmente libe de efectos adversos.
La realidad es que, en la práctica médica, muy raramente un fármaco es efectivo y seguro para todos los pacientes. Simplificando en un sentido más general, puede considerarse un fármaco a cualquier sustancia xenobiótica (no sintetizadas en el cuerpo) o no, que provoca un cambio en la función biológica a través de sus acciones químicas.
Aunque los términos fármaco, droga y medicamento son en sentido general intercambiables, para muchos entendidos deben diferenciarse. El fármaco representa la molécula bioactiva, el ingrediente o principio activo (API, active pharmaceutical ingredient), o sea, el componente responsable de las propiedades farmacológicas o tóxicas de una sustancia.
El término “droga” debe reservarse para las sustancias psicoactivas (potencial de abuso o dependencia) utilizadas con fines terapéuticos o recreativos por producir placer. Por su parte un medicamentoes la integración en una forma farmacéutica de uno o más fármacos con acción farmacoterapéutica (estimulan o deprimen funciones bioquímicas o fisiológicas) presentado para expendio y uso industrial o clínico.
En este sentido, los términos «fármacos» y «medicamentos» no son completamente intercambiables, aunque están relacionados.
Para entender de forma simplificada la variedad de productos en el mercado podemos partir del código ATC o Sistema de Clasificación Anatómica, Terapéutica, Química (ATC: acrónimo de Anatomical, Therapeutic, Chemical classification system) instituido por el Collaborating Centre for Drug Statistics Methodology de la OMS, que organiza según grupos terapéuticos y con una jerarquía de cinco niveles en la cual el quinto nivel representa el principio activo (ATC5) o fármaco.
Con un determinado fármaco, por ejemplo, el ibuprofeno (ácido (RS)-2-(4-isobutilfenil) propanoico), pueden crearse múltiples medicamentos clínicos solo o en combinación con otras sustancias, que a su vez dan origen a un sinnúmero de productos comerciales (Advil, Motrin, Actron, Tabalon).
En otras palabras, para un mismo fármaco, existen varios medicamentos de utilidad clínica y múltiples productos comerciales. Esto se debe a que los fabricantes pueden utilizar diferentes formulaciones, excipientes y dosificaciones para adaptar el medicamento a las necesidades específicas de los pacientes y mejorar su aceptabilidad.
Ahora usted puede ver con claridad que de esos 447 medicamentos cuando restemos las diferentes formas farmacéuticas de un mismo principio activo, nos quedaríamos en un menor número de fármacos, cifra que no es proporcionada en ningún momento a pesar del número de artículos y programas dedicados a este importante asunto.
Y para que se tenga una idea crítica de lo ridículamente absurda de esta habitual propaganda chovinista, comparemos estas cifras con las de algunos países:
Para el 2015 existían, 16 520 medicamentos de uso humano autorizados en España. En la actualidad, existen 15 411 medicamentos que se pueden seguir activamente.
Algo similar ocurre en Chile durante los años 2015 y 2018, existieron 15 903 productos comerciales registrados ante el Instituto de Salud Pública de Chile (ISP).
Sí, no se equivoca usted si asegura que no es el Embargo estadounidense sino el Bloqueo Interno de la KakistocraciaCastrista quien priva al cubano de acceder a más de 15 mil medicamentos disponibles en la mayoría de los países del mundo.
En efecto, la propaganda chovinista del régimen castrista ha intentado presentar su sistema de salud como uno de los mejores del mundo, incluso en términos de disponibilidad de medicamentos y principios activos. Sin embargo, como se ha demostrado, el número de medicamentos disponibles en Cuba es significativamente inferior al de otros países, como España, Chile o los Estados Unidos.
Esta falta de acceso a una amplia variedad de medicamentos es el resultado del bloqueo interno impuesto por el régimen castrista, que ha fracasado en la creación de un sistema de salud sostenible y eficiente que pueda atender las necesidades de la población.
En lugar de invertir en la salud y el bienestar del pueblo cubano, el régimen ha priorizado el mantenimiento del poder y el control político, lo que ha llevado a una situación crítica en la que los ciudadanos cubanos tienen que enfrentarse a la escasez de medicamentos y servicios de salud de calidad.
Pero embarrémonos un poquito más en el lodazal castrista y su autoproclamada “potencia médica”.
Por su parte en Chile unos 1 651 fármacos autorizados por el ISP se tradujeron en 6 977 medicamentos y en un total de 15 903 productos comerciales registrados ante el ISP durante los años 2015 y 2018.
Cuando buscamos en DrugCentral una base de datos que se basa en una lista seleccionada de 4 444 API, con una lista inequívoca de más de 20 617 sinónimos de medicamentos y códigos de investigación que se actualizan continuamente mediante el monitoreo automatizado de las aprobaciones de las agencias reguladoras de la Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE. UU. (FDA).
Así es, tampoco se equivocaría ahora usted si asegura que no ha sido el Embargo sino el Bloqueo Interno KakistocraciaCastrista quien priva al cubano de acceder más de 4 mil fármacos (principios activos) disponibles en la mayoría de los países del mundo.
No soy partidario de ninguna censura, menos la del arte y la sátira de la comedia y el humor, eso incluye el derecho a crítica. Pero el comentario pudo resultar ofensivo e insensible hacia la situación de la pandemia en Estados Unidos, y puede reflejar una postura de confrontación política y un estereotipo negativo sobre el gobierno de dicho país.
También puede ser considerado como una violación de la ética profesional por varias razones. En primer lugar, su comentario es difamatorio y carece de pruebas concretas sobre la actuación del gobierno de los Estados Unidos con relación al tratamiento del coronavirus. En segundo lugar, al difundir información infundada, puede generar un daño en la credibilidad y confianza en la gestión de la salud pública por parte de las autoridades sanitarias.
En su artículo vergonzosamente propagandístico y falto de toda pericia periodística, como mero eco del castrismo, por ejemplo, afirma que: «Cuba desarrolla una serie de fármacos que forman parte del cóctel utilizado con éxito contra el coronavirus».
Cuando en realidad si hubiese observado el protocolo terapéutico publicado por el mismo castrismo, él o algún experto, rápidamente comprobaría que es una falsedad que ronda el absurdo lo que ha afirmado.
Ampliamente conocida por ser una defensora del régimen cubano, y criticada por presentar una imagen parcializada y poco crítica de la situación médica en Cuba, como una burda estafa al pueblo estadounidense. Pero vayamos a su argumento.
En este contexto, su declaración podría ser vista como una forma de promover el uso del Interferón Alfa 2B, un medicamento producido en Cuba, sin tener en cuenta la evidencia científica sobre su efectividad en el tratamiento del COVID-19 y sin mencionar otras opciones terapéuticas disponibles. Esto representa un sesgo en la información presentada y una forma de presionar a la opinión pública a favor del régimen cubano.
Es difícil saber con certeza si algún médico efectivamente llamó a Helen Yaffe para preguntar sobre el Interferón Alfa 2B en el contexto del tratamiento del COVID-19, o fue solo una mentira propagandística.
Sin embargo, si lo hicieron, esos profesionales dejan mucho que desear al mostrar su desconocimiento de las evidencias científicas actuales sobre la efectividad de ese medicamento en el tratamiento del COVID-19, ya que hasta la fecha no existen estudios concluyentes que respalden su uso en esta enfermedad.
En la cita se puede identificar la falacia conocida como «falsa dicotomía«, al presentar una supuesta dicotomía entre trabajar en colaboración o en competencia, como si fuera imposible trabajar en ambas formas al mismo tiempo.
Si bien es cierto que los institutos en Cuba trabajan en colaboración, esto se debe en gran medida a que todo el sistema de investigación y desarrollo está centralizado y subordinado al único partido político en el poder, lo que elimina la competencia y la diversidad de ideas y enfoques en la investigación. Es ese aspecto el que limita la creatividad y la innovación en la ciencia y la tecnología. Algo que es evidente al comparar los datos de producción, creación de patentes, y publicaciones, entre muchos más.
Además, al afirmar que en Cuba el criterio es el “interés nacional” y no el “interés privado”, se comete la falacia conocida como «falacia de la generalización apresurada«, ya que se está haciendo una afirmación generalizada sin suficiente evidencia para sostenerla y sin tener en cuenta la complejidad de las motivaciones y decisiones que pueden influir en la gestión de instituciones de salud en cualquier país.
También representa una violación a la ética profesional al presentarse información inexacta o engañosa para promover una agenda política o ideológica o favorecer al poder imperante.
Ese criterio del «interés nacional« en la práctica pocas veces se traduce en decisiones y políticas efectivas para el bienestar de la población cubana. ¿O acaso no ha sido esa misma la política estatal la que ha llevado a la escasez de recursos básicos, como alimentos y medicinas, lo que ha afectado gravemente la salud y la calidad de vida de la población?
La falta de libertad de prensa y de expresión en Cuba también hace difícil conocer la realidad de la situación en el país. Muchas veces, las más, la información que se difunde está sesgada o manipulada, y las críticas o protestas contra las políticas del gobierno son duramente reprimidas.
Por último, el hecho de que Cuba haya desarrollado algunos logros en ciencia y salud no significa ni por casualidad, que su modelo sea el único o el mejor. Otros países han logrado avances similares, o muy superiores y han implementado políticas más efectivas y sostenibles en términos económicos y sociales.
De lo esencial maravilloso.
Pongamos aquí otro necesario y preocupante además… se trata de lo que no aclara ningún funcionario ni institución revolucionaria cubana, y es que, en realidad, todos estos fármacos cubanos representan la Lista Modelo deMedicamentos Esencialesde la OMS publicada por vez primera en 1977.
Creándose en lo adelante una guía actualizada regularmente por un comité de expertos internacionales, para la elaboración, adecuación según sus propias características demográficas y epidemiológicas, así como la adopción de listas de medicamentos nacionales e institucionales especificas a cada país.
Los medicamentos esenciales se podrían definir como aquellos que logran satisfacer las necesidades prioritarias de salud de una población determinada, proporcionando un tratamiento seguro y eficaz para la mayoría de las enfermedades transmisibles y no transmisibles.
En otras palabras, representan una lista de mínimos indispensables para la acción terapéutica adecuada a los países de menor desarrollo para intentar acercar a sus pacientes a los etándares terapéuticos internacionales.
Para lo que deben encontrarse disponibles en todo momento, en cantidades suficientes, en las formas farmacéuticas apropiadas, con garantía de la calidad e información fidedigna y accesibles (incluido el precio) a los pacientes y la comunidad en general.
Esta lista modelo de medicamentos esenciales que estarán disponibles en el Sistema Nacional de Salud, es adaptada a las necesidades de la población cubana y dada a conocer a través del Cuadro Básico de Medicamentos de Cuba cada año. Por ejemplo, aquí está disponible el del 2016.
Este utiliza (entre otras) la clasificación internacional de medicamentos, VEN, propuesta por la OMS 1989, que agrupa los medicamentos en Vitales, Esenciales y No Esencialessegún su función terapéutica. Que para el 2010 constaba de 297 medicamentos son vitales, 302 esenciales y 62 no esenciales, para un total de 661 medicamentos.
La propia evolución del cuadro básico de medicamentos indica un decremento del número de productos farmacéuticos disponibles desde el año 2014, varios años antes del comienzo de la pandemia y de la administración Trump en el Gobierno Americano. Dejando así al descubierto la falsedad detrás de las acusaciones del régimen culpando a ambos de la debacle más reciente.
Además, la pandemia solo agravó una situación ya precaria y al culpar a factores externos, el régimen intenta evitar asumir la responsabilidad de sus propias políticas y decisiones que han contribuido a la situación actual.
Los objetivos fundamentales de estos cuadros, formularios, listados o petitorios priorizados de medicamentos van dirigidos a prever y evitar las deficiencias en la disponibilidad de estos productos sanitarios en la red de servicios asistenciales públicos garantizando su acceso a todos en la comunidad, mientras promueven la racionalidad en su uso, y contribuyen a disminuir el gasto farmacéutico del presupuesto público.
Objetivo que el sistema de salud cubano lleva décadas incumpliendo directamente, mientras recibe paradójicos elogios de la comunidad internacional incluida bochornosamente la OPS y la OMS que terminan actuando com verdaderos cómplices de las arbitrariedades y abusos del castrismo.
Si se pretende tener una mínima idea de la envergadura de esta tarea, téngase en cuenta que se ha estimado que se podrían evitar más de 10 millones de defunciones anuales a través de aquellas intervenciones sanitarias dependientes de los medicamentos esenciales.
Quiere decir que los sistemas sanitarios garantizan un arsenal minino indispensable de medicamentos requeridos por el país para una correcta terapéutica a la población en todo momento y bajo cualquier circunstancia.
Y esto lo cumplen sin limitar o contraponerse a la existencia de otros productos farmacéuticos existentes en el resto del mercado de medicamentos como ocurre en el caso de Cuba donde este “cuadro básico” representa la totalidad de medicamentos disponibles en todo el territorio nacional.
«La Lista Modelo de Medicamentos Esenciales de la OMS intenta ayudar a los países a reducir los gastos del su sistema público de salud a través de la racionalización de la adquisición y distribución de un mínimo de medicamentos indispensables»
Es una función vital (y responsabilidad) del MINSAP aprobar y supervisar dentro del Formulario Nacional de Medicamentos una lista que representa el arsenal farmacológico nacional compuesto de aquellos medicamentos esenciales (básicos, vitales, indispensables) para la adecuada atención terapéutica elemental en el país.
En concreto, el régimen dictatorial castrista es tan ineficiente e indolente que no es capaz siquiera de garantizar el proceso de abastecimiento de un limitadísimo número de medicamentos vitales que representan este mínimo indispensable para tratar solo la mayor parte de los problemas de salud más frecuentes de la población cubana, al tiempo que se vende como potencia médica y biotecnológica.
El titular «El Programa de Medicamentos en el país, una prioridad del Gobierno Cubano» puede considerarse engañoso y falso puesto que el contenido del artículo habla sobre el déficit de medicamentos en el país y la incapacidad del gobierno para garantizar su suministro adecuado a la población en las últimas décadas.
Al presentar la situación actual como una “prioridad del gobierno”, se puede interpretar como una falta de transparencia y responsabilidad por parte de la prensa castrista. En el que el uso de la palabra «prioridad» sugiere que el gobierno está tomando medidas efectivas para solucionar el problema, lo cual puede ser visto como una manipulación de la información y una falta de ética periodística.
Los titulares de la prensa independiente contrastan con el titular de la prensa castrista, ya que la prensa independiente reconoce la existencia de una fuerte escasez de medicamentos esenciales en Cuba, y lo deja claramente expresado desde el titular.
Mientras que la prensa castrista presenta el programa de medicamentos como una prioridad del gobierno cubano, cuando el artículo abordar la crisis actual de falta de medicamentos. Esto podría considerarse un error ético, ya que oculta la verdad a la población y difunde una imagen falsa y propagandística del gobierno.
Por otra parte, vemos cómo la prensa extranjera acreditada se comporta como un mero eco del castrismo, por ejemplo, Reuters «Cuba combate la escasez de medicinas provocada por su falta de efectivo«. Cuyo titular podría interpretarse como un intento de justificar la escasez de medicamentos en Cuba atribuyéndola netamente a la falta de recursos económicos del país, lo que podría dar una impresión positiva del régimen.
Estas son solo algunas de las falacias que te tragas si crees en la propaganda castrista sobre el sistema de salud cubano. Te invito a investigar más sobre este tema y a contrastar las fuentes oficiales con las independientes, las estadísticas con las realidades, las apariencias con las evidencias. Solo así podrás formarte una opinión crítica e informada sobre lo que realmente ocurre en la isla.
El bloqueo interno de la kakistocraciacastrista es una realidad que sufren millones de cubanos desde hace más de 60 años. Es una violación sistemática y flagrante de los derechos humanos que impide el desarrollo humano y social de la nación cubana. Es una política fracasada e inhumana que solo beneficia a una minoría privilegiada que se aferra al poder a costa del sufrimiento del pueblo.
La kakistocraciacastrista es la verdadera enemiga del pueblo cubano. Es hora de que los cubanos se levanten contra esa tiranía del mediocre y su bloqueo interno y exijan el fin de la dictadura. Únicamente así podrán disfrutar de sus derechos humanos y construir una sociedad más justa y próspera.
El bloqueo interno tiene un impacto negativo en la salud y la calidad de vida de los cubanos, que sufren la falta de más de 15 mil medicamentos disponibles en la mayoría de los países del mundo, y que se ven obligados a recurrir al oscurantismo, los remedios caseros, a la automedicación o a la resignación.
El bloqueo interno castrista es una violación flagrante de los derechos humanos de los cubanos, que tienen derecho a una salud digna y a una vida plena. Es también una muestra de la ineficiencia y el fracaso del sistema socialista, que no puede garantizar las necesidades básicas de su pueblo.
Por eso, es necesario exigir el cese del bloqueo interno castrista, que es el verdadero responsable del sufrimiento y la miseria de los cubanos. Es necesario reclamar la libertad económica y política para que los cubanos puedan decidir su propio destino y acceder a los beneficios del desarrollo y el progreso.
Y este es el mensaje que queremos compartir con ustedes en este blog, donde te informaremos sobre la realidad cubana y te invitaremos a sumarte a nuestra lucha por una Cuba libre y democrática.
Gracias
PD: Les invito a continuar esta serie de artículos de denuncias sobre la propaganda inescrupulosa y los mitos del castrismo.
¡Contribuyentes del mundo uníos! Ecos del castrismo en tierra democráticas o ese storytelling socialista que pagan los capitalistas.
«El socialismo es la ideología del futuro» —Joseph Goebbels*
El castrismo ha sido particularmente efectivo en la creación de un storytelling socialista que ha logrado penetrar en la cultura popular. Por lo que hoy es casi imposible negar que existen grupos y organizaciones que promueven una narrativa sobre Cuba y su sistema político-social, que busca idealizar el modelo castrista y presentarlo como un ejemplo a seguir, incluso en democracias occidentales.
Este «storytelling» se caracteriza por la idealización de la figura del líder, la exaltación de los valores colectivos y la demonización del capitalismo y el individualismo. A pesar de su retórica igualitaria, este discurso ha sido utilizado también para justificar la represión política y el control estatal de la sociedad.
Esta narrativa es una especie de apología al socialismo (marxismo-leninismo)profundamente anticapitalista que es por desgracia, financiada en gran medida, por los impuestos de ciudadanos de diferentes países del mundo democrático.
Este financiamiento de grupos y organizaciones que promueven una narrativa procastrista y anticapitalista en democracias occidentales representa una contradicción en términos, ya que estos grupos son financiados en gran medida por los impuestos de ciudadanos que viven en democracias dentro de sistemas capitalistas.
Este fenómeno es real y ha sido objeto de crítica y debate. Algunos argumentan que estos grupos son meros «idiotas útiles» que desconocen la realidad de Cuba y terminan legitimando un régimen represivo y antidemocrático.
En este artículo intento mostrar cómo se construye y se difunde una narrativa procastrista y anticapitalista en democracias occidentales, especialmente con el sistema de salud cubano y cómo esta narrativa es financiada en gran medida por los contribuyentes de estos países.
También voy a explicar por qué esta narrativa es falsa y dañina, tanto para los cubanos que sufren bajo el régimen castrista, como para los ciudadanos de las democracias que se ven engañados por una imagen distorsionada de Cuba.
La narrativa procastrista y anticapitalista se basa en varios mitos que buscan idealizar el modelo socialista de Cuba y presentarlo como un ejemplo a seguir. Uno de estos mitos es el de la «potencia médica«, que se refiere a la supuesta excelencia del sistema de salud cubano y su capacidad para desarrollar vacunas y medicamentos contra el COVID-19.
Este mito se ha aprovechado de la pandemia para intentar mostrar a Cuba como un país solidario y avanzado, que envía médicos y ayuda humanitaria a otros países, y que tiene una industria biotecnológica y farmacéutica de primer nivel.
Sin embargo, la realidad es muy diferente. El sistema de salud cubano está deteriorado y carece de recursos básicos como medicinas, equipos e insumos. Los médicos cubanos son explotados y obligados a trabajar en condiciones precarias, sin libertad ni derechos laborales.
La industria biotecnológica y farmacéutica cubana es opaca e ineficiente, y sus productos no cumplen con los estándares internacionales de calidad y seguridad. La propaganda sobre medicamentos cubanas contra el COVID-19 fue una estrategia política más para intentar legitimar al régimen castrista y obtener beneficios económicos y diplomáticos.
De entrada, la afirmación de la televisión pública estadounidense: «Cuando el embargo comercial de Estados Unidos dejó a Cuba aislada de los recursos médicos, los médicos cubanos se vieron obligados a ser creativos» es un ejemplo de falacia de falsa causa, o sea en asumir a priori que una relación real o percibida entre dos sucesos significa que uno es causante del otro, ya que asume que la falta de recursos médicos fue la única causa de la creatividad de los médicos cubanos.
Es inevitable que otros factores, como la historia de la salud pública cubana pre-castrista, la educación médica y la experiencia profesional, otros modelos y programas en el mundo también hayan contribuido a su creatividad en la resolución de problemas de salud. Además, el embargo comercial de Estados Unidos no fue el único factor que contribuyó a la falta de recursos médicos en Cuba.
Por otro lado, del mismo dado, el régimen de la isla se desdobla dando detalles de los tipos de afecciones que supuestamente causa el embargo, aportando cifras de supuestos estudios con datos no públicos, ni contrastables:
Cuando en realidad el gobierno de los EE. UU., y disímiles ONGs son precisamente los que más han aportado ayudas humanitarias a Cuba: «Estados Unidos ha “autorizado billones de dólares en medicamentos y equipos médicos a Cuba”». Mientras el castrismo y su mentiroso en jefe escondían que hemos sido una de las naciones que más ayuda ha recibido.
Al lo que el ingrato y doble moral castrismo ha respondido acudiendo al enemigo imaginario, como objetivo superordinado, recurriendo así al abstracto del imperialismo Yankee y su falsa amenaza de guerra para nuestro país:
«Los cubanos tienen que ver con mucha claridad que el imperialismo, que es esa fuerza a que nos referíamos, trata de impedir que nuestro pueblo alcance su pleno desarrollo; tienen que comprender que esa fuerza no quiere que ustedes, los cubanos, puedan alcanzar un estándar de vida más alto; no quiere que sus hijos se eduquen; no quiere que nuestros obreros perciban el fruto de su trabajo; no quiere que nuestros campesinos perciban el fruto de su tierra; no quiere, que nuestro pueblo pueda crecer, que nuestro pueblo pueda trabajar y que nuestro pueblo pueda tener un destino mejor» —Fidel Castro Ruz, septiembre de 1960 en la “Magna Asamblea Popular”.
Este discurso del mentiroso y dictador en jefe Fidel Castro refleja la retórica comúnmente utilizada por el régimen castrista para justificar su situación económica y social. Ellos culpan al embargo económico de Estados Unidos por las dificultades que enfrentan, y pintan a Estados Unidos como el enemigo que busca impedir el desarrollo de Cuba.
En realidad, esta retórica es en gran medida un recurso de manipulación psicológica y control social, dirigida a mantener la unidad y el apoyo del pueblo cubano, contra el supuesto enemigo externo, especialmente para desviar la atención de las inoperantes y desastrosas políticas internas del régimen que son las mayores causantes de la situación de Cuba.
Independientemente de que el embargo económico de Estados Unidos sea un factor que haya contribuido en menor medida a la situación económica de Cuba, evidentemente no es la única causa, ni siquiera la más importante.
Puesto que han sido siempre, y son las políticas económicas y sociales del régimen castristas las que han jugado un papel primordial en la situación actual de nuestra sociedad.
«Sí, alimentos e insumos médicos entre otros productos. Pueden ser exportados con una licencia que emite el Departamento del Tesoro»
Esto ha sido el descrédito cotidiano de la prensa internacional desde que el reportero y editor del New York Times, Herbert Lionel Matthews le presentara al mundo la entrevista a Fidel Castro en la Sierra Maestra en 1957, cuando el mundo lo daba por muerto.
Matthews presentó a Castro como un líder revolucionario idealista y democrático, y contribuyó a crear su mito como un héroe popular. Desde entonces se ha intentado vender la imagen de un Fidel Castro como un dirigente con principios, que no aceptaba migajas del gobierno estadounidense mientras existiera el Embargo económico.
Sin embargo, estas son falsedades a todas luces, que el pueblo cubano y muchos en el mundo desconocían. Comencemos por desenmascararlas con el hecho de que durante el Holodomor cubano, llamado «período especia en tiempos de paz» fueron precisamente las administraciones y organizaciones estadounidenses las que más ayuda humanitaria prestaron a la isla. Sin mencionar al exilio cubano y sus remesas, viajes y envíos, permitidos a conveniencia después de haber sigo prohibidos.
Parecía que se repetía la historia, de «Cuando la URSS pidió auxilio a EE.UU. y abrazó el capitalismo para no morir de hambre» después de la instauración del “comunismo de guerra” fue la destrucción del mercado, la implantación del trueque, la caída de las cosechas y la hambruna. En treinta meses, Lenin logró arruinar a Rusia, que en 1914 era la quinta potencia económica del mundo.
Como nos recuerda el historiador Stéphane Courtois, en su obra, “Lenin: el inventor del totalitarismo”. Para esa fecha estados unidos envió equivalente a 1.200 millones de dólares actuales a la Rusia soviética, en concepto de más de 200 barcos con alimentos y medicinas y recaudó para ayudar a los soviéticos.
«Pido a todos los ciudadanos europeos y estadounidenses honestos que ayuden rápidamente al pueblo ruso. Dennos pan y medicinas». —Máximo Gorki, en nombre de la URSS carta a Fridtjof Nansen, alto funcionario de la Sociedad de Naciones encargado de recaudar dinero para la Cruz Roja.
El Embargo económico de Estados Unidos a Cuba se inició en 1960, como respuesta a las expropiaciones y nacionalizaciones que realizó el gobierno revolucionario de Castro. Desde entonces, se ha mantenido con diferentes grados de intensidad y con algunas excepciones, como la venta de alimentos y medicinas bajo ciertas condiciones.
Sin embargo, lo que pocos saben o impresionan no saber, es que, en los años 90, cuando Cuba atravesaba una profunda crisis económica y social por el colapso de la Unión Soviética, uno de sus principales aliados y proveedor, fue Estados Unidos desde done se envió una considerable cantidad de ayuda humanitaria, que incluía alimentos, medicinas, ropa y otros artículos de primera necesidad.
En ese contexto, el gobierno de Estados Unidos implementó algunas medidas para proporcionar asistencia humanitaria a Cuba. Estas medidas incluyeron la emisión de licencias especiales para organizaciones no gubernamentales y grupos religiosos que deseaban enviar ayuda humanitaria a Cuba. También se permitieron envíos limitados de alimentos y medicinas a través de organizaciones internacionales, como la Cruz Roja.
Hubo algunas iniciativas de ciudadanos estadounidenses y organizaciones no gubernamentales para enviar ayuda humanitaria a Cuba durante el período especial. Estas iniciativas incluyeron la recolección y el envío de alimentos, medicinas, ropa y otros suministros básicos. Algunos grupos también brindaron asistencia médica y capacitación en áreas como la agricultura y la salud pública.
Según datos del Departamento de Estado estadounidense, entre 1992 y 1996 se autorizaron más de 1000 licencias para enviar ayuda humanitaria a Cuba, por un valor total de más de 250 millones de dólares.
Estas licencias se otorgaron a organizaciones no gubernamentales, religiosas y humanitarias, así como a particulares y familiares de cubanos residentes en Estados Unidos. Según testimonios de algunos beneficiarios, la ayuda fue muy importante para aliviar la escasez y el hambre que se vivían en aquellos años.
¿Por qué se ocultó la ayuda? A pesar de la magnitud y la relevancia de esta ayuda humanitaria, tanto el gobierno cubano como el estadounidense mantuvieron un bajo perfil sobre el tema. ¿Cuáles fueron las razones para este silencio?
Por parte del gobierno cubano, se ha especulado que se trató de una estrategia para no reconocer la gravedad de la crisis ni la dependencia de Estados Unidos. También se ha sugerido que se quiso evitar que la población comparara la calidad y la variedad de los productos recibidos con los que se producían o importaban en Cuba. Además, se ha argumentado que se buscó preservar la imagen de resistencia y dignidad frente al bloqueo y al «imperialismo».
Durante décadas ha habido numerosas denuncias sobre la venta de productos destinados a la ayuda humanitaria en Cuba. En el caso del aceite ruso durante la pandemia, el régimen cubano recibió críticas después de que se revelara que estaba vendiendo la ayuda recibida.
La presión en las redes dio dos insólitos resultados, uno que el régimen aceptara lo que hasta ese momento negaba, dejándolo peor parado. Y dos que terminara poniendo una justificación irrisoria y una respuesta infantil y chapucera de que era prestado y lo devolviera.
Asimismo, ha habido informes de que el régimen cubano ha utilizado los suministros de ayuda humanitaria para recompensar a sus seguidores políticos en lugar de distribuirlos de manera justa entre la población necesitada.
Estas prácticas son profundamente preocupantes y van en contra de la finalidad misma de la ayuda humanitaria, que es aliviar el sufrimiento y proporcionar alivio a las personas que están pasando por momentos difíciles. También subrayan la falta de transparencia y rendición de cuentas en el régimen cubano, que ha sido una preocupación de larga data para muchos observadores.
De esta forma pudiéramos ver el paralelismo entre el Holodomor cubano y el ucraniano con algunas similitudes, aunque también hay algunas diferencias notables. En ambos casos, se trata de hambrunas masivas que ocurrieron en el siglo XX, en un contexto político de regímenes totalitarios y autoritarios que controlaban la economía y limitaban la libertad de sus ciudadanos.
En ambos casos, la hambruna se produjo como resultado de políticas económicas fallidas que llevaron a la escasez de alimentos y a la muerte de cientos de miles en el caso de Cuba, y de millones de personas en el caso de Ucrania.
Las políticas impuestas por los regímenes totalitarios fueron las principales causas de las tragedias humanitarias que se vivieron. La hambruna en Ucrania fue causada por políticas deliberadas del gobierno soviético que quería reprimir a los campesinos y forzar la colectivización agrícola.
