LA GRAN PARADOJA DEL CASTRISMO: «LIBERAR» A CUBA, DESPOJANDO DE LIBERTAD A LOS CUBANOS!

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La anatomía de una cleptocracia kakistocrática totalitaria.

Imagen 1 del ensayo «LA GRAN PARADOJA DEL CASTRISMO: «LIBERAR» A CUBA, DESPOJANDO DE LIBERTAD A LOS CUBANOS!»

Respuesta al video «What They Don’t Tell You About Cuba (and Puerto Rico)» de Bianca Graulau.

Como cubano, me indigna que todavía se utilicen el talento intelectual, la investigación histórica y la elegancia audiovisual para construir relatos que presentan al castrismo como una epopeya emancipadora, mientras relegan a un segundo plano la destrucción de nuestras libertades. No pretendo absolver a Batista de sus crímenes, negar las injerencias estadounidenses ni minimizar las consecuencias reales de un embargo, ampliamente documentadas más como parapeto narrativo del castrismo que como sanciones. Lo que más rechazo es que algunas verdades se conviertan en una coartada para exonerar al tirano Fidel Castro de sus propias decisiones. ¿Desde cuándo las injusticias cometidas por unos justifican las cometidas por otros? ¿Por qué las víctimas de Batista merecen memoria y las del castrismo deben conformarse con explicaciones geopolíticas?

Voy a dar brevemente algunas pinceladas argumentativas con evidencias de los desvaríos del documental, y quien quiera llamarse periodista investigativo, que no se quede con la narrativa de un bando, menos del ganador militarmente.

La paradoja de la soberanía. Castro denunció la subordinación de Cuba a Washington, pero terminó integrando profundamente su economía y su aparato militar en la órbita soviética. Y no fue un acercamiento nacido exclusivamente de la invasión de Girón, o secundario a la presión Estadounidense: en diciembre de 1958 ya se gestionaba armamento checoslovaco para los rebeldes, con autorización soviética del día 27. El memorando Bravo–Kozlov–Súslov del 3 de marzo de 1961, anterior a Girón y a la proclamación socialista, documenta solicitudes cubanas de asistencia militar y planes de organización marxista-leninista. Según ese expediente, Raúl Castro pidió que Moscú considerara la defensa de Cuba como si se tratara de su propio territorio. Hubo presiones estadounidenses reales, pero también decisiones cubanas deliberadas que en última instancia marcaron la diferencia. ¿Se emancipó Cuba del extranjero o se sustituyó una dependencia por otra, todo mientras se negaba al pueblo el derecho a decidir?

La paradoja de la democracia. En «La historia me absolverá«, Castro reivindicó la Constitución, los partidos, la libertad de expresión y el derecho del pueblo a cambiar de gobierno. El Manifiesto de la Sierra Maestra de 1957 prometió elecciones generales en un año. Sin embargo, el 7 de febrero de 1959, el artículo 119 de la Ley Fundamental concentró el poder legislativo en el Consejo de Ministros. Las elecciones libres y competitivas prometidas nunca llegaron. ¿Cómo puede llamarse restauración democrática a la eliminación de la alternancia? Si sus intenciones eran tan genuinas y su respaldo popular tan indiscutible, ¿por qué nunca permitió que los cubanos eligieran libremente otro gobierno?

La paradoja de la justicia revolucionaria. Castro denunció los abusos represivos de Batista, pero bajo su gobierno se establecieron tribunales revolucionarios cuestionados por graves deficiencias procesales, se persiguió, encarceló y fusiló a opositores instaurando un terror desde el mismo comienzo, y se continuó castigando la disidencia política hasta nuestros días. Las UMAP, entre 1965 y 1968, sometieron a trabajo forzado a personas estigmatizadas por sus creencias o practicas religiosas, orientación sexual o conducta social (modas, música, literatura, idiomas). ¿La represión deja de ser injusticia cuando se ejecuta en nombre de la Revolución? ¿Los derechos humanos dependen de quién ocupa el poder?

La paradoja de la educación. La campaña de alfabetización de 1961 produjo avances reales. Pero el Estado que enseñó a leer subordinó la educación a la doctrina oficial, restringió la prensa independiente y limitó el pluralismo intelectual. ¿De qué emancipación hablamos cuando se alfabetiza al ciudadano, pero se castiga su libertad para cuestionar lo que lee, investigar sin tutela o disentir de las verdades oficiales? La educación no puede convertirse en absolución moral de la censura durante décadas.

La paradoja de la propiedad. El régimen proclamó haber convertido a los arrendatarios en propietarios, pero durante décadas impidió la compraventa ordinaria de viviendas, restringió su transmisión hereditaria y confiscó todo cuento pudo mediante la Ley 989 de 1961 incluido los bienes de quienes abandonaban definitivamente el país. En determinados procedimientos históricos, el emigrante debía someter sus pertenencias domésticas a inventarios e inspecciones. La compraventa entre particulares no se liberalizó hasta 2011, bajo presión por las negociaciones del comienzo de la fallida «Doctrina Obama». ¿Qué clase de propiedad es aquella que no puedes vender libremente, que no siempre puedes legar conforme a tu voluntad y que puedes perder por ejercer tu libertad de emigrar? Excepto algunos barrios periféricos, de arquitectura deprimente, y los barrios a los militares, el castrismo no aportó infraestructura alguna, Cuba parece haberse detenido en sus maravillosos años 50.