Mientras que, en Cuba, la hambruna fue el resultado la impuesta dependencia excesiva al CAME y la mala planificación económica del régimen que causó una escasez generalizada de alimentos y una hambruna que duró varios años.
Y lo que lo hace cruel, es la negativa inicial del problema por parte del dictador en jefe y su buró político. Para después adoptar reformas económicas poco eficaces, sin cambios sustanciales ni apertura real.
Existe una significativa diferencia en cuanto a la escala de la hambruna y las muertes. El Holodomor ucraniano se estima que causó la muerte de al menos 3 millones de personas llegando para muchos historiadores a alrededor de 7 a 10 millones, mientras que el Holodomor cubano tuvo una escala mucho menor, aunque aún se desconoce el número exacto de víctimas.
En ambos casos, la falta de libertades civiles y políticas agravó la situación, ya que se limitó la capacidad de las personas para expresarse, organizar protestas y buscar soluciones a la crisis. En general, ambos eventos son tragedias humanas que ilustran los peligros de políticas económicas centralizadas y del control autoritario del poder político.
Tal como el tirano cubano, el creador del totalitarismo se negaba rotundamente a la ayuda humanitaria del capitalismo, en especial del estadounidense. Aun habiendo sido Lenin mantenido por su madre hasta sus treintas, no mostró ninguna piedad por ser humano:
Como déjà vu de nuestra actual realidad bajo latiranía revolucionaria, continuaba su retórica demagógica en aquel mismo discurso que les presenté renglones a tras:
Aunque existen abundantes fuentes históricas y periodísticas que muestran el verdadero rostro del régimen castrista y sus consecuencias para el pueblo cubano. Este fragmento de uno de sus discursos muestra su demagogia y maldad política a todas luces.
Se evidencia que Castro se valió de la demagogia política para ganar el apoyo del pueblo cubano, utilizando un lenguaje emotivo y nacionalista que ocultaba sus verdaderas intenciones de establecer una dictadura comunista alineada con la Unión Soviética.:
Vemos como Castro criticó dura y constantemente al gobierno corrupto y abusivo de Fulgencio Batista, al que derrocó mediante campañas políticas, el apoyo de elites de poder y oposición política de la época dentro y fuera de la isla, más que por la “guerrilla armada”, y prometió elecciones democráticas y una mayor participación del pueblo en los asuntos internacionales.
Sin embargo, estas promesas nunca se cumplieron y Castro estableció una dictadura. O sea, lejos de cumplir con sus promesas de restaurar la democracia, la libertad y la justicia social, Castro impuso un sistema represivo que castigó prácticamente todas las formas de disenso, violó los derechos humanos y civiles de los cubanos y los sometió a una situación de pobreza y aislamiento durante décadas.
Esta declaración, pronunciada por Fidel Castro en un acto público ante miles de cubanos, es un ejemplo claro de su demagogia política, es decir, de su habilidad para manipular las emociones y las creencias del pueblo con el fin de obtener su apoyo y legitimar su poder.
Pero, detrás de esa fachada de altruismo y justicia social, se escondía una maldad política que consistía en violar sistemáticamente los derechos humanos y las libertades fundamentales de los ciudadanos cubanos, así como en reprimir brutalmente a cualquier disidente o crítico de su régimen.
Según la definición de Aristóteles, la demagogia es una forma corrupta o degenerada de la democracia, que lleva a la institución de un gobierno tiránico de las clases inferiores o, más a menudo, de muchos o de unos que gobiernan en nombre del pueblo.
La demagogia se caracteriza por apelar a los prejuicios, emociones, miedos y esperanzas del público para ganar apoyo popular, frecuentemente mediante el uso de la retórica, la desinformación, la agnotología y la propaganda política.
La demagogia tiene como objetivo instrumentalizar al pueblo para satisfacer las ambiciones personales o sectoriales de los demagogos, que pueden aspirar a permanecer en el poder o a cambiarlo a su favor. Para ello, se valen de estrategias como las falacias, las omisiones, la alteración del significado o la demonización del oponente.
En varios de sus discursos, incluido este de 1960, Fidel Castro utilizó un lenguaje populista y emocional para ganar el apoyo del pueblo cubano, mientras que en realidad estaba engañándolo.
– Castro afirmó que el pueblo no había tenido oportunidad hasta ese momento de comprender las grandes verdades, que le ocultaban la verdad, que lo engañaban miserablemente y que lo mantenían dividido y confundido.
Con estas palabras, Castro pretendía presentarse como el salvador del pueblo, el único capaz de revelar la verdad y unificarlo bajo su liderazgo. Sin embargo, esta era una forma de manipular al pueblo para que no cuestionara sus absurdas y delirantes decisiones, ni buscara fuera de su “revolución” o sea “él”, otras fuentes de información.
Fidel Castro de esta forma, no fue más que un tirano que impuso una dictadura comunista que ha duró más de medio siglo y que sumió al país en la pobreza, el atraso y el aislamiento.
Fue un hipócrita que criticó al gobierno anterior de Fulgencio Batista por ser corrupto y abusivo, pero que aplicó peores medidas que él, como la censura, la tortura, las ejecuciones extrajudiciales, los campos de trabajo forzado y la confiscación de propiedades.
Además, Castro fue el responsable de romper las relaciones con Estados Unidos y de alinearse con la Unión Soviética, lo que provocó el embargo económico y el aislamiento político de Cuba. Castro también fue el responsable de negarle al pueblo cubano la posibilidad de elegir a sus gobernantes y de expresar sus opiniones libremente, al eliminar las elecciones, prohibir los partidos políticos, censurar los medios de comunicación y perseguir a los opositores.
Esta era una forma más de desviar la atención de sus propias violaciones y abusos. Castro fue responsable de miles de ejecuciones extrajudiciales, encarcelamientos arbitrarios, torturas, censura y exilio forzado de sus opositores. Además, Castro mantuvo una hostilidad permanente hacia Estados Unidos y provocó varias crisis internacionales que pusieron en riesgo la paz mundial.
Castro también incurrió en una maldad política al aplicar peores medidas que las del dictador Batista diciendo que las mejoraría. Por ejemplo, mientras que Batista permitía cierta libertad de prensa, de asociación y de culto religioso, Castro las restringió o eliminó por completo. Batista mantenía una economía con mayor grado de apertura al comercio exterior, Castro impuso una economía planificada y estatizada que dependía casi exclusivamente de la Unión Soviética.
En definitiva, Fidel Castro fue un tirano que utilizó la demagogia política para engañar al pueblo cubano y justificar su ausencia de elecciones democráticas. Además, fue un político malvado que aplicó peores medidas que las del dictador Batista diciendo que las mejoraría. Su régimen represivo causó graves violaciones a los derechos humanos y civiles de los cubanos y los condenó a vivir en una situación precaria durante décadas.
A pesar de toda evidencia, la propaganda le del izquierdismo internacional como eco de la del castrismo ha sido tan brutal que incluso ONG especializadas en derecho humanos emiten posturas tan ambiguas y dañinas como esta:
En el caso específico del caudillo Fidel Castro, se evidencia una generalizada tendencia a justificar y minimizar las acciones tiránicas basándose en supuestas acciones propagandísticas de humanidad.
Esto plantea una problemática ética importante: ¿Es posible separar las supuestas «acciones buenas» de un líder tiránico de sus verdaderas intenciones y de las consecuencias nefastas de su régimen?
La historia nos ha mostrado repetidamente los horrores y las violaciones a los derechos humanos que ocurren bajo regímenes totalitarios. Ante estas evidencias, es imperativo tomar una postura clara y contundente en contra de la opresión y la tiranía, sin permitir que acciones supuestamente positivas oculten o justifiquen los crímenes y abusos cometidos.
La ambigüedad y ambivalencia moral al tratar con tiranos totalitarios autocráticos es, en última instancia, una traición a los valores fundamentales de la justicia, la libertad y el respeto por los derechos humanos. Negar o minimizar la maldad política y los abusos de poder de estos líderes es ignorar el sufrimiento de las personas afectadas por sus regímenes represivos.
La demagogia de Fidel Castro tuvo consecuencias nefastas para Cuba y para el mundo. Algunas de las que aún se siguen padeciendo. Como he insistido antes, en realidad, han sido las decisiones políticas del régimen castrista las que han generado la falta de recursos médicos en Cuba.
Por ejemplo, la política de nacionalización de la industria farmacéuticay de la salud en Cuba ha llevado a la concentración del control del Estado/Partido que tienen tiene el monopolio de la producción, importación y distribución de medicamentos y suministros médicos.
Eso ha creado un sistema centralizado y burocrático que la mayor parte del tiempo falla en satisfacer las necesidades médicas de la población, con retrasos en la llegada de productos críticos y la falta de acceso a medicamentos esenciales para la población.
Por otro lado, la política económica castrista afecta al sector farmacéutico y de la salud debido a su economía centralizada y la falta de inversión en infraestructura y tecnología médica moderna. Llevando a Cuba a enfrentar una escasez crónica de medicamentos y suministros médicos básicos.
La eliminación de los incentivos de mercado ha significado que la innovación y el desarrollo de nuevos medicamentos se han desacelerado, y el sistema de salud cubano ha dependido en gran medida de la importación de medicamentos extranjeros. Además, la falta de recursos y financiamiento ha limitado la capacidad del sistema de salud para mejorar y expandirse en algunas áreas.
En ese sentido, la limitada inversión en el sector de la salud y la falta de incentivos económicos para los médicos y otros profesionales de la salud han llevado a la escasez de personal médico altamente cualificado y la baja calidad de la atención médica en general.
Aunque el castrismo se precia por invertir un alto por ciento del PIB anual del país en el sistema de salud, eso solo se traduce en realidad, en dejar evidencias de su ineficacia, baja rentabilidad, precaria efectividad y deplorable calidad, donde gran parte de la inversión se pierde en la burocracia más que en el estado de salud de la población.
Además, ocultan que en esa inversión del presupuesto público van incluidos los colosales gastos no productivos e innecesarios de los órganos de la seguridad del estado para la represión interna, así como los cargos de las mal llamadas organizaciones de masas, dentro de todas las instituciones, que en realidad son de adoctrinamiento y coerción sistemáticos.
Por otro lado, la falta de inversión útil y la burocracia gubernamental en el sector de la salud también han llevado a la falta de actualización tecnológica y de equipo médico moderno en los hospitales cubanos. Muchos de los equipos médicos están desactualizados y obsoletos, lo que hace que sea difícil para los médicos brindar la atención médica de calidad y adecuada.
A lo que se le ha ido sumando casos de malas prácticas médicas y negligencia debido a la falta de capacitación y recursos adecuados en el sistema de salud. La falta de inversión en la educación médica y la formación continua también ha llevado a la escasez de personal médico capacitado y calificado, lo que ha llevado a la falta de atención médica adecuada para la población cubana.
La prensa internacional y el régimen cubano: una alianza peligrosamente yatrogénica para todos los pueblos del mundo.
¿Sabías que parte de tus impuestos se destinan a financiar organizaciones que defienden el régimen castrista y su modelo socialista?
¿Te parece justo que tu dinero se use para apoyar a un sistema político que viola los derechos humanos y reprime a su pueblo?
¿Te has preguntado por qué hay tanta propaganda sobre Cuba y su supuesta «potencia médica» y «desarrollo biotecnológico» en medio de la crisis sanitaria por el COVID-19?
Veamos ahora claras evidencias de cómo la propia televisión pública de los EE. UU., o sea una que opera con el dinero de los contribuyentes capitalistas, ha utilizado “un caso”, o “unos pocos casos” de pacientes oncológicos que han viajado a Cuba en busca de un supuesto milagro, cuando en realidad es un tratamiento aún bajo investigación y en desarrollo.
En este caso, es importante tener en cuenta que la televisión pública de los Estados Unidos también tiene sus propios intereses políticos y puede estar promoviendo una agenda particular al presentar estas historias.
La presión por invertir en Cuba sin importar la dictadura y el sufrimiento del pueblo cubano es carne fresca para inversores y políticos principalmente del partido demócrata, inclinado a las políticas de acercamiento.
Se trata de una vacuna terapéutica «CIMAvax-EGF» desarrollada en Cuba, propuesta para su utilización en el control a largo plazo de tumores dependientes del EGF (factor de crecimiento epidérmico). Para la fecha de las propagandas contaba con solo 5 ensayos pilotos de fase I/II que sumaban unos 113 pacientes estudiados.
Aclarando que durante la Fase I es fundamentalmente explorando la seguridad en seres humanos, y la fase II la eficacia terapéutica del producto (exploración terapéutica).
O sea, dan ya como una panacea futura, un medicamento que se viene estudiando desde la década de los años 90, y que solo después del 2008 ha sido aprobado en Cuba, para tratamiento de mantenimiento después de recibir la primera línea de tratamiento.
Siendo así, esto es una clara violación de la ética profesional en cuanto a la comunicación que genera faltas esperanzas justo en aquellos que sufren de estas devastadoras enfermedades.
Según la información disponible, CIMAvax-EGF ha pasado por ensayos clínicos de fase I y II en Cuba. La fase III se está llevando a cabo actualmente en Cuba y otros lugares, y los resultados aún no se han publicado.
Por lo tanto, es importante destacar que, aunque los resultados preliminares de los ensayos clínicos de fases I y II parecen prometedores, aún se necesita más investigación para determinar la eficacia y seguridad de la CIMAvax-EGF.
Así que los medios ya vendían y venden como una “cura milagrosa” que había logrado salvar a miles de pacientes con cáncer de pulmón, no era más que un producto terapéutico entrando en ensayos clínicos en los EE. UU. en 2017-2018.
Aun cuando el ensayo clínico más avanzado y reciente es el cubano, un estudio de fase III de 405 individuos con este tipo de cáncer de pulmón que concluyo:
Evidentemente los medios internacionales están realizando más que una simple promoción, una autentica propaganda a un producto que como he mencionado antes, no ha sido cura de nada y que además se encuentra aún en desarrollo.
Es también vergonzosa muestra de ello la utilización de “narraciones de historias” (storytelling) en las que un solo paciente, o unos pocos pacientes, viviendo una especie de epopeya para “burlar” el embargo, y recibir tratamiento en la isla, como si en los EE. UU. no tuvieran la más avanzada medicina y terapéutica del mundo.
Desgraciadamente muchos ignoran la importancia de tener en cuenta que los medios de comunicación internacionales pueden estar utilizando estas historias para promover una agenda particular o para llamar la atención sobre un tema en particular.
De pronto nos encontramos con una propagandasimple y contundente, que logra enfatizar en los aspectos más dramáticos (Simplificación y exageración). Además, comienza a ser repetida constantemente por la mayoría de los medios, como si intentara que las personas la recordasen y la internalicen (Repetición).
Logrando así transmitir un mensaje único, consistente que ayuda a generar un sentido de unidad entre los seguidores. Utilizando líderes carismáticos y/o populares para difundir el mensaje y generar seguidores leales. A quienes se les entrega el chivo expiatorio, sea cual sea, que identificarán como a un enemigo común porque representa una amenaza para el grupo o la sociedad (Creación del enemigo común).
De esta forma apelando a las emociones de la comunidad y esquivando a la razón, generando estereotipos para simplificar y polarizar las ideas creando una imagen aún más negativa del enemigo común creado. Pues eso es, nada más y nada menos, que algunas de las reglas para la propaganda de Joseph Goebbels, ministro de propaganda nazi, con las que se llevó a la mayoría del pueblo alemán a cometer el inolvidable Holocausto.
Es honesto señalar que la utilización de técnicas de propaganda, como las mencionadas, no solo fueron utilizadas por el régimen nazi de Alemania, sino que han sido utilizadas en diversos momentos y contextos históricos por distintos gobiernos.
En especial los totalitarismos y organizaciones socialistas para manipular la opinión pública y generar una imagen a conveniencia de la realidad. Es importante fomentar un pensamiento crítico y una búsqueda constante de información para evitar ser víctimas de la propaganda y la manipulación.
Por supuesto en cuanto a inescrupulosa propaganda, el izquierdismo global implantado dentro de los EE. UU. ejerce la mayor influencia y adoctrinamiento sistemático. Irónicamente son anticapitalistas que se precian de serlo promoviendo el socialismo/comunismo, regímenes que no ha sufrido en carne propia, en los cuales jamás habrían podido alzar su voz de disenso y oposición.
Esta afirmación es un ejemplo de demagogia profundamente dañina, una estrategia que consiste en apelar a los prejuicios, emociones, miedos y esperanzas del público para ganar apoyo popular, frecuentemente mediante el uso de la retórica, la desinformación, la agnotología y la propaganda política.
En primer lugar, Manshak incurre en una falacia lógica al establecer una relación causal entre el bloqueo a Cuba y el cáncer de pulmón en Estados Unidos. Una falacia ad populum, que busca persuadir a la población estadounidense de que el levantamiento del embargo económico contra Cuba permitiría el acceso a fármacos que podrían curar el cáncer de pulmón.
No hay evidencia científica que respalde esta afirmación, sino que se basa en una suposición arbitraria y simplista. El cáncer de pulmón es una enfermedad compleja que tiene múltiples factores de riesgo, como el tabaquismo, la exposición a agentes químicos o radiactivos, la genética o las infecciones virales.
La realidad es que estos fármacos aún están en fase de experimentación y no se ha demostrado su eficacia en humanos, por lo que hacer afirmaciones tan categóricas y engañosas es irresponsable y peligroso.
Además, esta afirmación omite completamente el hecho de que el embargo económico no impide la colaboración científica entre Cuba y otros países. El régimen cubano podría trabajar con otros países para llevar a cabo ensayos clínicos y buscar la aprobación de la FDA si estos fármacos demostraran su eficacia. Tampoco impide que los estadounidenses accedan a otros tratamientos disponibles en el mundo para combatir esta enfermedad.
En segundo lugar, Manshak utiliza la desinformación y la agnotología al presentar como una verdad absoluta y contrastada que Cuba tiene una cura para el cáncer de pulmón. Según él, se trata de los fármacos llamados Cimavax y Vaxira, que están en fase inicial de experimentación y que aún no han demostrado su eficacia ni su seguridad en ensayos clínicos rigurosos.
Manshak “ignora” o silencia estos hechos y crea una ilusión de verdad mediante la repetición. Además, omite mencionar que estos fármacos no son una cura definitiva, sino que se trata de vacunas terapéuticas que buscan estimular el sistema inmunológico para frenar el avance del tumor, pero que no lo eliminan por completo.
En tercer lugar, Manshak recurre a la propaganda política al intentar manipular la opinión pública con fines ideológicos. Uno de sus objetivos es generar simpatía hacia el régimen cubano y hostilidad hacia el gobierno estadounidense, presentando a Cuba como una víctima inocente del Embargo y como un modelo de excelencia sanitaria.
Para ello, utiliza un lenguaje emotivo y sensacionalista, apelando al miedo al cáncer y a la esperanza de una cura milagrosa. También utiliza la demonización del oponente al acusar al gobierno estadounidense de ser el responsable de la muerte de miles de personas por negarles el acceso al supuesto remedio.
Finalmente, la afirmación de Manshak es una muestra de cómo los mentirosos crean una ilusión de verdad y cómo podemos evitar caer en sus trampas. Debemos ser críticos y escépticos ante las afirmaciones que nos hacen sin ofrecernos pruebas o argumentos válidos.
Debemos contrastar las fuentes de información y buscar evidencias científicas que respalden o refuten lo que nos dicen. Debemos estar atentos a las técnicas de manipulación que usan los demagogos para influir en nuestras emociones y nuestros prejuicios. Y debemos defender el pensamiento racional y el diálogo constructivo como herramientas para resolver los problemas sociales.
Lo irónico aquí es como ver como periodistas en democracias, llenos de recursos, continúan esparciendo la propaganda del régimen utilizando sus mismas premisas y narratoria. No solo caen en la falsedad del embargo como causante de todo mal, cuando este no afecta directamente a los medicamentos.
Al mismo tiempo, en un silencio cómplice desvían la atención al más puro estilo castrista, mostrando sitios turísticos, ajenos al cubano de a pie, y sobre todo muestran “Las Praderas” una clínica dedicada al turismo de salud, que nada tiene que ver con las instituciones al servicio de los cubanos de a pie.
En ese artículo, se presenta una imagen distorsionada y sesgada de la realidad sanitaria cubana, que ignora el sufrimiento y la precariedad de la mayoría de la población. La primera falacia es la típica, de atribuir las supuestas innovaciones biotecnológicas de Cuba al embargo de Estados Unidos. Esta afirmación no tiene ningún sustento empírico ni lógico, ya que el embargo no impide el acceso a los medicamentos ni a la cooperación científica internacional.
Por el contrario, el embargo es una consecuencia de la violación sistemática de los derechos humanos y las libertades fundamentales por parte del régimen castrista, que ha priorizado el desarrollo de una industria farmacéutica para exportar y obtener divisas, en detrimento de la salud y el bienestar de los cubanos.
La segunda falacia es la de equiparar la clínica “Las Praderas”, donde se atiende al paciente estadounidense, con el sistema de salud cubano en general. Esta clínica es un enclave privilegiado y exclusivo para el turismo médico y la elite gobernante, que nada tiene que ver con las condiciones infrahumanas y deplorables de los hospitales y policlínicos destinados al pueblo.
Estos centros carecen de los recursos más básicos, como agua potable, electricidad, medicinas, material quirúrgico, higiene y seguridad. Los profesionales de la salud trabajan en condiciones precarias y reciben salarios miserables, mientras que muchos son enviados a misiones internacionales para generar ingresos al régimen.
La tercera falacia es la de omitir las voces y testimonios de los cubanos que sufren las consecuencias de la crisis sanitaria y social que vive el país. El reportaje se limita a mostrar imágenes turísticas y propagandísticas, que no reflejan la realidad cotidiana de millones de personas, que padecen enfermedades crónicas o terminales sin acceso a tratamientos adecuados.
El reportaje tampoco menciona las constantes violaciones a los derechos humanos que se cometen contra los pacientes, los médicos y los activistas que denuncian la situación o reclaman mejoras.
En definitiva, el reportaje de la BBC News es un ejemplo más de cómo algunos medios de comunicación en democracias se prestan a difundir la propaganda del régimen castrista, sin contrastar las fuentes ni verificar los hechos.
Este tipo de periodismo no solo desinforma y manipula a la opinión pública internacional, sino que también contribuye a perpetuar el sufrimiento y la opresión del pueblo cubano.
Pero esta historia ya la habíamos vivido, por ejemplo, cuando en el año 2007 nos llegó el documental “Sicko” producido por Michael Moore, el cineasta y critico estadounidense, cuya trama giró en torno a la atención médica de los Estados Unidos de América y específicamente contra la industria farmacéutica y los seguros de salud. Basando su estrategia amarillista en «historias de terror sobre la sanidad privada» que previamente había solicitado a través de su blog personal.
El objetivo altamente sensacionalista era generar una discusión nacional y promover reformas en la atención médica y la salud pública, con ideas progresistas derivadas de archiconocidos mitos y falacias del izquierdismo global.
Sin embargo, se ha criticado la manera en que el documental presenta a Cuba como un ejemplo a seguir en términos de sanidad universal, omitiendo los inaceptables problemas en su sistema de salud y las limitaciones a la libertad individual en el país.
Es difícil determinar específicamente todas las falacias cometidas por Michael Moore en su documental «Sicko«, ya que hay muchas afirmaciones y argumentos presentados en la película. Sin embargo, está claro que Moore utiliza técnicas de manipulación emocional y selectividad de la información para presentar su punto de vista sobre la atención médica en los Estados Unidos y otros países.
Por ejemplo, utiliza la falacia de la petición de principio, al asumir que la atención médica universal es siempre superior a la atención médica privada, y la falacia de la generalización apresurada, al presentar a Cuba como un modelo a seguir sin tener en cuenta otros aspectos del régimen cubano. Además, se ha criticado a Moore por presentar datos y estadísticas sin contexto o sin citar las fuentes de manera adecuada.
Sin embargo, profundizando un poco lo antes discutido, el documental de Moore no es una obra objetiva ni imparcial, sino que está plagado de falacias, demagogias y propaganda, objeto de numerosas críticas y cuestionamientos por parte de expertos, periodistas y políticos que cuestionaron la veracidad y la credibilidad de los datos y las fuentes utilizadas.
Moore utiliza recursos retóricos y cinematográficos para manipular las emociones del espectador y persuadirlo de su punto de vista sesgado, simplista y parcial de la realidad. Algunas de las falacias que comete son:
– La falacia de la petición de principio: Moore asume como verdadero lo que quiere demostrar, es decir, asume que la atención médica universal es siempre superior a la atención médica privada, sin ofrecer argumentos o evidencias que lo sustenten, sino que la presenta como una verdad indiscutible.
Así, ignora los problemas y desafíos que también enfrentan los sistemas sanitarios públicos, como la escasez de recursos, el envejecimiento de la población o la calidad de los servicios.
– La falacia de la generalización apresurada: Moore presenta a Cuba como un modelo y ejemplo a seguir en términos de sanidad universal, omitiendo los inaceptables problemas en su sistema de salud y las limitaciones a la libertad individual, a la calidad de vida de los cubanos. De esta forma esconde los problemas del sistema sanitario cubano, como la escasez de medicamentos básicos, dificultades para acceder a servicios especializados, el deterioro de las infraestructuras o la falta de personal cualificado. También omite las violaciones a los derechos humanos que comete el régimen cubano, como la represión política, la censura o el control social.
– La falacia del falso dilema: Moore plantea una disyuntiva falsa entre dos opciones extremas: o se acepta el sistema sanitario estadounidense tal como está, basado en la atención médica privada y los seguros de salud, o se adopta el modelo cubano o francés. Dejando fuera alternativas posibles o intermedias que podrían mejorar el acceso y la calidad de la atención médica sin renunciar al mercado o a la libertad individual. Buscar soluciones adaptadas a la realidad y a las necesidades de los estadounidenses.
– La falacia del hombre de paja: Moore tergiversa, distorsiona o exagera las posiciones o argumentos de sus oponentes para hacerlos más fáciles de atacar o refutar. Así, presenta a los defensores del sistema actual como personas egoístas e insensibles, que solo se preocupan por el dinero y no por la salud de las personas. También caricaturiza a los críticos del sistema sanitario universal como personas ignorantes o manipuladas por los medios de comunicación.
El documental parece haber tenido un gran impacto en la opinión pública y en el debate político sobre la reforma sanitaria en los Estados Unidos. Según una encuesta realizada por Opinion Research Corporation para CNN, el 56% de los estadounidenses que vieron el documental dijeron que cambiaron su opinión sobre el sistema sanitario después de verlo.
El 51% dijo que apoyaba una reforma sanitaria que garantizara una cobertura universal para todos los ciudadanos. El documental también influyó en algunos políticos y legisladores, que se mostraron favorables a impulsar cambios en el sistema sanitario.
De una forma “curiosa y casual” el “socialisto” cineasta selecciona al único hospital (Hermanos Ameijeiras) en relativa buenas condiciones, fuera de los utilizados por la casta castrista y las elites de poder. Digamos, ya que “entró” por el oriente del país, ¿por qué no visitó algunos de los consultorios, policlínicos u hospitales por allá por el oriente cubano?
Lo que no imaginó Moore, ni parecen haber previsto los filtros de la seguridad del estado castrista, es que el documental es un arma de doble filo, que como en efecto bumerán retornó en el aislado y adoctrinado cubano.
Que comenzó a tener ideas de que nuestro sistema de salud no era el único gratuito, ni el más universal, y hasta se sorprendió al ver como en el “capitalismo tan malvado” la seguridad social le ayudaban a las madres en Francia a costear los gastos de los hijos y hasta tenían apoyo para los quehaceres del hogar.
La oficina de intereses de los Estado Unidos en la Habana advierte así a sus ciudadanos sobre la realidad de la sanidad en la isla:
Es sabido que el régimen cubano tiene un control absoluto sobre los medios de comunicación dentro de la isla, que se encargan de difundir su ideología y su versión de los hechos. Sin embargo, lo que quizás no es tan conocido es que también tiene una influencia considerable sobre la prensa internacional, que en muchos casos se hace eco de sus mensajes y contribuye a crear una imagen distorsionada de la realidad cubana.
En definitiva, que la prensa internacional acompaña al régimen en su política de comunicación que utiliza al menos tres premisas de la propaganda para manipular la percepción pública: la incentivación del falso nacionalismo, la censura con ocultación de información negativa, y la creación de fobias y estereotipos negativos hacia quienes se oponen al sistema.
De esta forma, el régimen busca crear una imagen distorsionada de la realidad cubana, que oculta las violaciones de los derechos humanos, la represión, la escasez, el descontento social y la crisis sanitaria que vive el país.
La incentivación del falso nacionalismo consiste en presentar al régimen como el único garante de la soberanía y la identidad nacional, y a sus líderes como los héroes de la patria. De esta forma, se busca generar un sentimiento de lealtad y orgullo entre los cubanos, y al mismo tiempo deslegitimar a cualquier voz disidente como traidora o mercenaria. La prensa internacional, en muchos casos, reproduce este discurso sin cuestionarlo ni contrastarlo con otras fuentes.
La censura con ocultación de información negativa consiste en silenciar o minimizar cualquier dato o hecho que pueda mostrar las deficiencias o las violaciones del régimen. Así, se evita que el público conozca la verdadera situación económica, social y política del país, y se crea una imagen idealizada y falsa de su modelo. La prensa internacional, en muchos casos, se limita a reproducir las cifras oficiales o las declaraciones del gobierno, sin verificarlas ni contrastarlas con otras fuentes.
La creación de fobias y estereotipos negativos hacia quienes se oponen al sistema consiste en demonizar y deshumanizar a cualquier persona o grupo que cuestione o critique al régimen. Así, se busca generar un rechazo y un miedo entre los cubanos, y al mismo tiempo desacreditar a cualquier alternativa o propuesta de cambio. La prensa internacional, en muchos casos, se hace eco de estas acusaciones sin comprobarlas ni ofrecer el derecho a réplica.
Estas tres premisas de la propaganda tienen un efecto pernicioso sobre la opinión pública, tanto dentro como fuera de Cuba. Por un lado, impiden que los cubanos tengan acceso a una información veraz y plural, que les permita formarse un juicio crítico y autónomo sobre su realidad. Por otro lado, impiden que el mundo conozca la verdadera situación de Cuba, que lejos de ser un paraíso socialista es una dictadura represiva y empobrecida.
A todo esto, le debemos sumar que aún no nos hemos repuesto del vergonzoso agravante de otra iatrogénica propaganda repulsiva respecto a los supuestos medicamentos cubanoscontra el COVID-19. En una especia de acmé antiético de hasta donde hemos podido llegar, y que continúa impunemente.
Algo que confieso me sorprendió, incluso estando yo claro de que el régimen cubano puede llegar a lo ridículamente absurdo cuando de su propaganda se trata, pero esto iba más allá. Esta vez, no eran los sumisos periodistas o los bazofiantes comunicadores oficialistas, era ver a colegas médicos, científicos y demás profesionales participando de algo tan deshonroso y poco ético.
Es lamentable ver cómo la propaganda castrista ha logrado permear incluso en el ámbito científico y médico, donde la ética y la integridad deben ser fundamentales. Es preocupante que se utilice la pandemia del COVID-19 para seguir promoviendo una imagen positiva del régimen cubano, cuando en realidad este ha demostrado su incapacidad para manejar la crisis sanitaria en su propio país.
En todas las sociedades es crucial que los profesionales médicos y científicos se adhieran a los más altos estándares éticos y se abstengan de participar en actividades que puedan comprometer la integridad científica y la confianza del público en la investigación médica.
Es harto preocupante que profesionales médicos y científicos se presten a promover medicamentos que aún no han sido sometidos a rigurosas pruebas científicas y que no cuentan con el respaldo de organismos internacionales de salud.
Es transcendental recordar que la seguridad y eficacia de un medicamento no se pueden afirmar sin datos clínicos sólidos y una evaluación rigurosa. La promoción prematura de medicamentos sin pruebas adecuadas puede generar falsas esperanzas y poner en riesgo la salud pública.
«Dr. Rolando Pérez Rodríguez, the director of science and innovation at BioCubaFarma, which oversees Cuba’s medicine development. “We have long experience with these kinds of technologies,” he says»
El conocido medio propagandístico y antisistema capitalista utiliza primero la falacia de falsa autoridad o argumento de autoridad, mediante la cual se aprovecha de la posición del Dr. Rolando Pérez Rodríguez como director de ciencia e innovación de BioCubaFarma para afirmar que Cuba ha tenido éxito en el manejo de la pandemia debido a su “experiencia en tecnologías similares”, sin presentar datos concretos o evidencia científica que respalden su afirmación.
Esta falacia consiste en dar por válida una opinión o una afirmación solo porque proviene de una persona que se supone que tiene autoridad o prestigio en el tema, sin tener en cuenta si esa persona tiene realmente conocimientos suficientes o si está sesgada por algún interés o ideología, (conflicto de intereses).
Es importante tener en cuenta que, aunque la experiencia es valiosa, no es suficiente para garantizar el éxito en una situación particular, como la pandemia de COVID-19. Hay muchos factores que influyen en la capacidad de un país para manejar una crisis de salud pública, incluyendo la disponibilidad de recursos, la infraestructura de atención médica, la capacidad de realizar pruebas efectivas y rastrear contactos, y la capacidad de implementar medidas de salud pública efectivas.
Siguiendo la “lógica” de esa afirmación en la que la experiencia fuera suficiente para garantizar el éxito, no solo se habría terminado con la pandemia, sino que prácticamente se habrían erradicado las enfermedades, por un lado, y por el otro, el resto de los países con demostrada mayor experiencia lo habrían logrado, mejor, y más rápido. Por el contrario, ya un grupo de expertos había aclarado que entre los países peor preparados para una pandemia estaba Cuba.
La segunda falacia que se utiliza es la de generalización apresurada o inducción precipitada, mediante la cual se extrae una conclusión general a partir de unos pocos casos particulares o insuficientes. Esta falacia se comete cuando se dice que Cuba ha desarrollado cinco candidatos vacunales contra la COVID-19, sin mencionar que ninguno de ellos ha completado aún la fase III de ensayos clínicos, que es la que determina la eficacia y la seguridad de una vacuna.
Además, se omite que Cuba no ha publicado los resultados preliminares de sus ensayos en revistas científicas revisadas por pares, lo que impide verificar la calidad y la transparencia de sus investigaciones.
La tercera falacia que se utiliza es la de falsa dicotomía o falso dilema, mediante la cual se presenta una situación como si solo hubiera dos opciones posibles, cuando en realidad hay más alternativas.
Esta falacia se comete cuando se dice que Cuba ha optado por una “estrategia soberana” frente a la “dependencia” de otros países o empresas farmacéuticas, sin reconocer que hay otras formas de cooperación internacional y acceso equitativo a las vacunas, como el mecanismo COVAX impulsado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), al que Cuba no se ha adherido.
Estas tres falacias lógicas tienen como objetivo crear una imagen positiva y heroica de Cuba como un país capaz de enfrentar la pandemia con sus propios recursos y conocimientos, frente a un mundo capitalista y neoliberal que solo busca el lucro y la explotación.
Sin embargo, esta imagen no se corresponde con la realidad, ya que Cuba sufre una grave crisis económica y social, agravada por la pandemia, que ha provocado escasez de alimentos, medicinas y otros bienes básicos, así como protestas populares y represión por parte del gobierno.
Por lo tanto, permítanme ultimar que el reportaje de “Democracy Now” no es un ejemplo de periodismo riguroso e independiente, sino de propaganda ideológica y manipulación informativa. Estos profesionales han puesto en riesgo la salud pública y la confianza en la investigación médica, al difundir información falsa y generar falsas esperanzas en la población. Estos profesionales deberían ser responsables ante sus colegas y ante la sociedad por sus acciones.
El titular ya de por sí era profundamente falaz: «Cuba le gana a la pandemia con acciones como el desarrollo de nuevas vacunas y el envío de médicos al extranjero para ayudar a otros países» publicado el 9 de abril de 2021. Algo más engañoso en inglés: “How Cuba Beat the Pandemic: From Developing New Vaccines to Sending Doctors Overseas to Help Others”
Sin embargo, estos datos son poco fiables y con un gran subregistro, ya que se basan en pruebas diagnósticas insuficientes y poco sensibles, y en un sistema de vigilancia epidemiológica deficiente y opaco.
Además, hay numerosos testimonios de ciudadanos cubanos que denuncian la falta de atención médica, la escasez de medicamentos y equipos de protección personal, y la manipulación de las cifras de contagios y muertes por parte de las autoridades.
Por lo tanto, es imposible saber el verdadero impacto de la pandemia en Cuba, pero es evidente que no se ha controlado ni mucho menos la habían vencido. La evidencia era la realidad del momento que demostraba justamente lo contrario a lo que la propaganda castrista y sus ecos querían hacerle ver a los cubanos en la isla, y al mundo en general.
En segundo lugar, el titular menciona el desarrollo de nuevas vacunas como una acción destacable de Cuba frente al covid-19. Es cierto que Cuba tenía en ese tiempo candidatos vacunales en diferentes fases de ensayos clínicos.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que ninguna de estas vacunas había demostrado aún su eficacia ni su seguridad en estudios rigurosos y transparentes, ni ha sido aprobada por ninguna agencia reguladora internacional.
Por lo tanto, es prematuro y engañoso afirmar que Cuba ha desarrollado nuevas vacunas contra el covid-19, cuando todavía no se sabe si funcionarían o si eran seguras. Además, hay que cuestionar la ética y la legalidad de los ensayos clínicos realizados en Cuba, donde no se respeta el derecho a la información ni al consentimiento informado de los participantes, ni se garantiza la independencia ni la supervisión de los comités éticos.
Por otro lado, hace propaganda de las denominadas “brigadas médicas cubanas” (“Henry Reeve Brigade”) que lejos de ser solidaras son un lucro para el régimen, y sobre las cuales pesan varias denuncias por esclavitud moderna, con importantísimos testimonios presentados entre otras pruebas.
Este es uno de los mitos más difundidos y peligrosos sobre el sistema de salud cubano. Lo que el reportaje no dice es que estos médicos son enviados bajo condiciones de explotación laboral y violación de sus derechos humanos. Que reciben salarios miserables, son sometidos a vigilancia constante y a restricciones de movimiento y comunicación, y son obligados a cumplir con una agenda política e ideológica impuesta por el gobierno cubano.
Además, estos médicos no cuentan con la formación ni los recursos adecuados para enfrentarse a una enfermedad tan compleja y desconocida como el covid-19, lo que pone en riesgo su propia salud y la de los pacientes que atienden. Por último, el envío de médicos al extranjero no es un acto altruista ni solidario del régimen cubano, sino una fuente de ingresos millonarios que le permite sostener su dictadura y reprimir a su pueblo.
Ahí les va otra conclusión, del reportaje publicado por Democracy Now, que representa un ejemplo más de la propaganda y la desinformación que se difunde sobre Cuba y su sistema de salud. Lejos de ser un modelo a seguir o un ejemplo de éxito frente a la pandemia, Cuba es un país sumido en una crisis sanitaria y humanitaria sin precedentes.
Un país donde se violan sistemáticamente los derechos humanos y se niega el acceso a una atención médica digna y de calidad. Estos son los hechos que deberían ser conocidos y denunciados por todos los medios de comunicación responsables y comprometidos con la verdad.
En definitiva, quede claro que el hecho de que Cuba haya desarrollado vacunas reconocidas mundialmente en el pasado no significa automáticamente que las vacunas actuales sean efectivas o seguras. Cada vacuna debe ser evaluada en función de su propia eficacia y seguridad, basada en evidencias científicas sólidas, que provienen de estudios rigurosos en diferentes fases de investigación clínica. La confianza en una vacuna debe basarse en la evidencia científica disponible, no en la experiencia pasada o en la nacionalidad del fabricante de la vacuna.
El “encuestado” deja claro de que desconoce y/o desconfía de la efectividad de las vacunas cubanas, pero toma como argumento de seguridad esa falacia y refugia su esperanza en dicho vacío, dándonos una pista evidente de las implicaciones de la propaganda en el pensamiento acrítico del cubano.
Objetivamente la opinión de unos pocos encuestados no representa necesariamente la opinión generalizada de la población cubana. Además, es necesario considerar el contexto en el que se realiza la encuesta y las posibles influencias que pueden estar presentes.
Por ejemplo, como la propaganda y la falta de acceso a información objetiva y diversa pueden afectar el pensamiento crítico y la capacidad de los ciudadanos para evaluar de manera adecuada la eficacia y seguridad de las vacunas.
Por eso resulta fundamental que los ciudadanos tengan acceso a información objetiva y confiable para poder tomar decisiones informadas sobre su salud. Algo que los cubanos ni siquiera entienden claramente en la actualidad.
Esta limitada encuesta fue referida en un artículo en el que la profesora Jennifer Ruth Hosek fue al infinito y más allá en su escrito para “The Conversation” afirmando que: «La reticencia a la vacunación es rara en Cuba. Sus políticas y prácticas de COVID-19 están fundamentalmente basadas en la ciencia. El gobierno cubano está obteniendo el apoyo público al proteger a sus ciudadanos de enfermedades graves y la muerte; uno de los principales mandatos de los gobiernos»
La afirmación de la profesora Jennifer Ruth Hosek en «The Conversation» podría incurrir en una falacia de generalización apresurada o «hasty generalization». Dado que es posible que la reticencia a la vacunación sea rara en Cuba, pero no se puede afirmar categóricamente que no existe en absoluto.
Ciertamente la mayoría de los cubanos, como pueblo con pensamiento gregario cuasi homogéneo, no manifiestan los pensamientos conspiranoicos antivacunas, pero esto no significa que no manifiesten temores y dudas respecto a los candidatos actuales contra el COVID-19.
Es falaz atribuir al gobierno cubano una supuesta autoridad científica que no se sustenta en evidencias ni en transparencia. La profesora Hosek no ofrece ninguna fuente ni dato que respalde sus afirmaciones sobre la eficacia y seguridad de las vacunas cubanas, ni sobre el grado de aceptación y confianza de la población en las mismas.
Por el contrario, existen numerosos testimonios y reportes que cuestionan la calidad y el rigor de los ensayos clínicos realizados por las instituciones cubanas, así como la falta de información y consentimiento de los voluntarios y participantes.
Trasmitir la idea de que las políticas y prácticas de COVID-19 en Cuba están «fundamentalmente basadas en la ciencia» es altamente especulativa y sesgada al no tener en cuenta el historial del gobierno cubano en cuanto a cuestiones de salud pública y derechos humanos. Sumado a la evidente falta de transparencia y los informes contradictorios sobre la eficacia de los medicamentos y vacunas producidos en el país.
Asumir así, que el gobierno cubano tiene como “prioridad la protección de la salud y la vida de sus ciudadanos”, se contradice con la propia realidad en la que ha demostrado un profundo desprecio por los derechos humanos y las libertades fundamentales de los mismos.
La profesora Hosek ignora o pretende minimizar el contexto de represión, censura y violencia que vive el pueblo cubano, especialmente desde el estallido social del 11 de julio de 2021, que ha dejado muertos, heridos, detenidos y desaparecidos. Asimismo, pasa por alto las graves deficiencias del sistema de salud cubano, que carece de recursos, medicamentos e insumos básicos para atender a los enfermos de COVID-19 y otras patologías.
Su dañino afán de atribuir al gobierno cubano un supuesto apoyo público masivo basado en la ciencia, cuando en realidad se trata de una imposición autoritaria que no respeta la autonomía ni la voluntad de los ciudadanos. Aun cuando el régimen castrista no ha aclarado su rechazo a participar en la iniciativa COVAX, impulsando al país a una campaña costosa en medio de una profunda crisis económica.
De esa forma la profesora Hosek no reconoce que en Cuba no existe una verdadera democracia ni un estado de derecho que garantice el pluralismo, la participación y el escrutinio público de las decisiones gubernamentales. Por el contrario, el régimen cubano se basa en el control, la coacción y el adoctrinamiento ideológico para mantenerse en el poder.
Además, la afirmación es presentada como un hecho establecido y justificado, lo que sugiere que no hay motivos para cuestionarla. Sin embargo, esta afirmación es falaz ya que no se apoya en hechos concretos ni en datos objetivos, y se encuentra sesgada por la propaganda y la manipulación de la opinión pública.
¿Acaso pensaba en el pueblo el régimen castrista cuando en medio de la crisis en vez de comprar insumos médicos y medicamentos compro al gobierno socialista español armas de fuego y equipamiento antidisturbios?
No le sugiere explícitamente una preocupación por mantener el control político y sofocar cualquier posible disidencia en lugar de invertir en la salud y el bienestar de la población.
¿Pensaba el régimen castrista en el pueblo cubano cuando en medio de la pandemia compró patrullas de policía en vez de ambulancias?
Mostrando una imperdonable falta de priorización de las necesidades del pueblo cubano, especialmente en medio de una pandemia. El transporte público y las ambulancias son fundamentales para garantizar el acceso de la población a la atención médica y a los suministros necesarios para enfrentar la pandemia.
¿O al importar en medio de la pandemia automóviles para renta al turismo internacional en vez de apoyo al transporte público?
Por muy importante que sea el turismo para la economía de Cuba, el acceso al transporte público es fundamental para la movilidad y el acceso a servicios básicos para la población.
Estas falacias revelan una falta de rigor académico y una parcialidad política por parte de la profesora Hosek, que contradicen los principios éticos que deben regir la conducta profesional de los docentes e investigadores. Su escrito para “The Conversation” no es un análisis objetivo ni imparcial de la situación sanitaria y social de Cuba, sino una apología acrítica y sesgada del régimen dictatorial que oprime a los cubanos desde hace más de seis décadas.
No es ad hominem, pero Hosek se presenta como una experta en Cuba y en políticas públicas, pero su formación académica es en literatura y cultura alemana. No tiene ninguna credencial que la avale como una especialista en salud pública, epidemiología o biotecnología. Y sus afirmaciones son especulaciones poco éticas que no se ajustan a la realidad y no están respaldadas por datos objetivos.
Su artículo parece buscar la legitimación de un régimen que no tiene el apoyo ni el consentimiento de su pueblo. Y no es una muestra de rigor académico ni de sensibilidad social, sino de complicidad con una dictadura que lleva más de 60 años oprimiendo a una nación.
Por otro lado, como mínimo se ha recurrido a la una falacia de la petición de principio, puesto que la afirmación asume que la “confianza popular” es necesariamente justificada y que la experiencia vivida es forma suficiente en que se puede justificar. Sin embargo, esto es puramente especulativo, y ni siquiera demuestra que realmente exista dicha “confianza popular” o que esta sea necesariamente.
«Incluso los cubanos que son escépticos de su gobierno en otras áreas afirmaron que la única razón para que los expertos médicos cubanos hagan su trabajo es salvar vidas. Por el contrario, muchos hablaron sobre cómo los intereses financieros influyen en la atención médica en otros países, haciéndola potencialmente menos confiable»
El artículo y sus creadores caen aún más bajo cuando en una especie de falacia de falsa dicotomía, ya que sugiere que la única opción es “confiar en los expertos médicos cubanos” o “desconfiar de los expertos médicos en otros países” debido a intereses financieros. Esta dicotomía no reflejar adecuadamente la complejidad de las decisiones que enfrentan las personas al evaluar la confiabilidad de los expertos médicos.
El sistema de salud cubano se vende al mundo galante de ser universal, gratuito y accesible para toda la población. Sin embargo, en las últimas décadas se ha evidenciado un incremento del deterioro progresivo de la calidad y la eficiencia de los servicios de salud. Debido a múltiples factores como la escasez de recursos materiales y humanos, el bajo salario de los trabajadores de la salud, la falta de incentivos y reconocimientos, la corrupción sistémica y el burocratismo, entre otros.
Estas condiciones han generado un fenómeno conocido como “atención medica por la izquierda” una especie de «medicina bajo la mesa«, que consiste en el pago informal o ilegal que realizan algunos pacientes a los médicos o al personal de salud para obtener una mejor atención médica, un acceso más rápido a los servicios o a los recursos escasos, o una mayor comodidad o privacidad en el tratamiento. Este pago puede ser en forma de dinero, bienes materiales o servicios.
No voy a adentrarme, en este artículo, en las denuncias constantes sobre los costos no visibles del sistema de salud cubana y cómo algunos médicos llenan sus consultas, y hasta priorizan a pacientes adinerados o con posibilidades de grandes regalos y favores.
Es éticamente muy cuestionable, pero, de base tiene la misma “justificación social” que todos los robos cometidos al Estado, ese “¿Qué voy a hacer,tengo una familia que alimentar?”, que por demás es cierto, y es otro de los grandes dilemas de nuestra profesión en la isla bajo el régimen.
Pero ese hecho de que algunos médicos cubanos prioricen a unos pacientes sobre otros es éticamente cuestionable y va en contra de los principios de equidad y justicia en la atención médica. Representa un dilema ético en la práctica médica actual, dado que los médicos tienen la responsabilidad de ofrecer atención médica equitativa y justa a todos los pacientes, independientemente de su estatus socioeconómico.
Además, conduce a una injusta distribución de recursos médicos en nuestro caso públicos, y a una atención médica de menor calidad para los pacientes más necesitados y menos privilegiados. Lo que termina por socavar la confianza pública en el sistema de salud y en la integridad de los profesionales de la salud.
Sin embargo, aunque el fin jamás debe justificar los medios, es una realidad que cuando asumimos que este dilema es un reflejo de la difícil situación económica en Cuba, donde muchos profesionales de la salud luchan para cubrir sus necesidades básicas y las de sus familias.
Aunque comprendemos la importancia de buscar soluciones que permitan a los médicos cubanos ser remunerados adecuadamente y sin recurrir a prácticas poco éticas. La ausencia de debate transparente y público ha comprometido la ética médica y la moral en general, exponiendo a situaciones riesgosas tanto a médicos como a pacientes.
Este triste fenómeno no solo afecta a la profesión médica o a la enfermería, también a otros profesionales o técnicos de diversos servicios de la salud, como los laboratorios para realizarse estudios complementarios, o los turnos de pruebas complementarias imagenológicas.
Hace décadas que en uno de sus artículos la Dra Hilda Molina denuncia que el sistema de salud en Cuba cuenta con cuatro niveles diferentes de atención sanitaria. El primer nivel está destinado a los dirigentes y altos funcionarios, sus familiares, amigos y protegidos, quienes reciben servicios superiores a los de la población.
El segundo nivel consiste en la atención a pacientes extranjeros, quienes son atendidos en instituciones lujosas y tienen acceso a medicamentos que no están disponibles para la población en general. El tercer nivel son los servicios privados clandestinos establecidos por especialistas y técnicos en las mismas instituciones estatales, quienes cobran en divisas y sobornos a los nuevos ricos que pueden pagar por ellos.
Finalmente, el cuarto nivel está destinado a la mayoría de la población cubana, que no tiene acceso a divisas y debe conformarse con los servicios de salud públicos, muchas veces insuficientes e ineficaces. Desde su época ya se denunciaba la corrupción que se había infiltrado en el sistema de salud, donde se cobra por debajo de la mesa en divisas, productos, servicios e influencias.
Volviendo al artículo propagandístico, por otra parte, asume y sugiere implícitamente, que los médicos, científicos y demás profesionales carecen de conflictos de intereses financieros, algo que es engañoso y profundamente falaz, ya que todos los expertos (médicos, científicos, profesionales…), sin importar su origen o ubicación, pueden tener potencialmente disímiles conflictos de intereses, incluidos los financieros.
Los conflictos de intereses son reconocidos como una preocupación común en muchos campos, especialmente en la medicina, y los profesionales de estos campos deben abordarlos de manera transparente y adecuada.
Si bien los médicos cubanos pudieran estar menos motivados por intereses financieros debido a las particularidades del sistema de salud cubano, esto no significa que estén completamente libres de conflictos de intereses u otras motivaciones potencialmente cuestionables.
El conflicto de intereses hace referencia a una situación que se produce cuando una persona (empleado o voluntario) o entidad tiene dos o más intereses (personales, comerciales, obligaciones, responsabilidades profesionales o de otro tipo) que pueden entrar en conflicto entre sí. Estos además pueden influir indebidamente en su capacidad para tomar decisiones imparciales o en su comportamiento.
Los conflictos de intereses pueden ser percibidos o reales, y pueden tener un impacto negativo en la confianza en una persona o entidad y en su capacidad para tomar decisiones objetivas e imparciales.
Por ejemplo, un médico que recibe una comisión por recetar un determinado medicamento tiene un conflicto de intereses si esa comisión afecta su capacidad para recetar el medicamento que sea más beneficioso para el paciente.
Lo mismo sucede con las investigaciones. Los conflictos de intereses reales y potenciales deben ser debidamente declarados y tenidos en cuenta para controlarlos evitando en lo posible que terminen influyendo en los resultados.
En regímenes totalitarios socialistas como el castrista, el Estado controla gran parte o la totalidad de la economía y la sociedad, incluyendo la educación y la investigación científica, esto significa que los profesionales, incluidos los académicos y científicos, pueden estar sujetos a una presión política y a la necesidad de complacer al gobierno y sus políticas.
Por lo que se han cuestionado diversos conflictos de intereses, además de los intereses políticos y de la presión del grupo por ideologías o metas ideológicas. Por ejemplo, las limitaciones a la libertad académica tienden a generar conflictos de intereses para los expertos que deben equilibrar las “demandas del estado” con su “propia ética profesional”. Esto limita grandemente su capacidad para investigar y publicar hallazgos de manera objetiva e independiente.
Además, en un régimen totalitario como el castrista, los valores políticos y la ideología del régimen pueden influir en la ética profesional. Por ejemplo, pueden sentir la necesidad de apoyar la política oficial del gobierno, incluso si sus hallazgos científicos no la respaldan. También pueden enfrentar consecuencias si sus investigaciones o publicaciones entran en conflicto con la línea oficial del gobierno.
Ese aspecto lo sufrimos los cubanos durante muchos años en la que la participación en experimentos médicos ocurría sin el consentimiento informado de los pacientes. Estos experimentos pueden tener motivaciones políticas o ideológicas detrás de ellos y pueden dañar la salud y los derechos de los pacientes involucrados.
Y no solo ante estudios de experimentación, por ejemplo, al llegar en el año 2003 a las áreas clínico-quirúrgicas desde las ciencias básicas en mi segundo año de medicina, uno de los choques más grades en lo personal fue la falta de consentimiento informado ante los procederes médicos invasivos incluidas las cirugías. Algo que afortunadamente ha ido mejorando paulatinamente, pero de forma muy deficiente.
Esto no significa que la mayoría de los médicos cubanos desconocieran la importancia del consentimiento informado, pero terminan siguiendo la vorágine de quienes marcan las políticas institucionales que suelen ser administrativos más comprometidos con el cargo directivo que con la ética médica profesional.
Por ejemplo, durante décadas a los pacientes en Cuba se les exigió (obligatorio cumplimiento) aportar una donación de sangre para poder realizar ingresos hospitalarios, o procederes invasivos, como por ejemplo el aborto médico, algo que se considerada como una deshonrosa violación de la ética médica y un gran conflicto de intereses.
En primer lugar, la exigencia de donaciones de sangre puede ser vista como un abuso de poder por parte de los médicos y una forma de coerción, ya que se aprovechan de la necesidad del paciente de recibir atención médica para obtener una donación de sangre.
En segundo lugar, la obligatoriedad de la donación de sangre va en contra de los derechos del paciente yuna violación de su autonomía, ya que el paciente se ve obligado a donar sangre para recibir atención médica, en lugar de poder tomar la decisión por sí mismo. Los pacientes deberían tener derecho a recibir atención médica sin ser obligados a realizar ninguna acción que no sea necesaria para su tratamiento, y sin que se les exija hacer pagos o donaciones.
En tercer lugar, también puede ser vista como una forma de pago al Estado por el procedimiento médico, a pesar de que el Estado promueva la idea de que el servicio es gratuito. Esta práctica puede ser una forma encubierta de cobro por servicios médicos que se suponen gratuitos, lo cual puede ser considerado como una violación de los derechos de los pacientes y una falta de transparencia en la gestión del sistema de salud.
Los médicos y demás profesionales cubanos conocían de este antiético actuar frente a dicho dilema médico, pero no tenían ni tienen recursos para enfrentarse al Estado, y aceptaban el argumento falaz de que “era una necesidad de la revolución” y por lo tanto un “sacrificio de todo el pueblo”, en su habitual “el fin justifica los medios del marxismo-leninismo” adoptado a cabalidad por la “revolución socialista castrista” en Cuba.
Fidel Castro tartamudea, balbucea, se queda segundos sin respuestas, y termina respondiendo un verdadero absurdo ante una simple e inesperada pregunta que se salía del perpetuo guion al que someten a todos sus entrevistadores, por parte de una joven periodista argentina. La pregunta es sobre el apartheid politico que sufren los cubanos, en este caso al no poder entrar a los hoteles de su propio país.
«Alguna gente pudiera estar inconforme por fallas de nuestro gobierno: que no arreglaron la calle, que se fue la luz, que no llegó el agua, que no conseguí empleo, que no me han dado mi casa (…) de todos modos lo que está en juego el 7 de octubre no es si asfaltaron o no la calle, lo que está en juego no es si me han dado la casa o no me la han dado, lo que está en juego no es si yo estoy bravo con los dirigentes regionales… ¡No! Lo que está en juego es mucho más que eso, camaradas. ¡Nos estamos jugando la vida de la patria el 7 de octubre!» — Hugo Rafael Chávez Frías
Sacrificios ejemplificados en este discurso político de Chávez utiliza la retórica de la «revolución» y la «patria» como una forma de distraer a la gente de los problemas reales del país y de su propio fracaso como gobernante.
Es un ejemplo de cómo los líderes políticos destructivos pueden utilizar un lenguaje grandilocuente para motivar a la gente a seguir sus objetivos políticos, a pesar de que estos objetivos pueden no estar alineados con los intereses de la mayoría de la población.
En realidad, es muy probable que los médicos y demás profesionales de la salud desconocían que la exigencia de donaciones de sangre impuestas por el Estado eran para obtener hemoderivados que luego se exportan para obtener ganancias económicas.
Porque la falta de transparencia y la ausencia de libertad de expresión y de información en el sistema de salud cubano hacen difícil que se den a conocer estos detalles a los trabajadores de la salud y a la población en general.
En resumen, aunque se oculten o simplemente no se traten desviando la atención a otros temas supuestamente más importantes, los conflictos de intereses son un problema común en los regímenes totalitarios socialistas como el castrista y deben ser abordados de manera transparente y adecuada para garantizar la integridad y la confianza en el trabajo de los expertos y profesionales.
Es imprescindible que siempre se respeten los derechos de los pacientes y se garantice su autonomía en la toma de decisiones relacionadas con su atención médica. Los pacientes tienen derecho a recibir información completa y comprensible sobre su estado de salud, las opciones de tratamiento disponibles y los riesgos y beneficios de cada opción terapéutica.
Además, deben tener la libertad de aceptar o rechazar cualquier tratamiento propuesto, y no deben ser obligados a someterse a procedimientos sin su consentimiento informado.
He aquí otro de los tantos aspectos en el que no pocos médicos y científicos cubanos han incurrido, en el uso político de la medicina, por la presión del régimen socialista, al utilizar su posición para fines políticos, como la manipulación de estadísticas médicas para mostrar una imagen más favorable del sistema de salud o para ocultar la mala gestión gubernamental.
Un ejemplo claro sería la petición de la “afiliación política y religiosa” y la pertenencia o no a las organizaciones políticas de masa, dentro de los modelos de historia clínica, en la confección de la historia psicosocial.
Los médicos y demás profesionales cubanos incurren en una falta grave de ética médica relacionada con la privacidad y la confidencialidad del paciente. Los pacientes tienen derecho a la privacidad de su información médica y personal, y la exigencia de esta información por parte de los médicos puede ser vista como una forma de discriminación y un intento de control político.
Además, esta práctica puede tener consecuencias negativas para la atención médica de los pacientes, ya que puede generar desconfianza y limitar la comunicación efectiva entre el paciente y el médico. Por lo tanto, los médicos cubanos al exigir este tipo de información están colaborando con el poder político en una forma de coacción, de hacer presión.