La paradoja de la emancipación económica. Castro prometió liberar al trabajador de la explotación, pero subordinó crecientemente la producción al Estado. La Ofensiva Revolucionaria de 1968 estatizó cerca de 58.000 pequeños negocios. En 1986 se clausuraron los mercados libres campesinos, que debieron reabrirse en 1994, cuando la escasez alimentaria ya era gravísima, por la hambruna políticamente mediada por el propio castrismo. ¿Por qué el intercambio entre agricultores y consumidores era una amenaza ideológica en 1986 y una necesidad económica en 1994? ¿Cuánto sufrimiento pudo haberse mitigado si aquellas libertades no se hubieran prohibido?

La paradoja de la potencia médica. El régimen exhibió los logros sanitarios como legitimación de su modelo, mientras durante el eufemísticamente llamado «Período Especial» la población padecía privaciones nutricionales de consecuencias devastadoras, que como de costumbre inicialmente el castrismo negó e intentó ocultar. Los CDC documentaron 50.862 casos de neuropatía epidémica entre 1991 y enero de 1994, con manifestaciones ópticas y periféricas asociadas a deficiencias nutricionales. La desaparición de los suministros soviéticos contribuyeron a la crisis; pero las decisiones internas sobre agricultura, producción y comercialización fueron las determinantes. ¿Cómo podía una proclamada potencia médica llegar a semejante emergencia nutricional? ¿Por qué fue necesario permitir parcialmente actividades económicas antes prohibidas para intentar aliviarla?

La paradoja de la igualdad. El castrismo prometió acabar con los privilegios, pero creó nuevas jerarquías de acceso a recursos, divisas y oportunidades. La casta política del castrismo disfrutaba de privilegios como la «nomenklatura» soviética en sus tiempos. Durante años, los cubanos tuvieron prohibido alojarse en numerosos hoteles turísticos de su propio país, restricción levantada en 2008, con el sueño del turismo estadounidense. ¿En qué momento la igualdad revolucionaria justificó que un extranjero disfrutara de instalaciones inaccesibles para el ciudadano que supuestamente era dueño de la Revolución?

La paradoja de la cleptocracia kakistocrática. La dirección revolucionaria condenó la riqueza privada y los privilegios de las élites, mientras consolidaba una estructura empresarial militar de enorme poder económico y escasa transparencia pública. Una investigación reciente del Miami Herald basada en estados financieros filtrados atribuyó a GAESA alrededor de 18.000 millones de dólares en activos corrientes en marzo de 2024, incluidos aproximadamente 14.500 millones en cuentas y entidades financieras. Son cifras procedentes de documentos filtrados, no de una auditoría pública independiente. Pero plantean una pregunta ineludible: ¿Cómo justificar semejante concentración de recursos bajo control militar mientras la población afronta escasez de medicamentos, alimentos y electricidad? Llamo cleptocrática a esa estructura de captura y opacidad del poder económico; kakistocrática, a la subordinación de la competencia y la responsabilidad institucional a la lealtad política.

La paradoja del éxodo. El régimen proclamó que Cuba pertenecía a su pueblo, pero convirtió la emigración durante décadas en un proceso condicionado por permisos, confiscaciones y castigos. El 13 de julio de 1994, cuarenta y una personas, incluidos diez menores, murieron en el hundimiento del remolcador 13 de Marzo. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos concluyó que el Estado cubano incurrió en responsabilidad internacional por aquellos hechos. ¿Qué clase de liberación conduce a ciudadanos a arriesgar su vida en el mar para abandonar su patria? ¿Qué legitimidad puede reclamar un poder que restringió durante décadas tanto la posibilidad de cambiar el gobierno como la de abandonar el país conservando el patrimonio familiar?

La paradoja definitiva. Fidel Castro prometió devolverle Cuba a los cubanos, pero construyó un sistema político en el que los cubanos no podían retirarle libremente el poder, se aferró al poder absoluto hasta que la vejez lo separo, pasándolo dinásticamente a su hermoano. Las libertades se transformaron en permisos, la propiedad en una titularidad condicionada, la discrepancia en amenaza y la soberanía popular en monopolio partidista.

Y todavía se pretende explicar nuestra tragedia fundamentalmente por Washington, como si Fidel Castro hubiese sido un espectador indefenso y no el principal dirigente de las decisiones que determinaron atrocidades y el nefasto rumbo institucional del país.

Mi pregunta es elemental: si la Revolución fue hecha para el pueblo, ¿por qué mi pueblo nunca pudo decidir libremente cuándo debía terminar?

Por todo esto y la inmensidad de sufrimiento y barbarie que no cabe en un blog, reclamo la misma exigencia moral ante toda forma de autoritarismo, sin hemiplejías morales político-ideológicas ni absoluciones selectivas. Porque la soberanía de Castro nunca fue la soberanía de los cubanos, ni la supervivencia de su régimen puede confundirse con la prosperidad de nuestra nación.

La elegancia estética no sustituye la honestidad intelectual. Y cuando el conocimiento se utiliza para embellecer la dominación, deja de esclarecer la historia para convertirse en una forma particularmente sofisticada de complicidad.

EL COLIMADOR IDEOLÓGICO: Donde el dogma se encuentra con el escrutinio crítico.

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