Por lo general, esta información no es necesaria para la atención médica del paciente y puede ser utilizada para fines políticos, lo cual puede poner en peligro la seguridad y privacidad del paciente.
O cuando indirectamente, por ejemplo, se sigue la retórica institucionalizada impuesta de no “generar estrés” con terapias no existentes en la isla. Algo que podría verse “correcto” en el sentido práctico, pero en realidad se invisibiliza tratamientos más adecuados disponibles. Este es un dilema que hemos enfrentado en algún momento, prácticamente todos los terapeutas en el Archipiélago kubinskiy (кубинский).
Por un lado, como médicos tenemos el deber y la obligación de actuar en el mejor interés del paciente y proporcionarle toda la información necesaria para que este pueda tomar una decisión informada sobre su tratamiento. Esto incluye explícitamente informar al paciente sobre todas las opciones terapéuticas disponibles, incluso si no están disponibles en la isla.
Por otro lado, como profesionales bajo contrato con el Estado también estamos obligado a cumplir con las leyes y regulaciones muchas veces más “revolucionarias” que éticas, del sistema de salud. Si ciertos tratamientos no están disponibles en la isla debido a restricciones gubernamentales, el terapeuta podría enfrentar consecuencias legales si recomienda o intenta proporcionar ese tratamiento al paciente.
En última instancia, el médico deberá sopesar este dilema ético y decidir qué es lo mejor para el paciente en esas circunstancias específicas. Mientras que en las democracias se podría buscar soluciones alternativas, como remitir al paciente a otro país donde se ofrezca el tratamiento deseado, o incluso trabajar para cambiar las políticas de salud del país para que los pacientes tengan acceso a todas las opciones terapéuticas disponibles.
En Cuba son comisiones ministeriales las encargadas de en algunos pocos casos de tramitar los tratamientos fuera de la isla. Y como “Parlamento” unánimemente falso, la Asamblea Nacional del Poder Popular, jamás ha aprobado ni permite ninguna iniciativa le ley de alguno de sus diputados. Las leyes cubanas todas caen de “arriba”, o sea del Buró Político del PCC.
En definitiva, en Cuba como en otros regímenes socialistas, la centralización del control estatal puede resultar en una falta de acceso a recursos y equipos médicos adecuados para los médicos y científicos, dificultando llevar a cabo investigaciones y tratamientos médicos de calidad.
Esto se debe a que el gobierno es el encargado de proporcionar y distribuir los recursos y equipos médicos, y puede priorizar el uso de estos para otros fines, como ocurren en la práctica y se ha denunciado en la isla, destinándose al desarrollo militar, la seguridad del estado, la policía, o la construcción de infraestructuras turísticas.
La total dependencia del estado para financiar proyectos de investigación y desarrollo es otro de los problemas que enfrentamos en la isla. Como en otros regímenes socialistas, los médicos y científicos dependemos del gobierno para financiar prácticamente todo, lo que no pocas veces lleva a conflictos de intereses si los resultados de la investigación no son consistentes con los intereses del régimen.
No pocas veces hemos recibido un: “no es interés del ministerio” por respuesta ante la petición de salida a eventos internacionales, o a entrada de tecnologías desde el exterior. Muchas veces sin representar gasto alguno para su institución o para el propio MINSAP, puesto que los profesionales cubanos en la mayoría de los casos gestionan con colegas y organizaciones internacionales el costo de sus viajes.
En lo personal fui víctima de la maquinaria burocrática cuando se me dificultó la salida como residente de neurología después de haber ganado una de las dos únicas becas internacionales de la Fundación Carolina a cursar una maestría de neurociencias en España.
Aunque la propia fundación me insistió que otros colegas cubanos lo habían logrado, en su mayoría eran especialistas, muchos de los cuales contaban con mecanismos que no aplicaban a mi estatus de residente de una especialidad.
A pesar de que muchos estudiantes, principalmente dirigentes y/o enchufados “hijos de papá” tenían barra libre de viajes internacionales, a los que se les permitía una licencia estudiantil. Mi perspectiva de ese entonces no era generar comparaciones, ni denunciar para que les quitasen privilegios a otros, sino reclamar los míos, por lo que lo di como una tarea porco fructífera.
Dejé de luchar por ese abusivo “permiso de salida” y ahí perdí la batalla no solo del viaje y cursas el postgrado, sino de denunciar con pruebas los mecanismos diabólicos del sistema castrista en general y del de salud en particular.
Así continua el artículo propagandístico, con otra afirmación directamente falsa, porque de hecho y a pesar de que la propaganda lo intenta ocultar, existe en Cuba un importante déficit real, no solo de especialistas, sino de profesionales y demás personal de salud.
Por mucho que se intente minimizar, la falta de acceso a recursos y equipos médicos adecuados limita marcadamente la capacidad de los médicos y científicos para llevar a cabo su trabajo de manera efectiva y afectar negativamente la calidad de la atención médica que se proporciona a la población.
Esto lógicamente tiene consecuencias graves para la salud y el bienestar de la población y además continúa el ciclo con una mayor dependencia al Estado para la atención médica. Es cierto que la atención humana especializada es importante y puede marcar una gran diferencia en la atención médica, pero no es suficiente por sí sola.
Es necesario contar con los medios diagnósticos y los tratamientos adecuados para poder brindar una atención médica de calidad y mejorar la salud de los pacientes. Sin estos recursos, los profesionales de la salud pueden estar limitados en su capacidad para proporcionar un diagnóstico preciso y un tratamiento efectivo.
Por lo tanto, la falta de “máquinas o medicamentos especializados” de la que habla minimizando el problema el entrevistado, es una limitación significativa en la atención médica, incluso si hay una red de servicios de salud densamente tejida e interconectada y si los profesionales son altamente capacitados y comprometidos.
Esto no es un efecto del presente que ha resultado de la postpandemia como intentan constantemente hacer ver. Ya desde épocas del Chavismo las instituciones cubanas comenzaron a sufrir un drenaje desmedido de profesionales principalmente hacia Venezuela.
En silencio nuestra población comenzó a sufrir una crisis que dejaría claros estragos en la calidad de la atención médica, en la calidad de la enseñanza de las ciencias médicas, que se fueron acumulando hasta la actualidad.
Me explico, durante décadas el llamado “internado profesionalizante” había sido históricamente ese sexto año y final en la carrera de medicina en el cual te desempeñas prácticamente como un graduado, y adquieres los retoques necesarios para lograr ese “oficio” en el arte de atender personas desde la preconcepción hasta las inmediaciones de la muerte con los cuidados paliativos y el lapidario llenado de los certificados médicos de defunción.
En nuestro año de internado, 2007-2008, fuimos forzados a trabajar como “médicos de familia”, bajo chantajes, a pesar de protestar y declarar abiertamente en contra de la medida. Es así como no solo nos afectaron nuestro proceso de aprendizaje y entrenamiento, sino como nos convirtieron en esclavos asalariados, o, mejor dicho, con un estipendio “mejorado”, pero que no alcanzaba jamás los 25 dólares por mes.
Es así como comencé a atender a una inmensa población del barrio de Jesús María en la Habana vieja, atendida por el consultorio #2, ubicado en Mercedes, entre Picota y Egido perteneciente al “Policlínico Docente Dr. Ángel Arturo Aballí”. La maravillosa acogida de la profesora, la Dra (digamos que María), de quien recuerdo su trato de a igual, su cariño y respeto aun siendo estudiante y su paciencia.
También la forma en que me acogieron los vecinos altamente necesitados, que siempre termina por demostrarte que profesional y humanamente valió la pena. Algo que el régimen siempre intenta tergiversar, y aprovechar políticamente de diferentes formas.
Al parecer tomado del primer experimento iniciado en 1984 en el Policlínico de Lawton, del municipio “10 de octubre” en La Habana. Donde comenzaron con diez dúos de médicos y enfermeras, lo que sería el primer modelo cubano de medicina familiar (“Plan del Médico de las 120 Familias”) que funcionaban prácticamente como como equipos médicos personales gracias a la relativamente pequeña carga de pacientes otorgadas.
Pero no fue hasta el año 1987 cuando comenzaron a graduarse los primeros especialistas en la llamada “Medicina General Integral”, otro eufemismo “revolucionario” para no utilizar los nombres ya conocidos y ampliamente definidos relacionados con la atención primaria de salud.
Es curioso como la retórica castrista y su apoderamiento de la historia mediante el “Leviatán Revolucionario” terminan generando una especie de sensación de que el modelo de “Atención Primaria de Salud” hubiera sido inventado por el mesías de la moringa, comandante de la olla reina Fidel Castro Ruz. Cuando esa historia se había fraguado muchas décadas atrás. Eso sin restarle el más mínimo valor a los aportes que se pudieron haber vivido en el modelo cubano.
Por desapercibido parece haber pasado que este “modelo cubano” de atención medica comunitaria como todo bien económico, se sustentaba en la “hermandad cubano-soviética” (neocolonialismo soviético) de la cual destinó un gran porcentaje a la “exportación de la revolución socialista castrista”. El excedente no producido, del que tanto vociferan los «sociolistos» era la piedra angular de lo que representa en “buen cubano” la frase canaria “tirarse el pedo más alto que el culo”.
Llama la atención que en democracia se habla mucho de la «compra de voluntades» una práctica que consiste en ofrecer incentivos o beneficios materiales o económicos a una persona para que actúe de cierta manera o para que vote por un candidato político específico.
Esta práctica es considerada inmoral y éticamente cuestionable, ya que busca influir en la voluntad de las personas a través de medios que no están relacionados con la argumentación política o la persuasión ideológica, sino con el intercambio de bienes materiales.
Además, la «compra de voluntades» puede ser ilegal y se castiga como un delito electoral, en muchos contextos políticos y electorales, ya que implica el uso de recursos públicos o privados para obtener un beneficio político personal o para un partido político en particular y se considera una forma de corrupción que viola los principios de igualdad y transparencia en las elecciones.
Pero otorgar beneficios materiales a los médicos, como un hogar (en medio de una perene y profunda crisis de la vivienda), regalarles automóvil cuando el más del 99% de la población carece de ellos, es una forma en la que el castrismocompró las voluntadesde los médicosdirigidos a los consultorios de familia.
Al recibir estos beneficios, los médicos pueden sentirse en deuda con el Estado y, por lo tanto, estar más dispuestos a cumplir con sus obligaciones y directrices, incluso si van en contra de la ética médica, de su moral.
Asimismo, estos beneficios pueden servir como un incentivo para que los médicos acepten trabajar en áreas remotas o en condiciones difíciles, lo que a su vez ayuda al Estado a cumplir sus objetivos políticos más que los de la atención médica. Lo que puede tener un impacto negativo en la calidad de la atención médica y en la integridad ética de los médicos.
Recordemos que la principal diferencia entre otorgar beneficios económicos o materiales y otorgar un salario es que el primero puede ser visto como una forma de coacción o compra de voluntades, ya que se otorga algo que va más allá del pago justo por un trabajo. Mientras que un salario se otorga como remuneración por el trabajo realizado y se espera que sea justo y adecuado a las tareas y responsabilidades de la persona.
Igualmente, un salario es una obligación legal y contractual del empleador con el empleado, mientras que la entrega de bienes materiales puede no tener una base legal clara y puede ser vista como una forma de presión indebida. Indudablemente al Estado le es más rentable tener esclavos asalariados, con estímulos pendientes a criterios subjetivos, que pagar acorde al trabajo realizado.
Por otro lado, es posible que esa práctica de “compra de voluntades” a los médicos que trabajan en consultorios de familia pueda discriminar a otros profesionales de la salud y a médicos de otras especialidades que no reciben estos mismos beneficios. A la par que podría perpetuar una jerarquía dentro del sistema de salud donde se valora más el trabajo en los consultorios de familia en comparación con otras áreas de la medicina.
Esto puede crear tensiones y desequilibrios en el sistema de salud. Por lo que en general, es importante que los sistemas de salud sean equitativos y justos para todos los profesionales de la salud, independientemente de su especialidad o lugar de trabajo.
La entrega de beneficios materiales a un grupo específico de trabajadores es y ha sido una forma de discriminación y de compra de voluntades, con impacto negativo en la calidad y la integridad ética en general.
Además, es importante que los incentivos y los beneficios se otorguen en función de la calidad y la eficacia del trabajo realizado, en lugar de favorecer a un grupo específico de trabajadores en detrimento de otros. Como es el caso de los trabajadores de las FAR. y del MININT. Siendo los más beneficiados como órganos represivos para garantizar la supuesta “lealtad”.
Comprando voluntades como único sabe hacer el socialismo “voluntatorio”, llegamos a la década de los 80 en la que se vivió una situación en la que los niveles de vida y de salud eran paradójicamente altos en comparación con la producción del país.
Lo que se debió en gran parte al apoyo económico y financiero que la Unión Soviética brindó a Cuba en ese periodo. Permitiendo que el régimen cubano pudiera invertir una porción en políticas públicas, incluyendo la atención sanitaria y la educación, y proveer a la población de bienes y servicios básicos.
Sin embargo, cuando la Unión Soviética se derrumbó en 1991, la economía cubana se enfrentó a una grave crisis, lo que ha tenido importantes consecuencias en la calidad de vida y salud de la población. Y terminamos sufriendo el Holodomor cubano consecuencia principal de las decisiones políticas del castrismo.
La historia demuestra innegablemente que la política económica castrista prioriza el mantenimiento del poder a corto plazo mediante la compra de voluntades y el despilfarro populista de recursos, en lugar de invertir en el desarrollo sostenible del país a largo plazo.
«Los cubanos estamos inundados en números. Números de supuestas cosechas que nunca vemos aparecer en nuestros refrigeradores, un supuesto bienestar que nunca llega a nuestras casas… Más que conocer estadísticas fiables, queremos resultados reales y palpables, beneficios y posibilidades» —Yoani Sánchez
La prioridad del régimen ha sido mantener el control político y social del país, incluso a costa del bienestar y las necesidades básicas de la población. Como señala Yoani Sánchez, es necesario que se traduzcan las estadísticas y los números propagandísticos en resultados reales y palpables para la población.
En lugar de invertir en el desarrollo sostenible del país, el gobierno ha dependido en gran medida de la ayuda económica y la cooperación de otros países, especialmente de la Unión Soviética durante la Guerra Fría y más recientemente de Venezuela. El colapso de la Unión Soviética y la crisis económica en Venezuela han afectado significativamente la economía cubana y han evidenciado la necesidad de un cambio en la política económica.
Para ese entonces (en el que Yoani hablaba al ABC), me incorporé como médico no graduado (6to años de universidad) al consultorio. El déficit de médicos de familia era abismal puesto que desde el año 2000 habían estado saliendo miles de médicos cubanos a Venezuela. A tal punto que se vieron obligados a reestructurar el sistema de atención primaria, y el propio ministerio de salud.
La población oficial atendida por dicho consultorio era de unas mil personas, pero en la realidad sobrepasaban ampliamente las mil. Existía un gran subregistro en cuanto a los familiares declarados viviendo “legalmente” y los que estaban supuestamente de “transito”.
Aunque había estado en contacto con la población desde los primeros años de la carrera, y había vivido el deterioro de todo tipo de las condiciones de vida. Jamás las había observado desde la madurez personal, y el pensamiento como médico responsable de la salud de sus pacientes.
Si unos años antes había quedado prácticamente en shock, delante de un “solar” de Malecón, oculto tras la fachada de azulejos sostenida por palos, que debió ser hermosísima. Traspasando la inverosímil fachada, quedabas ante el laberinto de minotauro de la pobreza enterrada, trozos de escaleras tambaleantes, para arribar a pisos de cartón tabla sobre ancestros oxidados de vigas.
Lo atravesaba un estrecho pasillo central amurallado por cartones y nylon como entradas a cuarterías, con un único espacio al final del pasillo semi privado y sin techo al que nombraban el baño colectivo.
Google Street View de la Farmacia comunitaria de la zona atendida por el consultorio médico número 2.
También había sufrido al ver abuelos amarrados en sus habitáculos, confinados a cuartos donde solo cabía la cama y la silla de las necesidades fisiológicas. No pocas veces cuidados por no familiares interesados principalmente en sus viviendas.
Pacientes que padecían trastornos mentales recluidos en patios interiores, desnudos, poco aseados. Puñaladas entre familiares y amigos. Pero todo lo había sufrido siempre desde la perspectiva de la «no responsabilidad» del estudiante, y aunque la imagen queda tatuada, el supuesto y dañino aliento de que “alguien se está encargando” del asunto que consuela parcialmente.
«Cuba ha producido 65.000 médicos. Lamentablemente, junto a esta estructura médica, hay una casi total carencia de medicinas, equipos y material» — Carlos Alberto Montaner (2008)
Esta vez me tocó atender a embarazadas, dentro de ellas a una que su casa estaba en peligro de derrumbe inminente, una de las pocas, o la única que aún se resistía al ingreso obligatorio al que muchas son forzadas. Que forma parte de la violencia obstétrica generalizada dentro sistema de salud cubano.
Me removieron la consciencia y la vida, madres que ponían a prostituir a sus hijas menores de edad, cuya única evidencia al parecer eran las Infecciones de Transmisión Sexual y algunos malos ojos del barrio.
Reclusos bajo libertad condicional y exreclusos pidiendo certificados médicos para evadir al jefe de sector de la PNR. Todos bajo mi responsabilidad, y por cada pregunta que yo hacía, me llovían más interrogantes, entre carcajadas irónicas, y críticas satíricas.
El deterioro de la ciudad, de la higiene y los niveles de insalubridad eran chocantes, comparados con otros barrios de algunos otros municipios, pero en general por toda La Habana se veían ya zonas similares.
Los colegas venezolanos denunciaban que estaban ganando menos que los cubanos y estos, quedándose solo con menos del 3% de los salarios otorgados directamente al régimen según los escasos datos que por algún desliz eran dados a conocer.
Esa era solo la punta del iceberg en los tiempos del documental en el que Michael Moore, decidió ignorar al pueblo de Cuba. Quizás para él y para los que como Bernie Sanders, deciden mostrar no solo un único lado del pastel, sino su mejor cara maquillada. Dejando en la oscuridad del silencio cómplice a todo el pueblo de a pie, incluidos sus presos políticos. «Recuerden a los médicos cubanos presos (políticos) en este Fin de Año» — Dr. Eloy A. González, Fort Worth, TX.
La propaganda de esos años fue especialmente brutal en los EEUU. a tal punto que pareciera coordinada.
Mientras escribo, debo actualizarles en que solo hemos ido empeorando dramáticamente, excepto en que ha ocurrido un impresionante 11 de julio de 2021 donde por primera vez los cubanos se han lanzado masivamente a la calle en contra del castrismo y por la libertad. Pero desde el punto de vista de la salud publica vamos de mal en peor.
El país continúa llenándose de hoteles de la casta y su oligarquía, mientras se hunden otras inversiones: «Datos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) de Cuba dan cuenta de la disminución en 148 millones de pesos de inversiones en Salud Pública y Asistencia Social entre 2016 y 2020, aun cuando los ingresos totales de ese sector en el mismo periodo aumentaron de 6507,7 a más de 9000 millones anuales. Esto significa que en 2020, por ejemplo, el Gobierno cubano invirtió menos del 1% en Salud Pública y Asistencia Social. En 2021, pese a que las inversiones excedieron los 1000 millones de pesos ―en el contexto de la pandemia de COVID-19― apenas constituyeron el 1,7% de los ingresos.»
Aquel entonces la propaganda nacional hacia alarde de sus supuestos logros respecto a los años anteriores al 1959, pero como bumerán la repercusión de las mentiras que tapan desastres la lamentarían pacientes y familiares de un sistema en franca necrosis.
A menos de un año de esa soberbia propagandística, recorrieron las pantallas de casi toda la isla, lo que llegaron a ser más de trescientas fotos, sobre uno de los hechos más trágicos que se conozcan de los hospitales cubanos prepandemia.
Las imágenes hasta para los profesionales de la salud eran de una elocuencia del maltrato, el abandono, la falta de todo humanismo tal que dolían en bucles perennes de eternidad. Esta vez el número de pacientes, el lugar, y las patologías psiquiátricas les conferían más vulnerabilidad y dependencias, lo que hace más doloroso la prevenible tragedia.
Como es costumbre, después de un bullicioso silencio sepulcral, el régimen decidió confirmar y dar la cara a su manera hipócrita y vil, sin asumir responsabilidades. Los títeres de las noticias ya tenían permiso para decir lo que se les dictara desde arriba, y de ahí el corta y pega que haga bastante ruido.
Lloviendo sobre mojado, siempre han sido los tiempos venideros para nuestra ciudad, nuestra isla y nuestro pueblo, de derrumbes silenciosos, en silenciosos derrumbes hasta que grita la tragedia, para volver a la complicidad del silencio.
Otras muertes prevenibles, publicadas y no publicadas, continúan sucediendo, y los tristes eventos ocurridos en el Hospital Psiquiátrico de la Habana “Mazorra” dolorosamente se repetían en el hospital psiquiátrico holguinero.
La luz de nuestros días podría estar precisamente en volver a la verdad, a la cual recurren las continuas denuncias al régimen a nuestra situación actual. Algo que lleva haciendo cada vez mejor la prensa independiente desde dentro y fuera de la isla.
Desde siempre ha habido quienes no se dejan obnubilar por propagandas, quienes han decidido salirse de dicha obnubilación poniendo pensamiento crítico en el asunto para descubrir la verdad detrás del telón ilusorio que el régimen castrista proyecta.
Esta vergüenza de eslogan comunista se esparce por internet: «Cuba tiene el mejor sistema de atención médica en toda el área», según Angela Davis, «y en muchos aspectos mucho mejor que Estados Unidos»» —Angela Davis on Cuba, Fidel Castro and the U.S Embargo. Jul 19, 2021
La propagación de esta afirmación en medio de la tragedia del colapso del sistema de salud en Cuba muestra una falta de empatía y consideración hacia los cubanos que estaban sufriendo y luchando por obtener atención médica adecuada en un momento de crisis.
En lugar de reconocer las limitaciones y deficiencias del sistema de salud cubano, la propaganda de esta autoproclamada afromarxista parece estar más interesada en perpetuar una narrativa falsa y glorificar al régimen de Castro.
Desde una perspectiva ética, la propaganda marxista de Angela Davis en la que defiende el sistema de salud cubano sin reconocer sus limitaciones y deficiencias también puede ser vista como una forma de manipulación y engaño hacia aquellos que confían en su información para tomar decisiones informadas sobre su propia salud y bienestar.
En vez de ser honestos y transparentes sobre las debilidades del sistema de salud cubano, la propaganda comunista parece estar más interesada en promover una agenda política y mantener el control del poder.
«The great enemy of truth is very often not the lie–deliberate, contrived and dishonest–but the myth, persistent, persuasive and unrealistic» — John F. Kennedy
«El gran enemigo de la verdad a menudo no es la mentira, deliberada, artificial y deshonesta, sino el mito, persistente, persuasivo y poco realista» — John F. Kennedy
«‘Esto es bastante increíble’: cómo Cuba y Canadá dan nuevas esperanzas a pacientes con cáncer de pulmón en EE. UU.» — Vik Adhopia · CBC News
«Enfrentados a probabilidades sombrías, los pacientes con cáncer persiguen una última oportunidad: en Cuba» — Rob Waters for STAT
Es inimaginable la repercusión y el daño de la propaganda izquierdista (socialista-comunista) sobre las personas en democracias. Y de como un pueblo altruista, con grandes costumbres filantrópicas termina siendo persuadido por una banda de mediocres pseudointelectuales, que fuera de la bazofia propagandística, nada aportan la salud humana, ni personal ni colectiva.
La propaganda política puede tener un gran impacto en la percepción pública y en las creencias de las personas. Si no se evalúa críticamente, puede llevar a la aceptación de ideas y políticas que no son necesariamente beneficiosas para la sociedad en su conjunto. Es importante que los ciudadanos se eduquen y estén informados sobre diferentes perspectivas políticas y que puedan evaluar críticamente la información que reciben.
«CHICAGO [18 de junio de 2019] — En medio de un clima complejo para las donaciones benéficas, individuos, legados, fundaciones y corporaciones estadounidenses donaron un estimado de $427.71 mil millones a organizaciones benéficas de EE. UU. en 2018, según Giving USA 2019: Informe anual sobre filantropía para el año 2018»
La sociedad estadounidense tiene una larga tradición y cultura filantrópica que se remonta a los orígenes de la nación, cuando los colonos se ayudaban mutuamente a sobrevivir en un entorno hostil. Desde entonces, la filantropía ha evolucionado y se ha diversificado, abarcando diversas formas de donación, voluntariado y activismo social.
La filantropía estadounidense es una tradición que se remonta a los siglos pasados, cuando personas como Andrew Carnegie, John D. Rockefeller o Henry Ford usaron sus fortunas para apoyar causas sociales, educativas, culturales y científicas.
La filantropía estadounidense se caracteriza por su espíritu innovador, su pragmatismo y su compromiso con el bien común. También refleja la diversidad y pluralidad de la sociedad, así como los valores democráticos y el respeto por los derechos humanos.
A lo largo de la historia, los estadounidenses han creado y financiado una amplia variedad de organizaciones y causas filantrópicas, desde las organizaciones religiosas hasta las caridades para la investigación médica y la ayuda humanitaria.
Además, los estadounidenses tienen una larga tradición de voluntariado y servicio comunitario. La participación en organizaciones de voluntariado, como los Boy Scouts o los Girl Scouts, es una parte común de la experiencia de crecer en los Estados Unidos. Muchas personas también realizan trabajo voluntario en hospitales, hogares de ancianos, comedores populares y otras organizaciones sin fines de lucro.
En cuanto a la donación de dinero, los estadounidenses son uno de los pueblos más generosos del mundo. Muchos estadounidenses también donan a organizaciones internacionales para ayudar en situaciones de emergencia, desastres naturales y crisis humanitarias en todo el mundo.
Solo para tener otra mínima idea, por detrás de Alemania (como nación) con un aporte del 17.13%, le siguen la fundación “Bill & Melinda Gates” aportando un 9.49%; y el Gobierno de los EEUU 7.15% de la financiación de la OMS.
La filantropía en Estados Unidos no se restringe únicamente a multimillonarios como Bill Gates o Warren Buffett, quienes han establecido fundaciones para respaldar causas relacionadas con la salud, la educación o el medio ambiente. O la iniciativa de Mark Zuckerberg y Priscilla Chan, que aportaron 3.000 millones de dólares para ayudar a curar, prevenir o manejar todas las enfermedades para fines del siglo XXI.
Según el informe Giving USA 2022, el 69% de las donaciones provienen de individuos, el 19% de fundaciones, el 9% de corporaciones y el 3% de legados. Además, en 2019, el 63% de los hogares estadounidenses realizaron donaciones monetarias a organizaciones benéficas.
La filantropía implica la acción de brindar apoyo económico, bienes o servicios a una causa social sin esperar recibir algo a cambio. Según el informe mencionado, en 2021 los ciudadanos estadounidenses superaron la cifra de los 480.000 millones de dólares donados, principalmente a organizaciones benéficas, lo que representa un aumento del 5,1% con respecto al año anterior.
Esta cifra equivale al 2,1% del Producto Interno Bruto (PIB) del país y supera significativamente el gasto público destinado a la ayuda al desarrollo, que fue de 34.600 millones de dólares en 2020.
La cultura de la filantropía se fundamenta en valores como la generosidad, la solidaridad, la responsabilidad y la libertad. Los ciudadanos estadounidenses consideran que tienen una obligación moral de ayudar a los demás, especialmente a aquellos en mayor necesidad, y tienen la libertad de elegir a qué causas destinar sus recursos. Esto se refleja en el lema «giving back«, que implica devolver a la sociedad una parte de lo recibido.
La filantropía conlleva beneficios tanto sociales como económicos. Por un lado, fomenta la participación ciudadana, el pluralismo y la innovación social. Las organizaciones benéficas desempeñan un papel fundamental al proporcionar servicios públicos, abogar por los derechos humanos, fomentar la cultura y el arte, y abordar problemas sociales complejos.
Por otro lado, estimula el crecimiento económico, la creación de empleo y la competitividad. Estas organizaciones generan ingresos, pagan impuestos y contratan personal. Según datos de 2017, el sector sin ánimo de lucro empleaba a 12,3 millones de personas en Estados Unidos, lo que representa el 10% del empleo privado.
La crítica a la sociedad estadounidense por parte de la izquierda internacional es un ejemplo de la hipocresía y el doble rasero que caracterizan a muchos de los que se autoproclaman defensores de los derechos humanos y la democracia.
Estos críticos ignoran o minimizan la importancia de la cultura filantrópica que existe en Estados Unidos, y que ha contribuido a crear una sociedad civil fuerte, diversa y comprometida con el bien común.
La izquierda internacional debería reconocer y valorar la cultura filantrópica estadounidense, en lugar de criticarla con prejuicios e ignorancia. La filantropía no es una forma de lavar la imagen o evadir impuestos, sino una expresión genuina de altruismo y compromiso social.
La filantropía no es una amenaza para el Estado o la democracia, como la trata el castrismo y el totalitarismo en general, sino un complemento necesario y legítimo. La filantropía no es un privilegio de unos pocos, sino un derecho y una responsabilidad agradable de todos.
¿Por qué el régimen castrista continúa sin permitir la creación de Organizaciones No Gubernamentales (ONG), ni las de ayuda humanitaria a los cubanos?
En este artículo, he compartido mi opinión sobre la situación de mi país, Cuba, en especial el sistema de salud, y el papel que ha jugado los medios estadounidenses en su historia reciente.
Expreso aquí mi deber de alertar a las sociedades democráticas, como la gran democracia americana, sobre el apoyo que reciben la dictadura militar castrista como eco a las propagandas del régimen en algunos ingenuos y no tan ingenuos que pretenden importarla a las sociedades en democracia.
No dejarse engañar por las mentiras de la narrativa distópica del castrismo, que solo busca perpetuarse en el poder a costa del sufrimiento de los cubanos. Y ejercer subversión politico ideológica anticapitalista en los sistemas democráticos.
Esta narrativa pro-castrista y anticapitalista no solo es falsa, sino también dañina. Por un lado, perjudica a los cubanos que viven en la isla, ya que contribuye a perpetuar el régimen así les niega el derecho a una salud digna y les impone un sistema político que les oprime y les impide prosperar.
Por otro lado, engaña a los ciudadanos de las democracias occidentales, ya que les presenta una imagen distorsionada de Cuba y les hace creer que el socialismo es una alternativa viable al capitalismo. Además, esta narrativa es financiada en parte por los impuestos de estos ciudadanos, lo que representa una contradicción y una injusticia.
Por eso, es importante desmontar esta narrativa pro-castrista y anticapitalista, y denunciar a las organizaciones que la promueven. Estas organizaciones son cómplices del régimen castrista y sus violaciones a los derechos humanos. También son responsables de malgastar el dinero público de los contribuyentes de las democracias occidentales, que debería destinarse a fines más nobles y productivos.
Por otro lado, a pesar de su atractivo para muchos sectores de las sociedades en democracia, el storytelling socialista tiene un costo que no siempre se reconoce. La demonización del capitalismo y la exaltación del líder han llevado a la creación de regímenes autoritarios y represivos en varios países de la región.
Recordemos que la retórica antiimperialista ha sido utilizada para justificar la violencia y la intolerancia hacia aquellos que piensan diferente. Y que, en última instancia, el costo del storytelling socialista es la pérdida de libertades individuales y la imposición de un pensamiento único y dogmático.
La lección que debemos aprender es que la política y la cultura están inevitablemente interconectadas, y que debemos ser críticos y reflexivos sobre las historias que nos cuentan.
¡Contribuyentes del mundo uníos! No permitamos que nuestro dinero se use para financiar el castrismo y su propaganda. Exijamos transparencia y rendición de cuentas a las organizaciones que reciben fondos públicos. Defendamos la libertad y la democracia en Cuba y en el mundo.
Gracias una vez más y los invito a continuar con: ¡Clara-mente, nada es como suena…!referido a la realidad oculta de la industria farmacéutica cubana.
*(criminal, ministro del Ministerio Imperial para la Ilustración Popular y Propaganda Nazi (en alemán: Reichsministerium für Volksaufklärung und Propaganda)
PD: Es posible interpretar la frase «¡Contribuyentes del mundo uníos! Ecos del castrismo en tierra democráticas o ese storytelling socialista que pagan los capitalistas» como una crítica hacia la difusión de la ideología socialista en países democráticos a través de la propaganda y el «storytelling» (narrativa) socialista, que es financiado por algunos sectores capitalistas.
La frase «¡Contribuyentes del mundo uníos!» juega con la conocida consigna del socialismo «Trabajadores del mundo, ¡uníos!», sugiriendo que los ciudadanos de todo el mundo, incluyendo aquellos que contribuyen con sus impuestos a sus respectivos gobiernos, deberían estar más atentos a cómo se utilizan esos recursos en la política exterior y a apoyar la lucha por la libertad y los derechos humanos en Cuba.
Este mensaje sugiere que los «ecos del castrismo«, es decir, la propaganda y la narrativa que defienden el sistema político y social de Cuba, han llegado a tierras democráticas, lo que puede interpretarse como una crítica a la falta de conocimiento o interés por parte de la sociedad en general para investigar y comprender lo que realmente está sucediendo en Cuba.
A su vez, el término «ecos del castrismo» hace referencia a una advertencia sobre cómo la propaganda socialista puede infiltrarse en sociedades democráticas. Así como a la influencia que ha tenido el régimen comunista cubano en la propagación de la ideología socialista en otros países, a pesar de que en la propia isla con modelo socialista no ha logrado un sistema efectivo y próspero.
Por último, la expresión «ese storytelling socialista que pagan los capitalistas» hace referencia a la idea de que algunas empresas o personas en los países capitalistas, al invertir o hacer negocios con el régimen cubano, pueden estar contribuyendo indirectamente a la difusión de la propaganda socialista y a la perpetuación del sistema político represivo en Cuba.
Courtois, S. (2010). Lénine, l’inventeur du totalitarisme [Lenin, el inventor del totalitarismo]. Perrin.
Cueto, M. (2004). The origins of primary health care and selective primary health care. American Journal of Public Health, 94(11), 1864–1874. https://doi.org/10.2105/ajph.94.11.1864
Kennedy, J. F. (1962, 11 de junio). Commencement address at Yale University [Discurso]. New Haven, CT, EE. UU.
Lage, A., & Crombet, T. (2014). CIMAvax-EGF, a therapeutic vaccine for non-small-cell lung cancer. Human Vaccines & Immunotherapeutics, 10(5), 1229–1233. https://doi.org/10.4161/hv.27961
Rodríguez, P. C., Rodríguez, G., González, G., Osorio, M.,… & Lage, A. (2016). A phase III clinical trial of the Epidermal Growth Factor-based vaccine CIMAvax-EGF as switch maintenance therapy in advanced non-small-cell lung cancer patients. Clinical Cancer Research, 22(15), 3782–3790. https://doi.org/10.1158/1078-0432.CCR-15-0855
Por estos días vuelve a retumbar en las redes las denuncias respecto a las decisiones políticas del régimen castrista en cuanto a la venta de medicamentos a México. País que pareciera cada día ir dando pasos agigantados en camino de ser la sustituta de Venezuela como hospedero del parasitismo económico castrista.
Para quienes no sufren desde dentro la miseria y la escasez impuesta por la tiranía revolucionaria de todo, incluidos los medicamentos. Y pese a toda la evidencia en contra, continúan creyendo en la falsedad de la “potencia médica”, ese hecho de la venta de medicamentos no revela gran cosa. Puesto que la propaganda del régimen castrista ha sido siempre superior a la verdad contrastable e inconveniente a muchos.
«En Cuba la violencia es una violencia silente, una violencia de silencio. Si tú comparas ahora mismo esa detención exprés con los muertos en Colombia, por ejemplo, tú dices ¡ah!, en Cuba no pasa nada. Si tú comparas esto con los secuestros en México, no pasa nada claro. Pero imagínate que yo he estado 60 veces en un calabozo durante dos años. Si calculamos posiblemente sea de a dos por mes. Del Estado cubano, no estamos hablando de que es una pandilla, ni mucho menos, es el Estado cubano. El mismo que tiene que administrarme mi alimentación, mi salud, mi medicina y mi estado de que yo vaya preso o no. Un juez que pone el Estado cubano también y decide si yo voy preso o no. Todo eso lo decide el mismo Estado que me mete preso y que viola mis derechos a diario. Estamos traumatizados “brother” y por eso es que la gente tiene que emigrar». —Luis Manuel Otero Alcántara
Podríamos considerar que esa relativización y trivialización, que el activista y prisionero político cubano Luis Manuel llama “violencia silente” y en lo personal la refiero como “doble enterramiento”, consistente en minimizar, banalizar, o justificar un hecho o acción comparándolo con otros que podrían ser peores o similares.
En lugar de comparar la gravedad de las situaciones, es necesario abordar cada una de ellas de forma individual y buscar soluciones adecuadas a cada caso. Comparar la violencia en Cuba con la violencia en otros países no debería servir como excusa para ignorar o justificar las violaciones a los derechos humanos que ocurren en la isla.
En este caso, se estaría tratando de negar la gravedad de las violaciones a los derechos humanos en un país, comparándolas con otros contextos violentos, como forma de “reducir” lo ocurrido, llevándonos a invisibilizar el sufrimiento y las consecuencias de dichas violaciones, en una especie de negacionismo cómplice.
Negar o minimizar las violaciones a los derechos humanos en Cuba mediante la comparación con otras realidades violentas no es una respuesta adecuada. Cada país y cada régimen deben ser responsables de sus propias acciones y ser juzgados en base a los estándares internacionales de derechos humanos.
La venta de medicamentos a México por parte del gobierno cubano, a pesar de la escasez que existe en Cuba, es un hecho que pone en evidencia la contradicción entre la imagen de «potencia médica» y la realidad que viven los ciudadanos cubanos.
La propaganda del régimen ha sido efectiva en crear una narrativa que presenta a Cuba como un referente en materia de salud, mientras que en la práctica los ciudadanos sufren las consecuencias de la escasez de medicamentos y la falta de acceso a una atención médica adecuada.
A menos de un año de que salieran a la luz estos datos de la venta de medicamentos a México, la prensa independiente daba a conocer el agravamiento de la situación respecto al deterioro en la calidad de la atención médica y la terapéutica oncológica en la isla.
Denunciando desde algunas de las carencias que padece el sistema de salud cubano en cuanto a la detección temprana, los medios diagnósticos, hasta los procederes terapéuticos de los cuales algunos insumos y medicamentos se encontraban en falta desde hacía casi un año atrás.
He aquí el tremendo rechazo a la inmoralidad castrista que reveló tal noticia, justo en medio de uno de los peores momentos de la ya permanente crisis de medicamentos. En la que la escasez incluso en el mercado negrointerno ha terminado obligando a los cubanos a suplicar por las redes sociales tanto a familiares, amigos, como a conocidos y desconocidos en el extranjero. O peor aún a terminar arriesgado sus vidas mediante la emigración a otros países con la esperanza de ser atendidos.
Lo amargamente chocante continúa siendo la influencia de la maquinaria propagandística castrista, y sus ecos del izquierdismo global respecto a la autoproclamada “potencia médica”. Con todo y a pesar de que, gracias a algunos disidentes y activistas en la isla, sumados a los periodistas y prensa independiente y/o alternativa, ya se cuenta con varios lustros de evidencia periodística que muestra la realidad del deplorable sistema de salud cubano.
El tirano mayor y profeta de la moringa, conocía perfectamente el poder de la información y mantuvo a los cubanos aislados informacionalmente todo lo que pudo. Incluso a pesar de que desde el 2011 se conectara Cuba por fibra óptica a la red vía Venezuela, estando el cable totalmente operativo en el 2012, en la isla debimos esperar más de 6 años para ver los comienzos de la red en los teléfonos celulares de los ciudadanos de a pie.
Entre las atrocidades a su infernal retiro se lleva la de haber podido masacrar a los manifestantes del inolvidable Maleconazo, a las víctimas del remolcador 13 de marzo que, de haber existido internet o incluso solo móviles, la historia habría sido otra, quizás más parecida al estallido nacional del 11 de julio o al comienzo del final del castrismo en el poder.
A pesar de haber sido la nuestra nación, pionera en las telecomunicaciones, instalándose el 10 de septiembre de 1867 el primer cable submarino en unir a Cuba, Estados Unidos y España, solo 9 años del primer intento del ser humano de conectar los continentes mediante la colocación del primer cable submarino transatlántico del mundo, instalado el 5 de agosto de 1858 entre América y Europa.
Y solo 17 años después del primer cable submarino instalado en el mundo, cuando en 1850 quedaron establecidas las comunicaciones entre Reino Unido y Francia, a través de un cable sumergido en el Canal de la Mancha.
Es imposible no imaginarnos, a qué niveles de desarrollo hubiéramos llegado de haber continuado con la prosperidad con la que avanzábamos antes del fatídico triunfo castrista en 1959. Al menos podríamos tener una idea aproximada sugerida por las estimaciones de algunos economistas, basadas en las tendencias económicas y sociales de la época y en comparación con otros países de la región.
Estas estimaciones sugieren que Cuba podría haberse desarrollado de manera similar a otros países latinoamericanos, como Argentina o Uruguay, que tenían un nivel de ingresos comparable en ese momento. O incluso superior al nivel de la República de Chile, actualmente el más avanzado en vías de desarrollo.
Por ejemplo, Archibald Ritter, economista canadiense que ha estudiado extensamente la economía cubana, estimó que si Cuba hubiera seguido el camino de desarrollo que tenía en la década de 1950, su PIB per cápita en 2000 habría sido de alrededor de $14,000, lo que la habría situado en una posición similar a la de Chile.
Sin embargo, debido a la adopción del socialismo e intentos de falso capitalismo de estado, la economía cubana ha tenido un bajo crecimiento económico y un bajo nivel de vida para su población en comparación con otros países de la región y del mundo.
Regresando al tema central, los testimonios sobre la realidad de la atención médica en Cuba han ido en aumento encabezado principalmente por activistas desde el exterior que desean mostrar la verdad detrás de la cortina propagandística internacional respecto a la salud en Cuba. Aunque su alcance real en la mayoría de los cubanos de a pie tardó en ser significativa por las limitaciones castristas impuestas a la red de redes.
Esa falta de acceso a internet y a medios de comunicación independientes ha permitido al régimen cubano controlar la narrativa y limitar el acceso a información críticaydiversa. La conectividad limitada a internet y la censura del contenido en línea han sido un tema de preocupación para la comunidad internacional y para los defensores de la libertad de expresión y los derechos humanos.
«El internet cubano sigue lento a pesar del supercable venezolano. Conectarse a internet en Cuba es, en el mejor de los casos, difícil; y en el peor, imposible. Solo una pequeña parte de la población tiene permiso para acceder a la red desde casa, como los funcionarios, los científicos y los trabajadores de empresas extranjeras». —Sarah Rainsford, BBC, La Habana, 26 mayo 2012.
Teniendo en cuenta que todos los medios de comunicación en Cuba son estatales, subordinados al régimen, y que los acreditados se han comportado como meros ecos del oficialismo. No ha de ser difícil comprender el nivel de aislamiento, manipulación y adoctrinamiento al que ha podido llegar el régimen sobre la opinión pública nacional.
A lo que se suma que no están permitidas las Organizaciones No Gubernamentales (ONGs) como contrapeso a los datos que pueda emitir el régimen respecto a lo que ocurre o no ocurre en la isla. Por lo que esto repercute también en la vision internacional respecto a la isla.
Además, la falta de organizaciones no gubernamentales (ONGs) independientes en el país, que puedan monitorear y denunciar las violaciones de derechos humanos y la corrupción, también ha contribuido a la falta de transparencia y rendición de cuentas en Cuba.
La ignorancia política del cubano, de ese Homo Revolucionarius kubinskiy es tal que la prensa oficialista se permite todo tipo de bazofias absurdas, verdaderos embustes que conforman los estandartes del ridículo revolucionario, que de ser vistos con pensamiento crítico ocasionarían mortíferos bumeranes contra ellos mismos.
Observe como utilizan «Cuba» y no el gobierno, o los políticos, dirigentes como si se atacara a la nación y por ende a su pueblo.
De entrada, la frase (anterior) es falaz dado que autor utiliza una falacia de ataque ad hominem, al tratar de desacreditar a los medios independientes o alternativos basándose en la supuesta dependencia de su financiación.
En lugar de debatir las ideas o los argumentos presentados por los medios independientes o alternativos, intenta desacreditarlos basándose en su supuesta dependencia de financiamiento de organizaciones internacionales, y afirma que no son imparciales. Es decir, en lugar de refutar los argumentos presentados, se ataca a la fuente que los presenta.
En este caso, se está utilizando además una falacia de falsa equivalencia, ya que está equiparando dos situaciones que no son equivalentes o comparables de manera justa, y se concluye que deben ser tratadas de la misma manera. Porque se está equiparando la financiación de medios alternativos por parte de organizaciones internacionales con la financiación de medios por parte del régimen castrista.
Como si ambas fuentes de financiación fueran equivalentes y generaran los mismos efectos en la objetividad y la imparcialidad de la información que difunden los medios.
En primer lugar, los medios alternativos reciben financiamiento de organizaciones internacionales precisamente, para poder mantener su independencia editorial y ofrecer información que no es censurada por el régimen castrista.
En cambio, los medios financiados por el régimen castrista están subordinados a los intereses del gobierno y su línea editorial está fuertemente controlada por las autoridades. Comparar estas dos situaciones como si fueran equivalentes es incorrecto y no tiene en cuenta la realidad de la situación en Cuba.
Y muy importante es que esta falacia también se podría considerar como un intento de desviar la atención del verdadero problema, que es la falta de libertad de prensa en Cuba y la censura que se ejerce sobre los medios de comunicación independientes.
Al llamarle “cibernegocio” para referirse a estos medios es una forma de descalificación, no sería una ofensa si entendieran que “negociar” es intercambiar y que lucrar no es ni deshonesto ni inmoral. Que si es rentable el negocio es porque hay mercado, o sea hay demanda, y si hay demanda es porque hay escasez, dado que la competencia no es suficiente.
Como es el caso de los medios oficialistas que nadie soporta, a excepción de algunos en la generación perdida por la rigidez que les es otorgada con los muchos años de adoctrinamiento y autocensura. El oficialismo, con todo y monopolio, con sus historias distópicas, no es ni remotamente suficientes en cubrir las demandas verdaderas de la información real y cotidiana en la isla.
Entonces siguiendo la lógica que ellos aplican, si los medios alternativos tienen una fuente de financiación en organizaciones internacionales, especialmente de los EE. UU., y por eso no son imparciales, entonces las financiadas por el régimen castrista tampoco lo son, subordinadas a los caprichos de la clase dirigente o elite de poder “revolucionaria” dueña de un verdadero monopolio por muy “socialista” que se apellide. Tiene indeterminadamente más conflictos de intereses.
Cuando el verdadero debate podría ser: ¿por qué unos pueden como ciudadanos cubanos disponer de los recursos generados por todos los cubanos y otros no? O ¿cuáles de los medios mienten más a los cubanos, incluido el ocultamiento de la realidad imperante en la isla y fuera de ella?
En otras palabras, lo no falaz sería que, en lugar de atacar e intentar desacreditas a los medios independientes, se debería centrar en el debate real sobre el acceso de todos los ciudadanos cubanos a sus recursos públicos y en la transparencia de los medios de comunicación públicos, o sea de todos los cubanos.
Sin embargo, no se puede culpar completamente al pueblo cubano por su «ignorancia política«. Es importante tener en cuenta que el acceso a información independiente y crítica es extremadamente limitado en la isla.
Además, de que aquellos que se atreven a disentir o a criticar públicamente al régimen enfrentan represalias y persecución. Sumado a la abrumadora y agotadora propaganda política y las necesidades que impiden al cubano el mínimo tiempo siquiera para el ejercicio de pensar a patas sueltas.
Aunque no pocas veces nos hemos llamado cobardes, “cubardes”, a nosotros mismos. En lugar de culpar al pueblo cubano, es más productivo enfocar los esfuerzos en promover el acceso a información independiente y en fomentar la educación crítica y el pensamiento reflexivo. Solo así se puede empoderar a las personas para que puedan formarse su propia opinión y participar de manera consciente en el debate político.
«El comunismo no le arrebata a nadie el poder de apropiarse de los productos sociales (bienes creados socialmente, a través del trabajo social); solo el poder de servirse de esa apropiación para someter el trabajo ajeno» Nos cuenta el panfleto comunista en su teoría muy distante de lo que en la práctica hacen:
¿No es utilizar todos los medios de comunicación posibles, en función de “proteger” la “revolución” o sea la elite dirigente dominante, servirse de esa apropiación para someter al resto?
Con «ignorancia política» hago referencia a la falta de conocimiento y/o comprensión de los asuntos públicos, políticos y gubernamentales de la nación. Esta puede deberse, entre otras, a la falta de acceso a la información, la falta de interés o motivación para aprender sobre estos temas, o la falta de educación o formación en política imparcial.
La ignorancia política puede tener consecuencias negativas en la participación ciudadana y la toma de decisiones informadas, lo que a su vez puede afectar la calidad de la democracia y la gobernanza en una sociedad. Es, en definitiva, el resultado de este proceso de politización sesgada y alienación que ha impedido el desarrollo de una ciudadanía crítica y participativa en la isla.
«El peor enemigo del socialismo no es el capitalismo. Es la realidad» —Margaret Thatcher
La realidad es, volviendo al punto, que actualmente representa una verdadera falta de ética profesional del periodismo internacional (dado que el nacional es simple vocero del régimen y por ende parcializado y carente de ética per se…).
Especialmente desde que en diciembre del 2018 el régimen castrista por fin autorizara el internet en la red móvil, y los cubanos comenzaran una avalancha de verdades sobre la paupérrima situación del sistema de salud cubano, que encontró su acmé ante la crisis humanitaria y sanitaria por el colapso de los servicios de salud que fueron uno de los motores impulsores del estallido nacional del 11 de julio de 2021.
Lo altamente preocupante por indigno y deshonesto es que mientras el mundo hacía elogios al tratamiento de los pacientes oncológicos en Cuba, dentro de la isla llovían las denuncias por las condiciones en que se encuentra el Instituto Nacional de Oncología y Radiología de Cuba (INOR). Incluida la grave falta de medicamentos, el maltrato tanto a pacientes como a sus familiares y amenazas por parte de la Seguridad del Estado para que no se denuncien los problemas.
Así como denuncias sobre la corrupción institucional en cuanto al trato desigual, acompañada además de la segregación de trabajadores y profesionales por cuestiones políticas. Incluido el caso documentado de la expulsión del bioquímico e investigador, profesor Oscar Casanella Saint-Blancard por presión de la policía política (Seguridad del Estado), los abusos y violaciones del código ético médico cometidos contra la profesora Omara Ruíz Urquiola como paciente de dicho centro.
«Psicólogo cubano estalla en las redes por maltrato a pacientes con cáncer: “Pena, dolor y asco”: “… Es triste ver temprano en la mañana, lo mismo en días fríos o lluviosos, a esas mujeres con sus turbantes y otros pacientes con vendas en la cara, en el cuello o cualquier otra parte, con sus caras tristes y cansadas. Pasar tanto rato en los quicios de las tapas de concreto que hay en el suelo, agrupados unos sobre otros”» —Melanio Ayax Borrero.
También llueven las denuncias sobre el maltrato a pacientes y familiares. Las colas, las listas de espera, la dificultad para realizar las pruebas de laboratorio. La tristeza se apodera la nación y ni el humor está consiguiendo alejarnos de ella.
«“Lo que yo publico no es ninguna mentira. (…) Voy a borrar mis publicaciones cuando me muestren una sola prueba de que en ellas hay difamación o engaño”, expresó el enfermero, quien, dijo, seguirá denunciando las injusticias que ocurren en Cuba. “Todas las injusticias no vienen de afuera, en Cuba se cometen injusticias (…) Dejaron a un enfermero en la calle. Eso es un acto de cobardía”, destacó García Rodríguez» «“Mi baja fue forzada, en contra de mi voluntad y tramitada bajo amenaza y represión por elementos de la Seguridad del Estado y de la directiva del centro, por ejercer mi derecho de libertad de expresión y de pensamiento”, denunció García Rodríguez, que estudia el quinto año de la carrera de Medicina.»
Así denunciaba su expulsión del INOR, el enfermero cubano Pedro Ariel García Rodríguez, por sus publicaciones en redes sociales. En una oleada de aplicación del Decreto-Ley 370, para aumentar el control y la censura sobre las publicaciones en redes sociales, con advertencias, multas y amenazas de presión.
Cualquier tipo de malas prácticas médicas son inaceptables y deben ser condenadas. En el caso específico de Cuba, existen informes de organizaciones internacionales y testimonios de personas denunciando que se han utilizado las prácticas médicas como una forma de represión política. Algo que se mantiene oculto a la mayoría dentro del secretismo del Estado y su monopolio en los medios de comunicación.
En particular, y por increíble que parezca, se ha reportado que algunos médicos y personal de salud en Cuba han participado en la tortura o maltrato de prisioneros políticos o disidentes. Así como involucrados en la negación o limitación del acceso a la atención médica a aquellos que expresan opiniones contrarias al régimen. También se han denunciado casos de médicos que reciben instrucciones de reportar información personal y política de sus pacientes al gobierno.
Estas prácticas son inaceptables y violan los principios éticos de la profesión médica, que incluyen el respeto por la dignidad humana, la autonomía del paciente y la confidencialidad. Además, el uso de la atención médica como una herramienta de represión política socava la confianza en el sistema de salud y perjudica a la población en general.
Por lo general, el castrismo utiliza a médicos militares, más comprometidos con el cumplimiento de las órdenes (que primero se cumplen y después se discuten), que con los mandamientos deontológicos de la profesión. Este modus operandi se evidencia en las brigadas paramilitares llamadas «Henry Reeve International Medical Brigade»
Resulta transcendental que se lleven a cabo investigaciones independientes y transparentes sobre estas denuncias y que se tomen medidas efectivas para prevenir y castigar cualquier abuso de poder por parte del personal de salud en Cuba. Pero para eso primero necesitamos la libertad de expresión y la prensa libre e independiente por todo nuestro hermoso archipiélago.
En ese sentido, dicha institución de salud también fue protagonista del escándalo del ‘agente Fernando‘ de la Seguridad del Estado, infiltrado como médico Carlos Leonardo Vázquez González, quien trabajó en los últimos años en la institución (INOR).
El propio director de la institución civil era un miembro activo del MININT: «Denuncian que doctor y director del Instituto de Oncología de Cuba era un coronel de la dictadura»
Es importante destacar que la situación de deterioro de la ética médica en Cuba no es un fenómeno reciente. Desde el inicio de la revolución, el régimen ha utilizado a los médicos y personal de salud como una herramienta de propaganda política, a menudo enviándolos a misiones en el extranjero para promover la imagen internacional de Cuba y recaudar divisas.
Estas misiones, que se presentan como actos de solidaridad y cooperación, en realidad son una forma de explotación laboral y violación de los derechos humanos de los trabajadores sanitarios cubanos, que son sometidos a normas represivas que limitan su libertad, privacidad y dignidad.
Según Human Rights Watch, Cuba ha enviado más de 400.000 trabajadores de la salud a 164 países desde 1963. Sin embargo, estas misiones no son voluntarias ni altruistas. Los médicos cubanos que participan en ellas están sometidos a normas represivas que vulneran sus derechos fundamentales, como la libertad de expresión, asociación y movimiento, así como la privacidad.
Por ejemplo, se les prohíbe tener relaciones o amistades con personas que tengan opiniones contrarias a la revolución cubana o que promuevan un modo de vida diferente al socialista. Además, se les retiene una parte sustancial de su salario y se les amenaza con sanciones penales si abandonan su trabajo.
En el libro «Honor bound: American prisoners of war in Southeast Asia, 1961-1973» de Stuart I. Rochester, se hace referencia a la presencia de personal sanitario cubano en Vietnam del Norte, donde brindaron atención médica a los soldados norvietnamitas y también a los prisioneros de guerra estadounidenses. Según el libro, algunos prisioneros de guerra estadounidenses fueron atendidos por médicos cubanos y, en general, recibieron atención médica adecuada.
Sin embargo, el libro también menciona que el personal sanitario cubano estaba a menudo presente en las sesiones de interrogatorio y tortura de los prisioneros de guerra estadounidenses, y que a veces incluso participaba en las mismas.
Según el autor, esto sugiere que el personal sanitario cubano no solo estaba cumpliendo con su deber de brindar atención médica, sino que también estaba involucrado en actividades de inteligencia y represión política.
En general, el libro sugiere que la presencia del personal sanitario cubano en Vietnam del Norte no fue solo para brindar atención médica, sino que también tenía un propósito político y militar más amplio.
Según testimonios de excombatientes y prisioneros de guerra estadounidenses, los médicos cubanos participaron activamente en las sesiones de interrogatorio y tortura que se llevaban a cabo en el campo de prisioneros conocido como «el Zoológico«, donde se alojaban los pilotos derribados por el ejército norvietnamita.
Los métodos de tortura empleados por los médicos cubanos eran crueles e inhumanos, e incluían golpes, descargas eléctricas, quemaduras, inyecciones de sustancias tóxicas, privación del sueño y del agua, entre otros.
Los médicos cubanos también se encargaban de certificar la muerte o la supervivencia de los prisioneros después de las sesiones de tortura, y en algunos casos incluso realizaban autopsias para extraer órganos o tejidos que podían ser útiles para fines científicos o militares.
La participación de los médicos cubanos en las torturas en Vietnam es una mancha indeleble en la historia de la medicina cubana, que contradice los principios éticos y humanitarios que deben regir esta noble profesión. Es también una prueba más de la hipocresía y la falta de escrúpulos del régimen cubano, que se jacta de ser un ejemplo de solidaridad y cooperación internacional, mientras viola sistemáticamente los derechos humanos dentro y fuera de su territorio.
Estas atrocidades fueron cometidas con el consentimiento y el apoyo del gobierno cubano, que consideraba a los prisioneros como «enemigos» y «agentes del imperialismo». Los médicos cubanos que se negaban a participar en las torturas eran amenazados con represalias o con ser enviados al frente de batalla. Algunos de ellos sufrieron graves traumas psicológicos y morales, por lo que tuvieron que hacer o presenciar.
Vietnamese NLF Victory Map.
Los gobiernos que reciben o solicitan la asistencia de médicos cubanos deberían exigir al gobierno cubano que respete los derechos laborales y personales de estos trabajadores, así como que rinda cuentas por las violaciones cometidas en el pasado y en el presente. Los médicos cubanos merecen trabajar en condiciones dignas y libres, sin ser utilizados como instrumentos políticos o económicos por una dictadura que los oprime y los explota.
Mientras el pueblo trata de sobrevivir a tanta miseria e insalubridad, plagado de escasez de todo tipo, especialmente la de medicamentos, lanzando llamados desperados al mundo exterior, salen científicos cubanos anunciando los supuestos avances biotecnológicos de la inmensa empresa estatal cubana, que exporta productos médicos a más de 73 países del mundo.
Es entonces cuando afloran las preguntas de ¿cómo es posible que se culpe al embargo económico, mal llamado por el castrismo “bloqueo”, de todo mal en la isla, al mismo tiempo que se asegure tener comercio internacional con más de 180 países?
Esto indica una contradicción en su argumento, porque si hay recursos disponibles para exportar, entonces no se puede atribuir la pobreza y la miseria exclusivamente al embargo. Además, esta contradicción es indicativa directa de la falta de transparencia en la gestión de recursos y la falsa “distribución equitativa” de los mismos en Cuba.
La biotecnología es una ciencia que utiliza organismos vivos o sus derivados para crear o modificar productos o procesos con fines diversos, como la salud humana, la agricultura o el medio ambiente. Cuba cuenta con un complejo empresarial estatal que agrupa a más de 30 instituciones dedicadas a la investigación, producción y comercialización de productos biotecnológicos.
Según las cifras oficiales, este sector genera más de 2.000 millones de dólares al año en exportaciones a más de 70 países, principalmente de América Latina, África y Asia. Sin embargo, esta supuesta prosperidad contrasta con la situación de precariedad y escasez que vive el pueblo cubano, especialmente en materia de salud.
Mientras el gobierno presume de sus avances en vacunas contra el covid-19 o el cáncer, los hospitales carecen de los recursos más básicos, como medicamentos, material sanitario o agua potable. Los pacientes tienen que llevar sus propias sábanas, alimentos y hasta jeringuillas. Los médicos trabajan en condiciones infrahumanas y reciben salarios miserables. Y todo aquel que se atreva a denunciar esta realidad son perseguidos y reprimidos.
¿Cómo se explica esta paradoja? ¿Cómo es posible que Cuba exporte productos biotecnológicos mientras su población sufre una crisis humanitaria?
La respuesta está en la falta de transparencia y democracia que caracteriza al régimen castrista. El sector biotecnológico es uno de los pilares económicos del gobierno, que lo utiliza como una herramienta política y diplomática para obtener beneficios e influencia en el exterior. Al mismo tiempo, el gobierno controla toda la información sobre este sector, ocultando sus verdaderos costes y resultados.
Por ejemplo, el gobierno no revela cuánto invierte en investigación y desarrollo biotecnológico, ni cuánto gasta en subsidios y exenciones fiscales a las empresas estatales. Tampoco permite la participación ni el escrutinio de la sociedad civil ni de la comunidad internacional en el desarrollo y la evaluación de sus proyectos biotecnológicos.
El gobierno manipula las estadísticas sanitarias para mostrar una imagen distorsionada de la realidad. Así, Cuba se presenta como un país con una alta esperanza de vida y una baja mortalidad infantil, pero sin tener en cuenta los factores que influyen en estos indicadores, como la emigración masiva o el aborto selectivo.
La biotecnología podría ser una fuente de progreso y bienestar para Cuba si se gestionara con criterios científicos, éticos y sociales. Pero mientras persista un sistema autoritario y opaco que impone su voluntad sobre la voluntad del pueblo, la biotecnología seguirá siendo un instrumento al servicio del poder y no del pueblo.
En conclusión, la biotecnología en Cuba es un ejemplo más de cómo el régimen castrista utiliza la ciencia como un instrumento de propaganda y control social, sin importarle el bienestar de su pueblo. Es necesario exigir más transparencia y rendición de cuentas al gobierno cubano sobre este sector, así como apoyar a los científicos y críticos que trabajan por una biotecnología al servicio de la sociedad y no del poder.
Todo transcurre mientras que la falta de medicamentos, de suministros médicos y equipos, junto con la falta de personal médico y el deterioro de las infraestructuras sanitarias, es una aplastante realidad que afecta a todos los cubanos de a pie.
Y es, en este contexto de la venta de medicamentos al exterior, más que una forma de obtener ingresos para los famosos “programas sociales” que, en la práctica, resultan ser verdaderos fantasmas, es una clara falta de consideración hacia la población cubana que sufre.
Muchas veces, si no las más, los medicamentos que se encuentran en las farmacias estatales (únicas) son de tan mala calidad y no cumplen con los estándares internacionales, que sería imposible exportarlos, en contraste con la calidad de los exportados.
La maquinaria propagandística del régimen castrista ha logrado esparcir no solo el mito de “potencia médica” sino de que goza de un poderoso sector farmacéutico, biotecnológico y producciones biomédicas. Y aunque no es menos cierto que dentro del caos de todos los sectores de la deprimente industria cubana la industria biotecnológica y médico-farmacéutica es la mejor estructurada.
El mito es fácilmente desmontable cuando mídase por donde se mida, si se hace objetivamente. Mientras el régimen alardea del sistema de investigación, desarrollo e innovación (I+D+i), la producción científica de calidad e impacto es deprimente, así como el número de patentes internacionales.
Como credenciales se esparcen la capacidad autónoma de satisfacer gran parte de la demanda nacional de medicamentos. Pero no se aclara que ese número de fármacos es irrisorio comparado a la media y los estándares internacionales. También se desvanece en la retórica nepotista que el impacto multiplicador sobre el resto de la economía es prácticamente nulo.
La situación de Cuba es una de las más dramáticas y complejas del continente americano. La isla, que lleva más de 60 años bajo el control de un régimen comunista, ha sufrido las consecuencias de la represión, el aislamiento, la escasez y la violación sistemática de los derechos humanos de sus habitantes.
Esta es la verdad sobre el abandono de la comunidad internacional a la realidad existente dentro de la isla cárcel. Es así como funciona parte de la maquinaria propagandística del régimen castrista, utilizando campañas internacionales como ecos, que le legitiman y lavan sus crímenes ante el mundo.
Está más que claro que el totalitarismo autocrático castrista utiliza la propaganda y la manipulación de la información para justificar sus acciones y presentarse como una víctima de la intervención extranjera, cuando en realidad es un régimen que ha violado, y viola, los derechos humanos y las libertades civiles de los cubanos durante décadas.
El régimen castrista ha utilizado el discurso antiimperialista y el bloqueo económico de Estados Unidos como excusas para justificar su fracaso económico y social, y para desviar la atención de sus propias responsabilidades.
Pero en realidad el «Embargo» no impide que Cuba pueda comerciar con otros países ni que reciba ayuda humanitaria. De hecho, Cuba es uno de los países que más cooperación internacional recibe en el mundo.
El régimen castrista ha contado con el apoyo político y diplomático de países aliados como Venezuela, Nicaragua, Bolivia, China o Rusia, que han bloqueado o minimizado las iniciativas internacionales para condenar las violaciones de derechos humanos en Cuba.
Asimismo, ha recibido el respaldo de organizaciones e intelectuales afines a su ideología, que han ignorado o negado la realidad del pueblo cubano y han criminalizado a los disidentes y opositores.
El régimen castrista ha rechazado cualquier tipo de diálogo o transición democrática en Cuba, y ha respondido con más represión y censura a las demandas sociales. Los manifestantes del 11-J fueron detenidos arbitrariamente, golpeados, torturados y sometidos a juicios sumarios sin garantías procesales.
Muchos de ellos han recibido condenas desproporcionadas que superan los 20 años de cárcel por el delito de sedición. Además, el gobierno ha cortado el acceso a internet y las redes sociales para impedir la comunicación y la movilización ciudadana.
La comunidad internacional tiene la responsabilidad de ser crítica, informada y coherente en la defensa de los derechos humanos y las libertades civiles en todo el mundo. Esto implica no caer en trampas propagandísticas de regímenes totalitarios y brindar un apoyo adecuado a aquellos que buscan la libertad y la democracia en lugares como Cuba.
La promoción de los derechos humanos y las libertades individuales es un objetivo fundamental de la comunidad internacional. Es responsabilidad de los Estados y de los ciudadanos defender y proteger estos derechos en todas partes del mundo.
No es posible aceptar ciegamente que un régimen que viola los derechos humanos sea un estado de derecho protector de la vida y la felicidad ciudadana. Eso es un doble rasero imperdonable y amoral del que la comunidad internacional no debería ser partícipe.
La comunidad internacional no debe abandonar la situación en Cuba y debe mantenerse informada sobre la situación en la isla y presionar al régimen para que respete los derechos humanos y las libertades civiles.
Puesto que la presión internacional puede ser efectiva en contribuir para obligar al régimen a respetar los derechos humanos y las libertades civiles, pero es importante que esta presión se ejerza de manera coherente y en línea con los valores y principios democráticos.
Esto implica evitar la hipocresía y asegurarse de que se apliquen los mismos estándares a todos los regímenes autoritarios y violadores de derechos, sin importar su orientación política.
Finalmente, es importante escuchar y apoyar a los ciudadanos de Cuba, quienes son los protagonistas de su lucha por la libertad y la democracia. Debemos estar atentos a sus demandas y necesidades, y trabajar en solidaridad con ellos para encontrar soluciones pacíficas y sostenibles.
*PD:
La frase «Redistribución socialista o la ‘plusvalía’ socialista de facto de ir lucrando con lo ajeno» parece implicar que, en los sistemas socialistas, la redistribución de la riqueza es presentada como un medio para corregir las desigualdades económicas, pero en realidad se logra a través de la generación de plusvalía, es decir, la apropiación de la producción de los trabajadores por parte del Estado o de la élite gobernante.
Sugiere además que este sistema es injusto porque se beneficia de la explotación de los trabajadores, quienes son forzados a trabajar por salarios bajos y no tienen la libertad de negociar mejores condiciones de trabajo o cambiar de empleo.
La «redistribución socialista» no es más que una excusa para justificar la apropiación forzada de la producción de aquellos que han trabajado duro para crearla. La supuesta «plusvalía» que se genera en un sistema socialista es en realidad una forma de esclavitud asalariada, en la que los trabajadores son explotados y privados de la libertad de elegir su propio destino económico.
Es una práctica inmoral y éticamente repugnante, que busca enriquecer a los líderes del régimen a costa del sufrimiento del pueblo trabajador. No hay nada noble en robar a los productores para dar a los no productores, y la idea de que el socialismo pueda ser una solución justa o equitativa a los problemas económicos es un mito peligroso que solo ha llevado a la opresión y la miseria.
Agencia EFE. (2008, 29 de enero). McCain acusa a interrogadores cubanos de torturar a presos de EEUU en Vietnam. Reuters.
Agencia EFE. (2013, 23 de enero). Venezuela dice que el cable submarino con Cuba está operativo. El Mundo.
Alarcón de Quesada, R. (2007, 26 de julio). La cubanía. La Jornada.
Asch, S. E. (1955). Opinions and Social Pressure. Scientific American, 193(5), 31–35.
Bonhoeffer, D. (1953). Widerstand und Ergebung [Cartas y apuntes desde el cautiverio]. Gütersloher Verlagshaus.
Brant, S. (1494). Das Narrenschiff [La nave de los necios].
CiberCuba. (2021, 23 de noviembre). Psicólogo cubano estalla en las redes por maltrato a pacientes con cáncer: “Pena, dolor y asco”.
CiberCuba. (2021, 3 de diciembre). Enfermero del oncológico de La Habana denuncia que lo expulsaron por sus publicaciones en redes sociales.
CiberCuba. (2022, 29 de junio). Pese a la escasez en Cuba, el gobierno vende medicamentos a México por unos 84 millones de dólares.
Correa, C. (2022, 13 de febrero). ¿Cómo se comporta el cáncer en Cuba? Granma.
Domínguez Michael, C. (2016, 27 de noviembre). Un dictador en la intimidad. El País.
Epícteto. (c. 135). Enquiridión.
Fundación Wikimedia. (s.f.-a). Disonancia cognitiva. En Wikipedia.
Fundación Wikimedia. (s.f.-b). Sesgo cognitivo. En Wikipedia.
Gutierrez, O. (2018, 25 de mayo). Prisioneros de Guerra: Las Torturas de Fidel Castro en Vietnam. Directorio Democrático Cubano.
Human Rights Watch. (2020, 23 de julio). Cuba: Repressive Rules for Doctors on Foreign Missions.
Infobae. (2021, 9 de mayo). La desgarradora entrevista a Luis Manuel Otero Alcántara desde su casa en La Habana: “Estamos traumatizados, por eso la gente tiene que emigrar”.
Juanes Sánchez, W. (2022, 27 de abril). Medios dependientes del cibernegocio contra Cuba. Cubadebate.
King, M. L., Jr. (1963, 28 de agosto). I Have a Dream [Discurso]. Marcha en Washington por el trabajo y la libertad, Washington, D.C., EE. UU.
Laje, A. (2023). La generación idiota: Una crítica al adolescentrismo. Unión Editorial.
Marco Aurelio. (c. 180). Meditaciones.
Marx, K., & Engels, F. (1848). Manifiesto del Partido Comunista.
Matute, H. (2019). Nuestra mente nos engaña. Shackleton Books.
McGuire, J. W., & Frankel, L. B. (2005). Mortality Decline in Cuba, 1900-1959: Patterns, Comparisons, and Causes. Latin American Research Review, 40(2), 83-116.
Mendoza, P. A., Montaner, C. A., & Vargas Llosa, A. (1996). Manual del perfecto idiota latinoamericano. Plaza & Janés.
Nietzsche, F. (1883). Also sprach Zarathustra [Así habló Zaratustra]. Ernst Schmeitzner.
Ortega y Gasset, J. (1930). La rebelión de las masas. Revista de Occidente.
Pentón, M. J. (2020, 26 de agosto). ‘La persona que sabe, sufre’. Ariel Ruiz Urquiola, huelguista por la falta de medicamentos de su hermana. CiberCuba.
Rainsford, S. (2012, 26 de mayo). El internet cubano sigue lento a pesar del supercable venezolano. BBC Mundo.
Redacción de CiberCuba. (2021, 25 de febrero). Mientras los cubanos no tienen medicinas, BioCubaFarma asegura que exporta a 73 países.
Ritter, A. R. M. (2004). The Cuban Economy. University of Pittsburgh Press.
Rochester, S. I., & Kiley, F. (1998). Honor Bound: American Prisoners of War in Southeast Asia, 1961-1973. Naval Institute Press.
Tabori, P. (1959). The Natural Science of Stupidity. Chilton.
Vargas Llosa, M. (2010, 7 de diciembre). Elogio de la lectura y la ficción [Discurso de aceptación del Premio Nobel]. Academia Sueca.
Von Mises, L. (1949). Human Action: A Treatise on Economics. Yale University Press.
Werber, B. (1991). L’Encyclopédie du savoir relatif et absolu. Albin Michel.
«Ninguna cantidad de evidencia logrará convencer a un idiota» —Mark Twain
Algunas personas permanecen tan arraigadas en sus propias creencias y perspectivas de la vida que el maravilloso proceso de descubrir la verdad les resulta demasiado difícil y terriblemente doloroso. Puesto que a menudo escudriñar la verdad requiere cuestionar y desafiar sus propios prejuicios, y estar dispuestos a aceptar nuevas perspectivas y puntos de vista diametralmente opuestos a los suyos.
Al no estar dispuestas a considerar o aceptar información contraria a lo que ya ocupa su sistema de creencias, suele resultar sumamente frustrante y/o desafiante para aquellos que buscan persuadir o convencer a alguien que de esa forma está siendo terco o cerrado de mente.
Desde la perspectiva cognitiva conductual, la destrucción creativa puede entenderse como un proceso de cambio que implica la salida de la zona de confort y la ruptura de paradigmas y creencias establecidas. Este proceso requiere de un esfuerzo cognitivo importante, ya que implica un cambio en la forma de pensar y actuar, lo cual puede generar cierta resistencia en algunas personas.
En este sentido, la destrucción creativa puede ser vista como un desafío que requiere de una disposición para el cambio y la experimentación, lo cual no siempre es fácil de lograr. Sin embargo, se considera que este proceso puede tener efectos positivos en el bienestar psicológico y en la calidad de vida de las personas, al permitirles desarrollar nuevas habilidades y capacidades, así como ampliar su visión del mundo y su capacidad de adaptación a situaciones nuevas y desafiantes.
Para quienes aspiramos a ilustrarnos con la verdad, y su búsqueda nos resulta emocionante y gratificante, no dejamos de recurrir con paciencia a la comprensión y respeto a que no todas las personas están dispuestas o son capaces de aceptar, y/o comprender la verdad. Dado que la mayoría de las veces necesita fuertes cambios en su forma de pensar que repercuten en la de actuar.
En ese sentido, no pocos consideran que en lugar de intentar persuadir a alguien que es terco o habita en la necedad, es más eficaz enfocarse en aquellos que están dispuestos a escuchar y considerar diferentes perspectivas. De cierta forma, los amantes de la verdad encuentran siempre esa ruta por la inteligencia emocional que logren vislumbrar el camino de salida de nuestra propia ignorancia.
A fin de cuantas la verdad es como ese continuo viaje en espiral que tiende al infinito, en el que estamos explorando, descubriendo, aprendiendo y evolucionando, ayudándonos a crecer y desarrollarnos como personas, como miembros de grupos y como sociedad. Es un esfuerzo que requiere humildad, paciencia, respeto y una mente abierta para poder considerar diferentes perspectivas y seguir evolucionando en nuestra comprensión del mundo.
«Verdad viene de Alétheia. “A” es una partícula privativa, “lethia” es el lethos, el olvido, del olvido viene el río Leteo, que hay que cruzar para llegar al Tártaro. La verdad es quitar el velo, el olvido. La verdad es recordar. Desolvidar. Así está en Parménides. Veritas, en latín, no tiene la misma profundidad. La verdad está siempre en todas partes» —Antonio Escohotado
Es ampliamente reconocido que la realidad puede resultar difícil de aceptar para algunos, especialmente aquellos que han sido educados en sistemas dogmáticos o ideologías rígidas que limitan su perspectiva y les impiden cuestionar la información que reciben.
Es el caso de quienes todavía conviven bajo las sobras del “Volksgeist « un término alemán que se refiere al “espíritu del pueblo” o al “carácter nacional”, relacionado con el llamado espíritu delHomo sovieticus, esa “alma de la nación rusa” que los predispone a aferrarse a sus implantadas e importadas dogmáticas ideas, como nuestra variante antropológica y cultural, el que doy por nombre Homo Revolucionarius kubinskiy, para quien la realidad tal como es, puede resultar un ingente desafío.
Cuando estos individuos son confrontados con argumentos y se les acorrala con datos contrastables e irrefutables que no concuerdan con sus creencias, dogmas y esquemas de pensamiento aprendidos, a menudo recurren a la irracionalidad, el sentimentalismo implantado y la evasión a toda costa de la disonancia cognitiva que les genera. Eludiendo además su responsabilidad personal, así como la de dentro del grupo y para con los demás.
En una forma de enterrar la cabeza en la propia mentira, como el avestruz, para no tener que enfrentar la verdad, negando así la realidad que se les presenta y a la que realmente pertenecen. Es una muestra más de la complejidad humana y de la forma en que nuestras creencias pueden limitar nuestra comprensión del mundo. Terminando en una atmósfera surrealista y alienante que caracteriza y sobrepasa el imaginario Kafkiano.
Esto desde la psicología social podría explicarse parcialmente mediante la perseverancia de las creencias, haciendo referencia a la tendencia de las personas a mantener sus creencias y actitudes incluso después de recibir información que las contradice. Es decir, una vez que se ha formado y arraigada una creencia, esta tiende a persistir y resistir el cambio, incluso en presencia de evidencia que sugiere lo contrario.
Esta perseverancia puede tener varios trasfondos, como la resistencia cognitiva, que ocurre cuando las personas filtran o interpretan selectivamente la información que reciben para evitar que contradiga sus creencias preexistentes. También puede estar influenciada por factores emocionales, como la necesidad de mantener una sensación de coherencia o control sobre el mundo.
Una fuerte perseverancia de las creencias puede tener importantes consecuencias, ya que puede llevar a las personas a mantener creencias falsas o desactualizadas, incluso cuando se enfrentan a información que sugiere lo contrario. Por lo tanto, es importante ser conscientes de esta tendencia y estar abiertos a revisar y actualizar nuestras creencias y actitudes a medida que se presenta nueva información.
Esta perseverancia genera y/o acompaña una especie de “intolerancia a la incertidumbre” representa un estado en el que los individuos aún expuestos a bajos grados de incertidumbre, situaciones inciertas o ambiguas, tendrán una respuesta desproporcionada hacia ella, generando una fuerte reacción emocional, con excesiva preocupación catastrófica, generadora de gran estrés, de agresividad y violencia. Por lo que la mayoría de las veces su respuesta inicial hacia ella resulta en evitarla o tratar de eliminarla o controlar estas situaciones a toda costa.
Al Homo Revolucionarius kubinskiy le han sustituido abruptamente su Dios, por la “Revolución Socialista” más que “cubana”, convertido así en aquel último hombre de Nietzsche, aquel que prefiere que un constructo distópico, una ambigüedad disfrazada de deidad le salve de sí mismo, para no enfrentar la realidad de que estamos solos y el ingente esfuerzo por salvarse a sí mismo en la búsqueda de la verdad.
Visto así, el Homo Revolucionarius kubinskiy es un individuo conformista, adaptado a una sociedad homogénea y mansa, con una baja capacidad de razonamiento crítico, un grado de ignorancia y falta de motivación que le impiden buscar nuevos retos y superar los límites. Su sesgada cultura y estrecho espectro de educación le llevan a conformarse a los valores y normas establecidos sin cuestionarlos, lo que le lleva a una falta de madurez personal y una carencia de propósito y significado en la vida.
Continúa vagando en el tiempo como ese hombre masa de Ortega y Gasset, quienes, desde una perspectiva psicoanalítica, se puede decir que ambos comparten una fuerte dependencia de una figura de autoridad, ya sea un líder político carismático o una ideología embaucadora, para establecer su identidad y sentido de pertenencia. Ambos pueden tener una baja tolerancia a la ambigüedad y la incertidumbre, prefiriendo soluciones simplistas y estereotipadas a problemas complejos.
El Homo Revolucionarius kubinskiy atesora una fuerte necesidad de pertenencia y afiliación a un grupo colectivo, y la subordinación de los intereses individuales a los intereses del grupo o de la ideología. Así, su sentido de identidad está construido en gran medida alrededor de su relación con el constructo distópico de la “revolución cubana”. Esta necesidad de adhesión podría ser el resultado de una serie de factores, incluyendo la historia y la cultura cubana, así como experiencias personales de marginalización o exclusión social.
En términos sociológicos, el Homo Revolucionarius kubinskiy podría ser visto como un individuo que se encuentra en una posición subordinada con relación al poder establecido, que encuentra en la pertenencia a un grupo “revolucionario” una forma de ejercer cierta influencia y control sobre los otros y su entorno. Un cobarde que arrodilla su moral ante la de la muchedumbre castrista.
En términos de educación y grado de ignorancia, el Homo Revolucionarius kubinskiy permanece profundamente influenciado por un sistema educativo altamente politizado y profundamente sesgado, que fomenta una ideología revolucionaria y excluye ideas o pensamientos que se consideran opuestos a ella.
Esto puede limitar su capacidad para cuestionar críticamente las suposiciones y creencias fundamentales de su ideología desde edades muy tempranas de la vida. Presentando y reforzando una vez más la dificultad para aceptar información o argumentos que no concuerden con su visión del mundo y para considerar perspectivas diferentes a la suya.
En términos neurocognitivos, el Homo Revolucionarius kubinskiy acentúa su resistencia al cambio y su ya fuerte tendencia a la conformidad con las normas y expectativas sociales del grupo. Muestra una tendencia a la polarización cognitiva, es decir, a pensar de manera dicotómica, en términos de blanco y negro, sin reconocer las complejidades y matices de la realidad.
Reflejo directo, además de una baja tolerancia a la frustración, por ser más propenso a la polarización de pensamiento y a la adopción de posiciones extremas, manifiesto en su tendencia a reaccionar de manera emocional ante situaciones de tensión o conflicto.
«El hecho de que personas jóvenes, inteligentes y bien intencionadas estén dispuestas a llamar blanco al negro es una situación preocupante. Nos hace dudar de nuestros sistemas educativos y de los valores que guían nuestro comportamiento» —Solomon Eliot Asch, (1955).
En la forja de su carácter y personalidad, el Homo Revolucionarius kubinskiy parece ser influenciado por un fuerte sentido de identidad colectiva basado en su pertenencia a la ideología revolucionaria del gobierno cubano. Por lo que su conducta se caracteriza por la lealtad supuestamente inquebrantable a la “causa” revolucionaria, así como por la disposición a actuar violentamente en contra de aquellos que consideran una amenaza a su sistema político, por muy inhumano o irracional que esto sea.
Esa inmadurez personal adquirida y tribal del Homo Revolucionarius kubinskiy contribuye a las dificultades para asumir responsabilidad por sus acciones, y repercutiendo incluso en su forma de establecer relaciones interpersonales satisfactorias, especialmente con aquellos que no comparten su pensamiento gregario.
Representa así, otra reencarnación de la “estupidez humana”, esa condición universal y atemporal a lo largo de la “Historia de la estupidez humana” según Paul Tabori, que como fenómeno personal no determinado por la herencia o las influencias externas, sino que es el resultado de su propio comportamiento y duro esfuerzo personal por alcanzar y mantener ciertos grados de estupidez en muchas de sus variadas formas, como la jactancia, la codicia, la vanidad, la credulidad, el conformismo, el temor, los mitos y el prejuicio.
Esta perturbadora estupidez, originada por una mezcla de legalismo y de utopías que ya le va costando más a la humanidad que el resto de todos los males, incluidas por supuesto las guerras. Es además harto difícil de erradicar, habiendo sobrevivido a innumerables impactos directos de críticas y burlas a lo largo del tiempo, sin apenas haber sido perjudicada ni en lo más mínimo.
Como personificación de la idiotez humana, el Homo Revolucionarius kubinskiy, es el prototipo al que el paternalismo del Estado totalitario le mantiene aún más enajenado, en un estado de adolescentismo crónico, dentro de los límites al pensamiento en su “generación idiota” de la que nos ilustra Agustín Lage, dotada de total la falta de compromiso y responsabilidad cívica, de actitud apática y desinteresada en los asuntos públicos que contribuye a perpetuar los problemas y desafíos que enfrenta la sociedad.
Todo para terminar, siendo otro idiota latinoamericano más, retratado por Plinio Apuleyo Mendoza, Carlos Alberto Montaner y Alvaro Vargas Llosa. Ese típico conformista, cuya falta de educación, y cultura lo somete a la superficialidad simplista reflejada en su falta de responsabilidad personal y de compromiso con la sociedad. Acólitosdel populismo, carentes de interés real por el desarrollo del país, sin disposición alguna a trabajar por el bien común. Monumentos inamovibles al verdadero obstáculo para el progreso y la prosperidad de nuestra región.
Así adquiere su boleto a la infamosa «La nave de los necios» ya cargada de otro montón de “insensatos”, el Homo Revolucionarius kubinskiy, vagando por su inacabable trasegar hacia constructos mal paridosdurante el sueño de la razón, los espejismos oníricos de “Comungania” y “Socialgonia”, sin haber salido jamás de su natal “Archipiélago kubinskiy”.
Intoxicados, habitan en ese estado quiescente de profunda “necedad” mortalmente anunciada por Dietrich Bonhoeffer, inmersos como zombies en esa especie de “complacencia peligrosa” que lleva a las personas a aceptar y apoyar el mal sin aparentemente darse cuenta de las consecuencias.
Un estado de ignorancia extrema, en el que su falta de fe, de conciencia crítica, y compromiso moral consigo mismo, y con la sociedad, les impide reconocer su propia estupidez y limitaciones, imposibilítanosle la capacidad de desarrollar una comprensión profunda y auténtica del mundo en el que viven. Reflejándose conductualmente en su profunda falta de responsabilidad individual y colectiva.
La “necedad” en su grado extremo en el Homo Revolucionarius kubinskiy se palpa en su falta de capacidad para razonar críticamente y cuestionar las ideas y creencias que le han inculcado. Esto ha llevado a una aceptación ciega de la ideología más castrista que verdaderamente revolucionaria, sin la capacidad no solo de considerar o respetar siquiera otras perspectivas o puntos de vista.
Si no que no logra ver claramente los límites entre el sí mismo, y la “Revolución”, la “Patria”, y el “Estado”. Vagando en un lodazal donde la doctrina y dogmas colectivos dictan, terminan moldeando y definiendo los conceptos y contornos de la moral y la ética. No logra determinar en qué punto termina el deber del Estado (Poder) como protector autorizado, y el pueblo, al que teóricamente debería proteger.
El Homo Revolucionarius kubinskiy ha sido programado para creer que todo lo que se opone al régimen es un enemigo del pueblo, sin tener en cuenta los derechos humanos básicos o las libertades civiles. Esta falta de capacidad para considerar los derechos y necesidades de los demás, incluso aquellos que no comparten su ideología, ha llevado a una justificación de la represión y la opresión no solo del pueblo cubano, sino de él mismo como su ciudadano.
Además, esa necedad le ha llevado a una falta de responsabilidad personal y una dependencia excesiva del Estado, incluso en situaciones en las que el Estado ha demostrado no ser capaz de brindar soluciones efectivas. Esta dependencia que implica la pérdida de iniciativa y la falta de creatividad e innovación, lo que ha impedido el progreso y el desarrollo de la sociedad cubana.
«La necedad es la madre de todos los males» —Cicerón
Se trata de la necedad como epidemia, de la que alertó el teólogo y pastor luterano alemán, Dietrich Bonhoeffer que a menudo es considerada peor que la maldad debido a que implica una cruel ignorancia voluntaria, una falta de conocimiento o entendimiento que ocasiona acciones dañinas o destructivas.
Y que, a diferencia de la maldad, que puede ser motivada por una variedad de factores, incluyendo la ambición, la codicia o la venganza, la necedad se basa en la absurda negación o rechazo de la verdad y la evidencia disponible.
Bonhoeffer argumentó que la necedad es peligrosa porque conduce a la indiferencia y la inacción frente a las injusticias y frente al mal en el mundo, y a menudo se utiliza como una forma de justificar la falta de acción.
La maldad puede ser el resultado de la elección deliberada de causar daño a otros, mientras que la necedad puede dar como resultado un daño no intencional, pero no por eso menos grave. La necedad también suele ser difícil de combatir, ya que aquellos que la sufren a menudo no están dispuestos a aceptar información nueva o diferente que contradiga sus creencias arraigadas. Esto puede ocasionar un estancamiento y una falta de progreso en la búsqueda de soluciones a los problemas, lo que puede tener consecuencias graves para la sociedad en general.
En lugar de aceptar la necedad, Bonhoeffer llamó a las personas a comprometerse con la verdad, la justicia y la responsabilidad, incluso si eso significa salir de su zona de confort y enfrentar riesgos y consecuencias.
Pero el Homo Revolucionarius kubinskiy convertido en un ente autómata al que su dependencia del Estado paternalista le ha causado esa baja capacidad de lidiar con la ausencia de certezas en los razonamientos. Con la imposibilidad de salidas fáciles ante problemas complejos, que les predispone a reaccionar emocionalmente cuando enfrentan problemas que generan incertidumbre, impidiéndole lo que se conoce en psicología como la necesidad de cierre cognitivo, que le brindan la seguridad y la certeza de los pensamientos absolutistas, y profundamente polarizados, para los que solo existen o son relevantes las categorías dicotómicas, lo bueno y lo malo, la “revolución socialista” o la “contrarrevolución mercenaria”.
Esta necesidad de cierre cognitivo, o sea su incapacidad para vivir sin respuestas y de pensamiento dogmático absoluto, puede llevar al Homo Revolucionarius kubinskiy a un estado autoritario y perjuiciosos personales de arrogancia, al cerrarse a nuevas ideas y a nuevas perspectivas, que le impide reconocer la complejidad y la diversidad de la realidad, lo que limita su capacidad para adaptarse y responder de manera efectiva a los desafíos que enfrenta la sociedad.
Además, esta falta de apertura y flexibilidad en el pensamiento extremista y rígido puede llevar a la intolerancia hacia quienes tienen perspectivas diferentes, y a la negación de la diversidad y la complejidad de la realidad.
Esa necesidad de cierre cognitivo para evitar la disonancia cognitiva es un rasgo distintivo del Homo Revolucionarius kubinskiycon un esquema de pensamiento intolerante al que disiente. El mismo que vocifera bazofias revolucionarias en los inmorales e inhumanosactos de repudio que practican los castristas.
«La incertidumbre es una margarita cuyos pétalos no se terminan jamás de deshojar» —Mario Vargas Llosa
Para las neurociencias y las ciencias sociales, aunque no hemos sido, ni somos los únicos, los cubanos actualmente somos el vivo ejemplo de cómo todo un pueblo puede sufrir de una especie de fanatismo tal que termina quedando ciego ante todo lo que pueda poner en riesgo la doctrina para la que le han programado.
Y como algunos ya quizás sospecharan a lo que hago referencia es a las distorsiones cognitivas y en particular a un tipo de sesgo cognitivo denominado, sesgo de confirmación o confirmatorio.
«Entre lo que pienso, lo que quiero decir, lo que creo decir, lo que digo, lo que quieres oír, lo que oyes, lo que crees entender y lo que entiendes, existen nueve posibilidades de no entenderse» —Bernard Werber. “L’Encyclopédie du savoir relatif et absolu”.
Probablemente, la teoría conspirativa que más acepte, el Homo Revolucionarius kubinskiy creyéndola o no, es la de que todos los disidentes, opositores y activistas por los derechos humanos y la democracia en Cuba son mercenarios al servicio del gobierno de los EE. UU. y la CIA. Además, se ha utilizado ampliamente como una estrategia para desacreditar a los activistas, los disidentes y opositores, y justificar así la represión y la violencia contra ellos.
Así como probablemente el argumento falaz que más acepta y confía el Homo Revolucionarius kubinskiy es el de que Cuba es una “potencia médica” y que el sistema de salud cubano es un ejemplo a seguir para el resto del mundo. Cuando en realidad es solo una forma de propaganda política que busca exaltar los logros del régimen cubano, sin reconocer las fallas y limitaciones del agonizante sistema de salud cubano.
En el caso del sistema de salud cubano, se tiende a generalizar a partir de algunos escasos éxitos en la atención médica, pero sin tener en cuenta otros aspectos como la falta de recursos y medicamentos, la baja calidad en la atención en los hospitales, la falta de libertad para elegir médicos y tratamientos, entre otros.
Permítanme ahora, por favor, otra imprescindible perorata de matizados tecnicismos:
En general, un «sesgo» o «error sistemático» hace referencia a cualquier tipo de error no aleatorio, distorsión o desviación de la verdad, que pueda influir en los resultados de una observación, investigación o en la toma de decisiones. Los sesgos son errores predecibles, que pueden tener un impacto significativo en los resultados y conclusiones, por lo que es importante conocerlos, para tenerlos en cuenta y tratar de minimizarlos o eliminarlos en la medida de lo posible.
Por su parte, los errores aleatorios son fluctuaciones al azar, por lo tanto, impredecibles, que se producen cuando se realizan mediciones repetidas. Estos errores tienden a afectar los resultados de manera uniforme en todas las mediciones, lo que significa que no afectan significativamente la precisión (fiabilidad) del experimento, pero pueden afectar la exactitud (validez).
En resumen, los errores aleatorios son impredecibles y tienden a afectar uniformemente todas las mediciones, mientras que los errores sistemáticos son predecibles y afectan los resultados en una dirección específica. Ambos tipos de errores deben ser minimizados o eliminados en la medida de lo posible para obtener resultados precisos (fiables) y exactos (válidos) en una investigación o experimento. Pero, mientras los errores aleatorios generan resultados imprecisos, los sesgos generan resultados poco o no válidos.
Desde el punto de vista de la metodología de lainvestigación científica, y para los investigadores, especialmente los que investigamos con y en personas, es imprescindible perseguir, después de acatada la ética, que el estudio sea preciso, válido, y reproducible (contrastable), independientemente del tema y los objetivos del estudio, o del mayor o menor interés para el lector o para la comunidad científica.
Para ello es necesario utilizar metodologías adecuadas y rigurosas, diseñar muestras representativas, medir las variables de manera precisa, y aplicar pruebas estadísticas adecuadas para analizar los datos. Además, es importante que el estudio sea reproducible, es decir, que otros investigadores puedan realizar el mismo estudio con los mismos métodos y obtener resultados similares. De esta forma, se puede confirmar la validez de los resultados y obtener un consenso científico en torno al tema estudiado.
Esto, que parecieran puros tecnicismos en el campo de las ciencias biomédicas y médicas como tal, tiene además una envergadura en el campo de la ética que protege no solo a los pacientes, sino también a los animales para experimentación incluidos nosotros, los seres humanos. Un estudio mal planificado, o en el que se menosprecia su calidad científica, metodológica, bioestadística, carece también de ética profesional y hasta de inhumana moralidad.
En primer lugar, si un estudio está mal planificado o si no se crean o no siguen los protocolos adecuados, puede poner en riesgo la seguridad y el bienestar de los sujetos de investigación, ya sean humanos o animales. Esto va en contra de los principios éticos fundamentales de la investigación, que buscan proteger a los sujetos de cualquier daño innecesario.
Además, un estudio mal planificado o con poca calidad científica puede generar resultados inexactos o engañosos, lo que puede tener graves consecuencias para la salud pública y la toma de decisiones médicas. Esto también va en contra de la ética profesional y la responsabilidad de los investigadores de generar evidencia científica confiable y de alta calidad.
Por último, la falta de ética y moralidad en la investigación también son un problema cuando se trata de cuestiones sociales y de justicia. Es por eso por lo que la ética en la investigación debe considerar no solo la seguridad y el bienestar de los sujetos de investigación, sino también las implicaciones sociales y de justicia de los estudios.
Por su parte, un sesgo cognitivo es una distorsión sistemática en el procesamiento de la información que conduce a una interpretación incorrecta o irracional de los estímulos. Estos errores o desviaciones pueden ser influenciados por factores como la experiencia previa, las emociones, las creencias, los valores y la cultura.
Estos errores del pensamiento tienden a afectar la toma de decisiones, la percepción de la realidad y la evaluación de la información, lo que puede conducir a una comprensión distorsionada de los hechos y a comportamientos que no son óptimos o adaptativos.
Aunque se le llamamos «sesgo», son errores sistemáticos que cometemos al procesar la información y no necesariamente implican una equivocación en el pensamiento, ya que en algunos casos los sesgos pueden ser útiles como atajos mentales o necesarios para simplificar la complejidad de la realidad,ahorrar recursos cognitivos y tomar decisiones rápidas, aunque casi siempre con muchas posibilidades de equivocarnos. Y se consideran en gran medida como productos de la evolución en el procesamiento de la información.
«Un sesgo cognitivo es un efecto psicológico que produce una desviación en el procesamiento mental, lo que lleva a una distorsión, juicio inexacto, interpretación ilógica, o lo que se llama en términos generales irracionalidad, que se da sobre la base de la interpretación de la información disponible, aunque los datos no sean lógicos o no estén relacionados entre sí»
Dentro de los sesgos cognitivos, el sesgo de confirmación pertenece al grupo de los sesgos sociales que son tendencias o prejuicios cognitivos que influyen en la forma en que procesamos, interpretamos y recordamos la información social, basándonos en nuestras propias experiencias, actitudes, prejuicios y estereotipos.
Estos sesgos pueden tener un impacto en nuestras percepciones, en nuestras decisiones, juicios y comportamientos hacia ciertas personas o grupos. Los sesgos sociales pueden también tener consecuencias negativas para la igualdad, la justicia y la convivencia en una sociedad.
«Los sesgos sociales se denominan generalmente sesgos atribucionales y afectan a nuestras interacciones sociales de cada día, también están presentes en la probabilidad y toma de decisiones. Ante un estado de confusión, es importante precisar y destacar los mecanismos netamente cognitivos de los intelectivos, ya que estos últimos corresponden en la intuición a sesgos preceptivos conocidos comúnmente como falacias».
Los sesgos sociales y las falacias lógicas son conceptos distintos en el ámbito de la psicología y la argumentación, respectivamente. Ambos forman parte de nuestra vida cotidiana, por lo que conocerlos y diferenciarlos con pensamiento crítico, se vuelve cada vez más crucial en la búsqueda diaria de la verdad.
Las falacias lógicas son errores en el razonamiento o fallas de argumentación que no siguen las reglas de la lógica o la razón (razonamiento distorsionado), debilitando al argumento e invalidando la conclusión a la que se ha llegado.
Por ejemplo, dentro de las falacias más incurridas por la maquinaria propagandística del régimen castrista y sus dirigentes están, la falacia ad hominem, que es atacar al argumentador en lugar de su argumento, y la falacia de falsa dicotomía que es presentar una elección entre dos únicas opciones cuando en realidad hay más opciones posibles.
En resumen, los sesgos sociales se refieren a la forma en que las personas procesan información, mientras que las falacias lógicas se refieren a la forma en que se construyen y argumentan los razonamientos. Los sesgos cognitivos con frecuencia son una tendencia a cometer una falacia lógica como argumento.
El escenario cotidiano actual refleja un abismal incremento en la disponibilidad de información, incluida las útiles en la toma de decisiones, pero a su vez la ingente cantidad de información existente limita gravemente la posibilidad de obtener información de calidad.
«El sesgo de confirmación o sesgo confirmatorio es la tendencia a favorecer, sobrevalorar, buscar, interpretar, y recordar, la información que confirma nuestra preconcepción, o sea, nuestras propias creencias, valores o hipótesis, dando desproporcionadamente menos consideración a posibles alternativas, infravalorándolas, ignorándolas, e incluso tergiversándolas»
En definitiva, las «cosas (objetos/hechos)» no son como las vemos, o no las vemos solo desde una perspectiva lógica objetiva, sino que, lo hacemos primero a través del lente de nuestras percepciones, procesos psicológicos limitados y limitantes, como resultado de una interpretación personalizada de la realidad. Interpretación que pasa por nuestra “forma de pensar” edificada desde la forma de pensar de nuestros padres, abuelos, maestros, amigos, y muchas más generaciones.
Lo mismo que nuestro pensamiento, que es, básicamente, una representación personalizada de la realidad y por ende no puede ser la realidad en sí misma.
«No vemos las cosas como son, sino que vemos las cosas como somos nosotros» El Talmud de Babilonia.
Muchos de los sesgos y de las falacias son considerados Distorsiones Cognitivas, o sea Errores del Pensamiento que distorsionan la realidad y conducen a decisiones erróneas. Representan “malos” hábitos de pensamiento automáticos a través de los que realizamos interpretaciones erróneas de la realidad, deformándola, llevándonos a percibir el mundo de forma poco objetiva y disfuncional, acarreándonos problemas desencadenando emociones negativas que generan conductas desadaptativas y/o no deseadas.
«Las personas no se alteran por los hechos, sino por lo que piensan acerca de los hechos» —Epícteto
Es ampliamente aceptado que independientemente del tipo de acontecimiento o su envergadura, no son en sí mismos los que desencadenan la avalancha de las emociones, sino que tiene relativamente más peso, la interpretación personal que hacemos de ellos, o sea, la manera de percibirlos y el modo en que los interpretamos. Al mismo tiempo que nuestros pensamientos tienen una importante influencia en nuestros estados de ánimo, y finalmente en nuestra conducta.
Durante nuestro desarrollo, a través de las experiencias personales (y ajenas), de la educación y la cultura, vamos construyendo y desarrollando nuestra manera de pensar, y generando «esquemas de pensamiento» habitual, más o menos rígidos, que se instalan a niveles cognitivos en nuestro «sistema de creencias» con gran congruencia entre ambos.
Con mucha frecuencia actuamos de diferentes formas ante situaciones similares, dado que al analizar las distintas situaciones lo hacemos desde varias perspectivas. Pero en ocasiones, sin saberlo, evaluamos de manera errónea la información a procesar, malinterpretando la situación y realizando juicios distorsionados que terminan limitándonos y generando malestar psíquico o disonancia cognitiva.
«Lo que una generación no resolvió, lo repite y lo transmite a la siguiente» (atribuida a varios autores).
El mundo de nuestra mente vive una lucha, en la búsqueda del equilibrio interno entre las antiguas y las nuevas formas de pensar, en especial ante la toma de decisiones que involucran las creencias, los valores, los mitos y los miedos que nos fueron transmitidos casi automáticamente (de una generación a otra), sin que en la mayoría de los casos nos percatemos de ello.
Muchas veces repetimos patrones de pensamiento y conducta, incluso de generaciones anteriores, sin jamás habernos detenido a cuestionarnos si comulgamos con ellos, si están acorde con nuestra forma de ser, o si ya no son vistos de igual manera en la sociedad nuestra actual.
Tenemos un ancla poderosa que es la verdadera fuerza que sostiene nuestros vínculos familiares más profundos, atracciones invisibles que denominamos los compromisos de lealtad. Precisamente la lealtad representa uno de los principales vínculos intergeneracionales. Según el significado y los vinculo de los individuos con la lealtad es posible entender las funciones que cumple en un determinado grupo.
La teoría intergeneracional, también conocida como teoría de la transmisión intergeneracional, se refiere al proceso mediante el cual las actitudes, valores y comportamientos se transmiten de una generación a otra dentro de una familia y cómo estas relaciones afectan a la dinámica y funcionamiento de esta dentro de la sociedad.
Por otro lado, la teoría multigeneracional se refiere a las formas en que las experiencias y patrones de comportamiento pueden transmitirse de una generación a otra, y cómo estos patrones pueden influir en el desarrollo y comportamiento individual. Ambas teorías se centran en las relaciones entre diferentes generaciones, pero tienen enfoques ligeramente diferentes.
Los compromisos de lealtad generan lazos imperecederos, que se reflejan en nuestro comportamiento cotidiano, como el respeto, el interés y la preocupación por los demás, los cuidados físicos, la forma de expresar los sentimientos, la frecuencia en que necesitamos comunicarnos y lo hacemos, etc. Comportamientos como múltiples formas de expresión de nuestra lealtad sobre la base de nuestros vínculos entre generaciones pasadas y futuras.
La teoría intergeneracional se ha aplicado al estudio de la transmisión de valores políticos e ideológicos dentro de las familias y su influencia en las creencias y comportamientos políticos de los individuos en las generaciones siguientes.
Se ha investigado cómo los valores políticos y la orientación ideológica de los padres se transmiten a sus hijos a través de procesos de socialización y cómo esto puede influir en la participación política y la orientación ideológica de los hijos en la edad adulta.
La teoría intergeneracional también se ha aplicado al estudio de la transmisión de prejuicios y actitudes hacia grupos étnicos, religiosos u otros en la familia y su efecto en las actitudes y comportamientos de las generaciones posteriores.
La teoría multigeneracional también se ha aplicado a la transmisión de valores políticos e ideológicos en contextos totalitarios y autoritarios. Algunos estudios han explorado cómo las creencias políticas pueden transmitirse a través de generaciones y cómo la socialización política en el hogar puede influir en las actitudes y comportamientos políticos de los individuos a lo largo de su vida.
Estos estudios han encontrado que la socialización política en la familia puede ser un predictor importante de la participación política y la ideología política de los individuos en la edad adulta.
Teniendo en cuenta que, nos guste o no, según algunas estimaciones, todos los días tomamos aproximadamente 2000 decisiones ante las cuales, sin siquiera notarlo, nuestra mente se enfrenta a una poderosa beligerancia entre la intuición y la lógica.
Por sencillo que parezca, la velocidad con la que pensamos y ese número de decisiones a tomar nos dificulta ser consciente de la mayoría de los pensamientos a lo largo de nuestras horas de vigilia, por lo que son automáticos y previamente aprendidos.
En el momento de interpretar diversas situaciones, se activarán los esquemas de pensamiento generalmente irracionales, que a nuestro parecer serán objetivos y basados en los datos aportados, cuando en realidad tenemos una información sesgada de los acontecimientos que determina una mala decisión y conductas inadecuadas posteriores. Esas conductas disfuncionales terminan reforzando a los mismos esquemas de pensamiento que le dieron su origen, perpetuándose la dinámica en un bucle.
«Estamos configurados para poder tomar decisiones de forma muy rápida y eficaz, con muy pocos datos, sin tener que disponer de toda la información ni de mucho tiempo y energía para poder pensar» — Helena Matute, profesora de psicología de la Universidad de Deusto, en España, y autora del libro “Nuestra Mente nos Engaña”.
Dado que las distorsiones cognitivas están presentes en mayor o menor medida en la vida cotidiana de todos, ser conscientes de los errores cognitivos más frecuentes que cometemos, conocerlos y analizarlos nos ayuda a comprender que no siempre la realidad es como uno la cree, y nos permitirá desarrollar pensamientos más racionales y objetivos no solo en la toma de acertadas decisiones informadas, sino en el bienestar de una mente más clara y saludable.
«Nuestra vida es una creación de nuestra mente» —Buda
Debemos comentar que estos fenómenos no deben ser confundidos con los prejuicios sociales, de los cuales la mayoría de las personas coincide en que son algo negativo y que está mal tenerlos. Ya sea por presión social o por una mayor sensibilidad y empatía hacia otras personas, la mayoría de la sociedad coincide en que prejuzgar a los demás no está bien, y que se debe hacer un esfuerzo para tratar de superarlos.
Por otro lado, los prejuicios sociales son diferentes de las distorsiones cognitivas, ya que los prejuicios son actitudes negativas hacia ciertos grupos de personas, basados en estereotipos y generalizaciones injustas y sin fundamento. Aunque todos tenemos prejuicios en mayor o menor medida, es importante reconocerlos y hacer un esfuerzo consciente para superarlos, ya que pueden perpetuar la discriminación y la injusticia social. Como dijo Martin Luther King Jr., “No juzgues a una persona por el color de su piel, sino por el contenido de su carácter”.
Esto cobra valor inestimable en un mundo globalizado y altamente interconectado en el que las campañas de marketing cada vez son más sofisticadas que recurren a la economía conductual, y a técnicas de neuromarketing, es decir, que utilizando conocimientos neurocientíficos en la publicidad sacan provecho de la puesta en marcha del condicionamiento de nuestros sesgos cognitivos.
El marketing utiliza los sesgos cognitivos para influir en nuestro comportamiento de compra y hacernos creer que necesitamos o queremos algo que quizás no sea así. Algunos de estos sesgos son el efecto ancla, la aversión a la pérdida, el efecto halo o la falacia del costo hundido. Estos sesgos pueden ser explotados por el marketing para inducirnos a comprar cosas que no necesitamos, que no nos benefician o que nos perjudican.
El marketing es el arte de persuadir a las personas para que compren un producto o servicio. Pero ¿qué pasa cuando el marketing se convierte en una forma de engañar o influir en nuestra mente sin que nos demos cuenta? ¿Qué herramientas tenemos para defendernos de las técnicas de neuromarketing que aprovechan nuestros sesgos cognitivos?
Por ejemplo, la generalizada tendencia inconsciente de evaluar un precio de $99,99, como muy inferior al de $100, cuando la diferencia real es prácticamente despreciable en cuanto al gasto. O la influencia en nuestra toma de decisiones que tiene la información inicial sobre los juicios emitidos posteriormente. Fenómeno conocido como “efecto ancla”, que hace que nos sintamos motivados a pagar un alto precio por algo que continúa siendo caro, o de menor valor.
El efecto ancla es una técnica de persuasión que consiste en influir en la percepción de una persona sobre un tema o una decisión mediante la presentación de una información inicial que sirve de referencia o anclaje. Esta información puede ser verdadera o falsa, relevante o irrelevante, pero lo que importa es que condiciona la forma en que la persona evalúa las informaciones posteriores y las opciones disponibles.
En otras palabras, es un fenómeno psicológico que consiste en que la primera información que recibimos sobre algo influye en nuestra percepción posterior, aunque sea irrelevante o falsa. Es una forma de sesgo cognitivo que puede ser aprovechada por quienes quieren manipular nuestra opinión o nuestro comportamiento.
Esta tendencia a basar nuestras estimaciones en la primera información que recibimos, aunque sea irrelevante o engañosa, ocurre, por ejemplo, cuando se nos muestra un precio inicial que nos parece exorbitante, por ejemplo $1000 por una laptop, y debajo vemos que está “rebajada” a $899 y nos parece tremenda oferta de rebaja, cuando en realidad no ha variado tanto el precio y seguramente las hay mucho más baratas en el mercado, incluso en el propio establecimiento.
Pero el “efecto ancla” no solo se aplica en el mercado, sino también en la política. Un caso muy ilustrativo es el del totalitarismo castrista en Cuba, que desde hace más de 60 años utiliza esta técnica para manipular y desinformar a la población sobre la realidad del país y del mundo.
El “efecto ancla” es también utilizado por el totalitarismo castrista, por ejemplo, cuando utiliza datos de salud del país antes del 1959 y los compara con los de la actualidad, concluyendo que la supuesta diferencia es mejoría y que esta ha sido logro de la salud pública por la “revolución”, a pesar de que los datos de antes de 1959 por lo general no son comparables debido a diferentes condiciones sociales, económicas y de salud.
En vez de poner en contexto ambos períodos y compararlos con el resto de los países, en sus correspondientes momentos históricos, por ejemplo. En cualquier caso, el uso de comparaciones selectivas y engañosas de datos por parte del gobierno o entidad subordinada puede ser una forma de manipulación y desinformación máxime si no tienen contrapesos políticos.
El castrismo ha recurrido al “efecto ancla” para justificar su modelo político y económico, que ha llevado a Cuba a una situación de pobreza, atraso y dependencia. Así, ha presentado la revolución como una liberación del dominio estadounidense, que supuestamente había convertido a Cuba en un “burdel” y una “neocolonia”. Sin embargo, esta visión ignora que Cuba era una de las naciones con mayor crecimiento y desarrollo de América Latina antes de 1959, con indicadores sociales y culturales superiores a los de muchos países de la región.
El “efecto ancla” es una herramienta poderosa para influir en la opinión pública, pero también puede ser contrarrestada con el acceso a la información plural y veraz, el pensamiento crítico y la comparación objetiva. Por eso, el castrismo ha tratado de controlar todos los medios de comunicación y educación, así como de limitar el acceso a internet y las redes sociales.
El régimen castrista ha utilizado la “Revolución Cubana” como un ancla histórica para legitimar su poder y para generar una identidad nacional basada en el antiimperialismo, el patriotismo y el sacrificio. Así, ha presentado la Revolución como un hecho heroico, glorioso e irreversible, que liberó a Cuba del dominio extranjero y le dio soberanía e independencia.
Sin embargo, con el paso del tiempo, la Revolución Cubana se convirtió en una dictadura comunista que eliminó las elecciones libres, la libertad de expresión, la propiedad privada y los partidos políticos. Además, estableció una alianza con la Unión Soviética y se enfrentó a Estados Unidos, lo que provocó un embargo económico y una serie de conflictos diplomáticos y militares.
De esta manera, el régimen castrista ha intentado fijar en la mente de los cubanos una imagen idealizada y distorsionada de la Revolución Cubana, que les impida cuestionar o criticar su gestión o buscar alternativas políticas. Sin embargo, esta estrategia ha perdido efectividad con el paso del tiempo, debido al deterioro de las condiciones de vida de los cubanos, al acceso a otras fuentes de información y al cambio generacional.
La salud pública: como ancla estadística ha sido otro claro ejemplo de cómo el régimen castrista ha usado el “efecto ancla” para manipular la opinión pública. El gobierno cubano ha destacado repetidamente sus indicadores sanitarios como una prueba irrefutable del éxito de su modelo socialista.
Uno de los principales argumentos que utiliza el castrismo para defender su modelo político es el supuesto éxito de la salud pública cubana, que según sus cifras oficiales tiene indicadores comparables o superiores a los de países desarrollados. Sin embargo, estas cifras son cuestionadas por diversos expertos y organizaciones que señalan las inconsistencias metodológicas, las manipulaciones estadísticas y las omisiones deliberadas que hacen los informes del gobierno cubano.
«Antes de 1959, los indicadores sociales ubicaban a Cuba entre los países más destacados de América Latina. La tasa de mortalidad infantil en Cuba a mediados de los años 50 (33 por cada 1,000 nacidos vivos) era aproximadamente igual a las tasas de Europa y un tercio del promedio de América Latina (105 muertes por cada 1,000 nacidos vivos). La esperanza de vida al nacer en Cuba (64) también era mucho más alta que en América Latina en general (50). James W. McGuire y Laura B. Frankel han demostrado que entre 1900 y 1959, Cuba superó a otros países latinoamericanos en el aumento de la longevidad y la reducción de la mortalidad infantil. Eso puede reflejar la fortaleza del sistema de atención médica de Cuba. La isla tenía 10 médicos por cada 10,000 personas (10), casi tantos como Europa (11) y los Estados Unidos (13). América Latina se rezagaba mucho con solo 4 médicos por cada 10,000 habitantes» cubaproject.org
Cuba era en 1958 uno de los países con mayor crecimiento económico y social de América Latina, con una esperanza de vida de 63 años, una tasa de mortalidad infantil de 37 por cada mil nacidos vivos y una cobertura sanitaria del 79 % de la población. Estos datos eran superiores a los de muchos países latinoamericanos e incluso europeos en ese momento.
Sin embargo, el castrismo presenta estos datos como si fueran una muestra del atraso y la miseria que había en Cuba antes de la revolución, y los contrasta con los actuales, sin tener en cuenta que otros países también han avanzado significativamente en sus indicadores sanitarios en las últimas décadas.
Por ejemplo, según datos del Banco Mundial, entre 1960 y 2019 la esperanza de vida aumentó en 21 años en América Latina y el Caribe, mientras que en Cuba solo aumentó en 12 años. La tasa de mortalidad infantil se redujo en un 83 % en América Latina y el Caribe, mientras que en Cuba se redujo en un 76 %.
La tasa de mortalidad materna se redujo en un 64 % en América Latina y el Caribe, mientras que en Cuba se redujo en un 55 %. Estas comparaciones muestran que Cuba no ha sido un caso excepcional ni un modelo a seguir.
Resumidamente, en términos generales, estos datos muestran que, si bien el sistema de salud cubano logró mejoras importantes en la salud pública después de la revolución, el ritmo de mejora no ha sido excepcional en comparación con otros países de la región. Además, hay ciertos datos que muestran que la imagen de Cuba como una “potencia médica” es altamente exagerada.
Casi sin lugar a dudas, una de las falacias más utilizada por los regímenes totalitarios socialistas/ comunistas es la conocida como falsa dicotomía, el falso dilema (dilema falsificado), falacia del tercero excluido, o la falsa dualidad. Esta falacia informal que consiste en presentar una elección entre dos opciones como si fueran las únicas posibles, cuando en realidad existen muchas más alternativas. Al crear un falso dilema, los líderes totalitarios buscan obligar a las personas a elegir entre dos opciones extremas, y así manipularlas emocionalmente y controlar sus decisiones.
«La disyuntiva es clara: vencer en la porfía contra la potencia egoísta o desaparecer como pueblo. Esa es la esencia de la cubanía. No hay otra definición posible para nuestra identidad. O somos lo que soñaron los fundadores o no somos. Ahí están las raíces de nuestro socialismo» —Ricardo Alarcón, en aquel entonces presidente del Parlamento cubano.
En el caso de la cita de Ricardo Alarcón, en uno de los medios propagandistas totalmente parcializados hacia el movimiento izquierdista global, se utiliza la falsa dicotomía de manera clara al presentar la opción entre “vencer en la porfía contra la potencia egoísta” o “desaparecer como pueblo”.
Esta dicotomía sugiere que solo hay dos opciones para Cuba: ser socialista o dejar de existir como pueblo. En realidad, hay muchísimas otras opciones intermedias, distintas y posibles, pero los líderes totalitarios buscan limitar el pensamiento crítico y presentar su ideología como la única solución posible.
Es además una idea absurda y falsa, ya que hay muchas maneras de ser cubano y de expresar la identidad nacional, y ninguna de ellas está necesariamente ligada al socialismo o a cualquier otra ideología política en particular. Además, el hecho de que un régimen político se identifique como socialista no significa que represente la totalidad de la identidad cubana o que sea la única forma de ser cubano. La identidad de un pueblo es compleja y multifacética, y no puede ser reducida a una sola dimensión política o ideológica.
Asimismo, ninguno de nuestros “Padres Fundadores” fue socialista o comunista ni comulgaron con sus ideas. Por lo que podríamos identificar otra forma de pensamiento o idea falaz, en este caso un equívoco o antanaclasis (figura retórica), ya que al hablar de “fundadores”, puede haber una ambigüedad en cuanto a qué se está refiriendo exactamente:
¿Se refiere a los padres de la patria que establecieron la nación cubana y su estructura política, o a aquellos que impulsaron la revolución socialista de 1959? Si se está utilizando este término en el segundo sentido, entonces es posible que se esté cometiendo una antanaclasis al hablar de “socialismo” como parte de la identidad cubana, ya que esta ideología no estaba presente en la fundación de la nación cubana.
«La vida misma no es más que lo que tú consideras» —Marco Aurelio
Insisto, volviendo al hilo conductor, de que, aunque sea conocimiento popular el hecho de que no pensamos con racionalidad en todo momento, lo que es trascendente aquí es, que aun creyendo que estamos siendo racionales y teniendo un pensamiento lógico nuestros pensamientos fallan.
Y la complejidad de nuestra mente es tal que ni siquiera podemos percatarnos en muchas ocasiones, dado que nuestros pensamientos pueden estar influenciados por una variedad de factores subconscientes que nos llevan a tomar decisiones irracionales o a cometer errores en nuestro razonamiento.
Según la definición publicada en Wikipedia, la disonanciacognitiva es «la tensión o desarmonía interna del sistema de ideas, creencias y emociones (cogniciones) que percibe una persona que tiene al mismo tiempo dos pensamientos que están en conflicto, o por un comportamiento que entra en conflicto con sus creencias».
En Cuba, los ciudadanos se encuentran en situaciones donde experimentan gran disonancia cognitiva, es decir, un conflicto entre sus valores y creencias personales y las acciones o situaciones impuestas por el régimen. Algunas personas eligen conscientemente la opción que consideran como el mal menor, asumiendo la molestia que esto conlleva.
Por ejemplo, podrían participar en actividades que van en contra de sus principios, como apoyar al régimen o realizar acciones que consideran inmorales, como los actos de repudio.
Otros cubanos suelen recurrir a sesgos cognitivos para atenuar la disonancia y evitar la incomodidad emocional que esta provoca. Estos sesgos les permiten justificar sus acciones o encontrar nuevas creencias que respalden su actitud.
Por ejemplo, podrían adoptar la idea de que están defendiendo la patria o evitando males mayores como una forma de justificar su participación en acciones controvertidas.
Esto implica que las personas en la sociedad cubana podrían enfrentar tensiones emocionales al vivir en un sistema totalitario, pero al tomar decisiones basadas en sus valores, alineados a las doctrinas inculcadas, pueden encontrar cierto alivio emocional.
Por otro lado, aquellos que, pensando por sí mismo, ponen distancias entre lo ideológicamente impuesto y la verdad de los datos en la realidad, toman una decisión consciente basada en el análisis crítico de la situación, al involucrar ciertas áreas cerebrales de mayor complejidad, terminan tomando decisiones más acertadas, que le retroalimentan generándole menos incertidumbres, temores y así mucha menor tensión o emociones negativas. Esto puede ser relevante para los cubanos que enfrentan constantes dilemas éticos y emocionales en un entorno represivo.
La sociedad cubana vive bajo el control social de un régimen que ofrecer ciertos placeres o satisfacciones colectivas inmediatas, como la seguridad social básica o el acceso limitado a bienes y servicios, a cambio de la supresión de muchas de las libertades individuales.
Sin embargo, la satisfacción individual a largo plazo, como lograr metas personales desafiantes o alcanzar una mejora en la calidad de vida, puede generar no solo una satisfacción más intensa y duradera que los placeres efímeros proporcionados por el régimen, sino una mejora real directa en la calidad de vida de los cubanos como individuos que terminara repercutiendo en la sociedad.
«¿En qué se diferencia la realidad de cualquier otra cosa? En el infinito pormenor que la rodea. Toda cosa real es interminable en el espacio, en el tiempo, en los detalles. Toda cosa fantaseada, por ejemplo, una utopía, un sueño, una fantasía… ¿A qué ahí no hay infinitud por ninguna parte? Preguntas al personaje que sale en el sueño ¿de qué color son sus calcetines? Y no lo sabes, porque no es real» —Antonio Escohotado
Si bien las distorsiones cognitivas no son exclusivas de las personas que viven bajo regímenes totalitarios autocráticos, es cierto que en estas sociedades hay una mayor propensión a la sugestión y manipulación. Esto es debido a la falta de libertades y a la presencia de un control estatal más fuerte sobre la información y la narrativa dominante. En contextos democráticos, existe un mayor acceso a la diversidad de opiniones y fuentes de información, lo que puede ayudar a contrarrestar algunos de los sesgos y falacias más comunes.
Acerquémonos a algunos ejemplos prácticos:
Restricción de información y control de los mediosde comunicación masiva: En regímenes totalitarios, el gobierno tiende a tener un control estricto sobre los medios de comunicación y la información que se difunde. Esto significa que las personas están expuestas principalmente a la propaganda oficial y tienen un acceso limitado a fuentes de información alternativas o críticas. Como resultado, pueden ser más propensas a creer y aceptar sin cuestionar lo que se les presenta, lo que aumenta su susceptibilidad a la manipulación.
Bajo el régimen totalitario autocrático castrista, el acceso a información objetiva y diversa está profundamente restringida. El gobierno controla los medios de comunicación y filtra la información que se difunde, lo que limita la capacidad de los ciudadanos para tener una visión completa y crítica de la realidad.
Así, no existe un espectro de información variada en Cuba, donde el monopolio socialista de la información y su maquinaria propagandística han desaparecido la información crítica o alternativa que cuestione o contradiga la narrativa oficial. Además de los medios de comunicación, la educación también está controlada por el Estado, lo que limita drásticamente la diversidad de opiniones y la posibilidad de un debate abierto, más acorde a la realidad y más cercano a la verdad.
Limitación de la calidad de la información: Bajo un régimen totalitario, la disponibilidad de información de calidad está severamente restringida. Al controlar y censurar los medios de comunicación, estrechan el abanico de posibilidades y el espectro infinito de la realidad, limitando el acceso a fuentes independientes y objetivas. Esto impide o dificulta a los ciudadanos obtener información precisa y completa, lo que a su vez aumentaría la influencia de los sesgos cognitivos y las distorsiones en la percepción de la realidad.
Manipulación de la realidad: Los regímenes totalitarios a menudo intentan reescribir la historia y manipular la percepción de la realidad. Pueden distorsionar hechos, difundir teorías conspirativas y utilizar técnicas de propaganda para moldear la opinión pública a su favor. Esta manipulación constante de la verdad puede llevar a que las personas tengan dificultades para discernir entre la realidad y la ficción, lo que aumenta su propensión a las distorsiones cognitivas.
Veamos quizás el ejemplo más ilustrativo en la actualidad:
En democracias, donde existe una mayor libertad de prensa y acceso a diversas fuentes de información, es más probable que se presenten diferentes perspectivas y se muestre una imagen más precisa de los acontecimientos.
En el caso específico de la invasión rusa en Ucrania, los medios de comunicación en democracias suelen informar sobre los hechos objetivos, proporcionando información de fuentes variadas y permitiendo un debate abierto. Se exponen los actos de agresión y violación de la soberanía ucraniana por parte de Rusia, así como los impactos humanitarios y las violaciones de los derechos humanos asociadas con la invasión. La diversidad de opiniones y análisis en una democracia permite a las personas formarse una opinión más informada y crítica sobre los acontecimientos.
Sin embargo, en regímenes autoritarios como Cuba, donde existe un control estatal de los medios de comunicación y la información, es más probable que la propaganda y la manipulación se utilicen para moldear la percepción de los ciudadanos.
En este caso, el gobierno cubano logra filtrar y distorsionar la información que se presenta sobre la invasión rusa en Ucrania, creando una narrativa falsa y deformada sobre el conflicto con el fin de justificar su alianza y mantener el apoyo al régimen ruso y deslegitimar a las fuerzas democráticas que resisten la agresión rusa para respaldar su propia agenda política.
Como en efecto, mientras el mundo democrático asiste a los horrores de la invasión genocida de Rusia en Ucrania, los cubanos dentro de la isla por el aislamiento, la tergiversación, manipulación de la realidad, de la maquinaria propagandística del régimen castrista viven una realidad alterna, paralela donde el magnánimo Putin ha sido obligado a intervenir para salvar a los oprimidos.
El gobierno cubano presenta una narrativa que justifica y minimiza la invasión rusa, argumentando que Putin se ha visto “obligado” a intervenir militarmente para proteger a los rusos y ucranianos en Ucrania. Esta narrativa es totalmente falaz, independientemente de que omite y tergiversar los actos de agresión rusa y los impactos humanitarios negativos causados por la invasión.
«Cuba adopta narrativa rusa sobre guerra en Ucrania(…) Cuando Brent Renaud fue asesinado mientras cubría el impacto de la guerra de Ucrania, los medios estatales en Cuba describieron al fotoperiodista estadounidense como un agente de la CIA. El sitio web de noticias estatal Cubadebate citó a un medio de comunicación iraní como la fuente de la historia, que publicó el 13 de marzo. Pero no especificó el nombre del medio iraní»
En este contexto, las personas en Cuba podrían tener una visión sesgada y limitada de los acontecimientos, confiando en la propaganda y la información filtrada proporcionada por el gobierno. La falta de acceso a fuentes independientes y críticas puede llevar a una aceptación acrítica de la narrativa oficial y dificultar el desarrollo de una opinión informada y objetiva.
La invasión rusa de Ucrania comenzó el 24 de febrero de 2022, cuando el presidente Vladímir Putin ordenó el ataque aéreo y terrestre contra el territorio ucraniano, violando la soberanía y la integridad territorial de ese país. La invasión fue una escalada mayor de la guerra ruso-ucraniana, que había iniciado en 2014 con la anexión ilegal de Crimea por parte de Rusia y el apoyo a los separatistas prorrusos en el este de Ucrania.
«Desmintiendo doce mitos sobre la guerra de Rusia en Ucrania. Hace ahora un año, Rusia inició una guerra de agresión no provocada contra su pacífica vecina Ucrania, mostrando así al mundo el verdadero rostro de las ambiciones imperialistas del Kremlin».
La invasión rusa ha causado decenas de miles de muertos en ambos bandos, y ha provocado la mayor crisis de refugiados en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Además, ha generado una fuerte condena internacional y una respuesta militar y diplomática coordinada por parte de Estados Unidos y sus aliados de la OTAN y el G7, que han enviado armas, tropas y ayuda humanitaria a Ucrania para defender su democracia y su independencia.
Sin embargo, para los cubanos que viven bajo el régimen castrista, esta realidad es muy diferente. El gobierno cubano ha presentado la invasión rusa como una acción legítima y necesaria para proteger a los rusos étnicos que viven en Ucrania, y para frenar las supuestas amenazas y provocaciones de Occidente. El gobierno cubano ha ocultado o minimizado las atrocidades cometidas por las fuerzas rusas contra los civiles ucranianos, y ha exaltado la figura de Putin como un líder valiente y generoso que defiende la paz y la justicia.
El régimen castrista ha utilizado su monopolio de los medios de comunicación estatales para difundir esta propaganda prorrusa, que se basa en mentiras, medias verdades y desinformación. Los periódicos, las radios, las televisiones y las redes sociales controladas por el régimen castrista repiten constantemente los mismos mensajes y consignas que buscan manipular la opinión pública cubana y crear una imagen negativa de Ucrania y sus aliados.
Finalmente, es bien sabido que el régimen castrista también ha usado históricamente su control de la educación para adoctrinar a las nuevas generaciones de cubanos con esta visión sesgada y parcial a conveniencia política.
Los libros de texto, los programas escolares y las actividades extracurriculares están diseñados para inculcar una ideología prorrusa y antioccidental en los estudiantes cubanos, que son sometidos a un constante lavado de cerebro.
Sesgo de confirmaciónen la interpretación de información: Bajo un régimen totalitario, como el Castrista en Cuba, suele darse un sesgo de confirmación generalizado en la sociedad. Los ciudadanos están más propensos a creer y aceptar información que confirme las doctrinas y la propaganda del régimen, mientras ignoran o descartan cualquier información que contradiga sus creencias preestablecidas.
Esto implica que gran parte de los cubanos tienden a buscar, interpretar y recordar información que confirma sus creencias preconcebidas, ignorando o tergiversando posibles alternativas. Por ejemplo, los seguidores del régimen pueden ignorar o minimizar cualquier información que cuestione o critique al gobierno, y, en cambio, se centran en resaltar cualquier dato que respalde la narrativa oficial. Esto limita la capacidad de evaluar objetivamente la realidad y conduce directamente a una comprensión distorsionada de los hechos.
Estigmatización y desacreditación de disidentes. Un ejemplo tácito de manifestarse este sesgo es en la creencia generalizada de que todos los disidentes, opositores y activistas por los derechos humanos y la democracia en Cuba son mercenarios al servicio del gobierno de los Estados Unidos y la CIA. Esta creencia es una teoría conspirativa difundida por el régimen, un argumento falaz, que se utiliza como estrategia para desacreditar a los activistas, los críticos y justificar la persecución, represión y violencia contra aquellos que se oponen al régimen.
Sesgo de confirmación en la percepción del sistema de salud: Otro ejemplo sería el sesgo de confirmación relacionado con el sistema de salud cubano. El régimen promueve la idea de que Cuba es una “potencia médica” y que su sistema de salud es un ejemplo a seguir para el resto del mundo. Esta propaganda política exaltaría los supuestos logros del régimen en el ámbito de la salud, sin reconocer las fallas y limitaciones del sistema, como la falta de recursos y medicamentos, la baja calidad en la atención hospitalaria y en general, así como la falta de libertad para elegir médicos y tratamientos.
Propaganda y exaltación de logros: En una sociedad totalitaria como la cubana, la propaganda se utiliza ampliamente para exaltar los supuestos logros del régimen. Por ejemplo, se puede promover y difundir la idea de que Cuba es una “potencia médica” antes descrita. Mecanismos que se complementan para facilitar una mayor presión y control social sobre los cubanos.
Sesgo atribucional y falacias lógicas en la propaganda: El régimen podría utilizar falacias lógicas, como la falacia ad hominem (atacar al argumentador en lugar de su argumento) y la falacia de falsa dicotomía (presentar una elección entre dos opciones cuando hay más alternativas posibles), para reforzar su propaganda. Estas falacias se utilizarían para desacreditar a los críticos y presentar al régimen como la única opción viable, limitando así el pensamiento crítico y la consideración de otras perspectivas.
Culto a la personalidad y liderazgo carismático: En la mayoría, si no en todos los regímenes totalitarios, se cultiva un culto a la personalidad alrededor del líder o los líderes. Estos líderes suelen ser carismáticos y tienen un poder de persuasión considerable.
En el régimen castrista, se fomenta un culto a la personalidad del líder, en este caso, Fidel Castro, posteriormente su sucesor en la dinastía, Raúl Castro y ahora a su primer títere de turno, Diaz Canel. Se exalta su figura y se promueve una visión idealizada de su liderazgo, lo que dificulta cualquier crítica o cuestionamiento hacia su gobierno. La capacidad de la propaganda y el adoctrinamiento constante para influir en las masas lleva a que las personas acepten y adopten sus ideas, incluso si van en contra de la lógica, la evidencia y la moral.
Represión y miedo: En sociedades autocráticas, la represión política y el miedo a las consecuencias de oponerse al régimen son comunes. Esto crea un clima de temor y desconfianza, lo que puede llevar a que las personas se autocensuren y eviten expresar opiniones contrarias al régimen. En este entorno opresivo, las personas pueden ser más propensas a aceptar las narrativas oficiales y a adoptar una mentalidad conformista para evitar represalias. Por lo general terminan desarrollando un doble pensar y su doble moral.
Represión de la disidencia: Dentro de Cuba, bajo el régimen castrista, se reprime y persigue a los opositores políticos, activistas por los derechos humanos y defensores de la democracia. Esto se realiza a través de detenciones arbitrarias, censura, intimidación y violencia, con el objetivo de silenciar cualquier voz discordante.
Aislamiento social: Los regímenes totalitarios a menudo buscan controlar y limitar las interacciones sociales de las personas. Esto puede conducir al aislamiento social y a la falta de exposición a diferentes perspectivas e ideas. Sin la oportunidad de debatir y discutir libremente, las personas pueden volverse más susceptibles a las distorsiones cognitivas y menos capaces de pensar críticamente.
Estas explicaciones no se aplican necesariamente a todas las personas que viven en sociedades bajo regímenes totalitarios autocráticos. Si bien algunas personas pueden verse más afectadas por estas influencias, otras pueden desarrollar una resistencia y un pensamiento crítico más fuerte. El grado de susceptibilidad individual puede variar considerablemente.
En resumidas cuentas, es importante reconocer que todos podemos ser víctimas de nuestros propios sesgos y prejuicios, incluyendo aquellos relacionados con el régimen autocrático castrista, que ha ejercido durante décadas un control social sobre la población cubana, basado en la desinformación, la propaganda y el adoctrinamiento sistemático bajo la represión y la limitación de las libertades.
Como ciudadanos con pensamiento crítico, debemos identificar y contraargumentar la desinformación y la propaganda. Sin embargo, vivimos en una era de información abrumadora, donde las opiniones especulativas y las teorías de conspiración sobreabundan. Situación que ha generado una serie de sesgos cognitivos y falacias lógicas que afectan la capacidad de los ciudadanos para pensar críticamente y cuestionar el poder autocrático.
Uno de los grupos más vulnerables a estos sesgos es el del Homo Revolucionarius Kubinskiy, que no es sólo un “tipo de cubano” en sí mismo, sino que además representa el espíritu que nos mantiene cautivosde nuestras mentes como daño antropológico, que no se limita a quien se identifica con la revolución y defiende a ultranza el mafioso sistema político vigente. También a quienes en mayor o menor medida fluctúan dentro de un amplio espectro que va desde ser crítico internamente, a defensor acérrimo, no sujetos a los argumentos o la verdad, sino a fin de ganar o reafirmarse en sus propios pensamientos.
Como grupo y en general nos caracterizamos por padecer una visión dogmática e ideologizada de la realidad, que nos impide reconocer las contradicciones, los errores y los abusos del régimen. Además, como he descrito antes, tenemos una intolerancia a la incertidumbre, una falta de cultura política, una perseverancia de las creencias, un sectarismo ideológico radical, que nos lleva a la agónica sensación de falta de control, una desconfianza pública, sumisión política y hasta intereses financieros que le atan fuertemente al statu quo.
Ante el desafío de enfrentar una crisis económica, social y sanitaria sin precedentes, el Homo Revolucionarius Kubinskiy se aferra a la información oficial y a las teorías de conspiración generadas por los Órganos de la Seguridad del Estado, y el Partido Comunista de Cuba, que le ofrecen una falsa seguridad y una justificación de su posición. Sin embargo, esta actitud, y no el régimen sí, es la que le impide ver las oportunidades de cambio y de mejora que existen en el contexto actual, alejadas de su visión distópica.
Como ciudadanos con pensamiento crítico, tenemos la responsabilidad de identificar y contrarrestar los sesgos y preconcepciones que nos impiden tener una visión objetiva y racional de la realidad cubana. Debemos superar la intuición, la emoción y apoyarnos en el raciocinio para analizar e interpretar la información sobre nuestra propia existencia, sin dejarnos influir por la maquinaria propagandística del régimen.
La neuropolítica es el uso de las técnicas de la neurociencia, la psicología social, y la sociología para influir en el comportamiento político de las personas, apelando a sus emociones y creencias. La maquinaria propagandística del totalitarismo autocrático castrista es el conjunto de medios de comunicación, instituciones y agentes que difunden el discurso oficial del régimen cubano, que busca mantener el control absoluto sobre la población y reprimir cualquier forma de disidencia o protesta.
Ante esta realidad, es necesario desarrollar nuestro pensamiento crítico, que es la capacidad de recopilar y analizar información para llegar a una determinada conclusión, minimizando la incertidumbre y los sesgos. El pensamiento crítico nos permite cuestionar las fuentes, los argumentos y las evidencias que se nos presentan, y buscar otras perspectivas y alternativas. El pensamiento crítico también nos ayuda a tomar decisiones más informadas y racionales, basadas en datos y no en emociones o prejuicios.
Para ejercer nuestro pensamiento crítico y nuestra libertad frente a la neuropolítica de la maquinaria propagandística del totalitarismo autocrático castrista, podemos considerar las siguientes estrategias:
Desarrollar el pensamiento crítico: No dar por sentado todo lo que se nos presenta. Analizar la información de manera objetiva, cuestionarla, buscar evidencias y fundamentos sólidos. Estar dispuestos a cambiar de opinión si se presentan nuevos argumentos o pruebas.
— Ser éticos: actuar con honestidad, responsabilidad y coherencia moral entre lo que pensamos, decimos y hacemos. La moral humanista y la ética nos guía para defender nuestros valores, nuestros derechos y nuestra dignidad, así como los de los demás.
— Darle un gran peso y valor a la verdad es fundamental para mantenernos informados y tomar decisiones fundamentadas. La verdad es un elemento central en el ejercicio del pensamiento crítico y en la búsqueda de una sociedad libre y justa.
Valorar la verdad implica buscar información precisa y veraz, basada en hechos comprobables y respaldada por evidencia sólida. Rechazar la manipulación y la desinformación nos permite acceder a una comprensión más clara de la realidad y nos ayuda a evitar ser víctimas de la propaganda o los discursos engañosos.
La verdad es esencial en el diálogo y el debate público, ya que nos permite construir argumentos sólidos y alcanzar acuerdos basados en información confiable. Además, la búsqueda de la verdad fomenta la transparencia y la rendición de cuentas por parte de los líderes y las instituciones.
— Conocer nuestros derechos: Debemos estar familiarizados con nuestros derechos como ciudadanos y estar dispuestos a defenderlos. Esto incluye el derecho a la libertad de expresión, la libertad de asociación y el derecho a buscar y recibir información.
Buscar educarse y estar informado sobre los principios fundamentales de la justicia y la ética. Familiarizarse con los estándares internacionales de derechos humanos y las nociones de democracia y buen gobierno. Esto nos ayudará a entender los valores y principios que sustentan una sociedad justa y ética, y nos permitirá evaluar críticamente las acciones y políticas del régimen.
— Ampliar nuestras perspectivas: no quedarnos con una sola opción o punto de vista, sino buscar otras fuentes de información, tanto dentro como fuera de Cuba, que nos ofrezcan una visión más amplia y diversa de la realidad. Así podremos contrastar los datos y formarnos una opinión propia y fundamentada.
— Diversificar nuestras fuentes de información: Es imprescindible buscar información de diversas fuentes, tanto nacionales como internacionales, para obtener una perspectiva más amplia y objetiva. Buscar fuentes de información variadas es fundamental para no depender únicamente de una fuente de información. Exponerse a diversas perspectivas y puntos de vista nos permite obtener una visión más completa y objetiva de los acontecimientos.
Buscar fuentes de información alternativas diversas que no estén controladas por el régimen. Esto podría incluir medios de comunicación internacionales, organizaciones de derechos humanos, publicaciones en línea, testimonios de personas que han vivido experiencias similares y otros canales que ofrezcan una perspectiva más amplia, crítica y ética. Exponernos a diferentes puntos de vista nos ayudará a cuestionar la narrativa oficial y a obtener una visión más objetiva.
— Ser escépticos: Es importante cuestionar y analizar críticamente la información que recibimos, no creer todo lo que se nos dice o muestra, aunque sea de canales oficiales, sino verificar la veracidad, la credibilidad y la intención de las fuentes.
También debemos ser conscientes de nuestros propios prejuicios y suposiciones, y dejarlos de lado cuando sea necesario. Es importante desarrollar habilidades críticas y analíticas, como la capacidad de reconocer falacias lógicas, evaluar la evidencia y argumentar de manera efectiva.
— Verificar la veracidad de la información: Antes de creer, aceptar una información como verdadera, o compartir dicha información, es necesario verificar su veracidad y confiabilidad. Podemos hacer esto mediante la búsqueda de otras fuentes que corroboren la información, la revisión de datos estadísticos y la consulta de expertos para contrastar la información.
— Análisis crítico de la propaganda: Desarrollar habilidades de pensamiento crítico para evaluar la propaganda y la retórica utilizadas por el régimen. Aprender a identificar las técnicas de manipulación utilizadas, como la tergiversación de hechos, la demonización de opositores o la promoción de un culto a la personalidad. Al cuestionar y analizar de manera crítica los mensajes propagandísticos, podremos desarrollar una perspectiva más objetiva y comprender las manipulaciones detrás de ellos.
— Ser curiosos: no conformarnos con lo que sabemos o lo que nos han enseñado, sino buscar más información, más conocimiento, más cultura. La curiosidad nos impulsa a aprender cosas nuevas, a descubrir otras realidades, a desarrollar nuestra creatividad y nuestra capacidad de resolver problemas.
— Ser abiertos: Mantener una actitud abierta y reflexiva. Es estar dispuestos a escuchar y entender otras opiniones, otras experiencias, otras formas de pensar. La apertura mental nos permite enriquecernos con la diversidad, respetar las diferencias, dialogar y cooperar con los demás. Evitarnos caer en la intolerancia y el sectarismo.
— Ser autónomos: tomar nuestras propias decisiones, basadas en nuestro criterio y nuestra voluntad. La autonomía nos hace libres e independientes, capaces de asumir las consecuencias de nuestras acciones y de cambiar lo que no nos gusta o nos hace daño.
— Conocer la historia y el contexto: Entender el contexto histórico, político y social en el que se enmarca la propaganda o la manipulación es fundamental para poder evaluarla adecuadamente. Conocer los antecedentes y las consecuencias de determinadas políticas o acciones nos permite formar juicios más fundamentados.
— Preservación de la memoria histórica: No olvides el pasado y las lecciones que se pueden aprender de él. Conoce la historia de tu país y cómo se han desarrollado regímenes totalitarios en el pasado. Examina cómo se ha manipulado la ley y la moralidad para mantener el poder. La memoria histórica puede ayudarte a contextualizar y comprender mejor el presente, y a reconocer las falacias y distorsiones que se utilizan en tu sociedad.
— Ser activos: participar en la vida social, política y cultural de nuestro país, expresando nuestras ideas, demandas y propuestas. La participación nos hace ciudadanos conscientes y comprometidos con el cambio social, con la democracia y con los derechos humanos. Debemos participar activamente en los procesos democráticos, incluyendo la elección de líderes y representantes que defiendan nuestros intereses.
— Promover el diálogo y el debate abierto: Buscar espacios donde se pueda discutir y debatir de manera respetuosa, intercambiando ideas y puntos de vista. El intercambio de opiniones y el análisis crítico colectivo contribuyen a una visión más amplia y a una mejor comprensión de los temas.
— Redes de apoyo y discusión: Busca establecer contactos y conectarte con otras personas que compartan tus preocupaciones. Formar parte de comunidades y redes de apoyo puede brindarte un espacio seguro para expresar tus inquietudes, discutir ideas y encontrar apoyo mutuo. Estas interacciones pueden fortalecer tu comprensión de que la ley y el Estado no siempre representan la justicia y la moralidad más elevadas.
— Ser solidarios: apoyar y colaborar con las personas que sufren injusticias, violencia o necesidades. La solidaridad nos hace más humanos y sensibles ante el sufrimiento ajeno, y nos une en la lucha por una sociedad más justa e igualitaria.
— Proteger la libertad de expresión: Defender y promover la libertad de expresión es esencial para contrarrestar la manipulación y la propaganda. La diversidad de voces y opiniones enriquece el debate público y nos ayuda a formar nuestras propias opiniones de manera informada.
Estas son algunas estrategias y formas de ejercer nuestro pensamiento crítico y nuestra libertad frente a la neuropolítica de la maquinaria propagandística del totalitarismo autocrático castrista. No son las únicas ni las mejores, pero pueden servirnos como punto de partida para reflexionar sobre nuestra situación actual y sobre cómo podemos mejorarla.
«Ningún gobierno, ya sea democrático o dictatorial, puede liberarse del dominio de la ideología generalmente aceptada» — Ludwig von Mises (Human Action).
El pensamiento crítico es una herramienta poderosa para resistir al autoritarismo y para construir un futuro mejor para nosotros mismos y para nuestro pueblo.
Comencemos simplemente con ser sinceros con nosotros mismos y para con los demás, solo aceptar la verdad nos permitirá reconocer la realidad de la miseria en la que nos tienen, y nos abrirá las puertas del cambio en el clima de las absurdas y obsoletas ideas, presentadas como inamovibles, y así poder señalar con pensamiento crítico libre a las inhumanas políticas públicas de la kakistocracia castrista, que nos permita cambiar la dirección de la economía política ajustada a las necesidades de nuestro pueblo.
«Quienes construyen sobre ideas, construyen por una eternidad» —Ralph Waldo Emerson
Estas perspectivas, las ampliaré más allá de lo personal en modestas recomendaciones a los cubanos como pueblo en el artículo final de esta serie. Muchas gracias.
Es importante destacar que la denuncia presentada en esta serie de artículos no tiene como objetivo atacar a ningún colega o profesional en particular, ni realizar generalizaciones infundadas. Más bien, se trata de una crítica a cómo un régimen totalitario y autocrático puede ejercer una influencia negativa sobre el pensamiento crítico, la moral y la ética de toda la sociedad, incluyendo a los científicos, médicos y otros profesionales.
Es nuestra responsabilidad ética como profesionales de la comunicación y la información, informar de manera objetiva y rigurosa sobre situaciones que pueden afectar a la salud y el bienestar de las personas. En este sentido, es importante resaltar que la denuncia presentada en el artículo se basa en hechos concretos y documentados, y no en meras especulaciones o rumores infundados.
Por tanto, es nuestro deber como profesionales, fomentar el debate crítico y constructivo en torno a este tema, con el fin de promover el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales, y de garantizar que la práctica profesional se lleve a cabo de manera ética y responsable.
Asimismo, es nuestra responsabilidad como ciudadanos promover una sociedad justa, democrática y libre, en la que se respeten los derechos y la dignidad de todas las personas, sin excepción alguna.
Referencias Bibliográficas
Nietzsche, F. (1883). Así habló Zaratustra. Ernst Schmeitzner.
Ortega y Gasset, J. (1930). La rebelión de las masas. Revista de Occidente.
McGuire, J. W., & Frankel, L. B. (2005). Mortality decline in Cuba, 1900–1959: Patterns, comparisons, and causes. Latin American Research Review, 40(2), 83–116. https://doi.org/10.1353/lar.2005.0021
Cuba Project, AEI. (2014). Historical perspectives on Cuba’s health system. American Enterprise Institute. https://www.cubaproject.org
Von Mises, L. (1949). Human action: A treatise on economics. Yale University Press.